domingo, 21 de agosto de 2016

Y la vida sigue.





No es conformismo simplemente es la realidad piensa Lola, una mujer positiva de corazón noble, aficionada a la Literatura, la música, la fotografía, adora la naturaleza, a los animales, un gato, Said, es el compañero de sus días, mientras disfruta su paseo por el bosque acepta que esa es su vida, no muy distinta a las tantas personas, siente que ya no queda nada nuevo por llegar a su edad, se dice que cuando plantas un árbol, tienes un hijo y escribes un libro has logrado la plenitud, ella se acerca a ese objetivo, tiene a su hijo Daniel su gran amor, un limonero y lo más parecido a un libro son colaboraciones en antologías literarias.

El tiempo lo coloca todo en su lugar, como en un armario cada cosa en su estante así lo siente ella, las vivencias no siempre positivas forjan el modo de ser afianzando la esencia de cada uno, su gran error duró más de veinte años, disfrazó de amor la mitad de su vida compartiéndola con alguien que no lo merecía, un ser insignificante que para sentirse grande la anulaba en todos sentidos hasta que despertó de ese  ensueño y solo encontró humo Lola luchó y venció, pero eso es pasado las heridas cicatrizaron aunque el tiempo perdido no se recupera, ha superado batallas, remontando el vuelo dejando atrás dolor, tristeza y la vida sigue en soledad ella está convencida de que será así hasta el fin de sus días, a sus cincuenta y un años ha vestido el corazón con una coraza ella que de jovencita era tan enamoradiza ahora le resulta difícil suspirar por alguien cree que no existe nadie capaz de volver hacerlo latir, disfruta de esa libertad que nunca conoció, vive cada momento con intensidad porque la vida se compone de esas fracciones de tiempo en los que aquello que hacemos nos hace sentir bien ha dejado de dar importancia a opiniones ajenas guiándose por su voz interior, su día a día quizás parezca monótono pero es su decisión.

Lola continua su camino entre flores, árboles, hierbas, pájaros, el sonido del agua de un riachuelo la retorna al presente observa el paisaje, la belleza que la rodea le recuerda lo bonita que es la vida a pesar de sus contratiempos no hay que cerrar las puertas a las sorpresas que nos depara nuestro andar.

Magda Jardí
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domingo, 15 de mayo de 2016

Rosa, Historia de una mujer luchadora


(Relato inspirado en una historia real)

Quizás no era lo más coherente seguir adelante con su embarazo, pero Rosa así lo decidió, sabía que sería difícil, una mujer sola en tiempo de guerra, conoció su estado el mismo día que su compañero Paco marchaba al frente,  en el momento del adiós prefirió callar, era una mujer luchadora, desde que su madre falleció siendo Rosa una adolescente dependió de sí misma, su única familia era su hermana Carmen, diez años mayor que ella, casada con el propietario de una lechería situada frente a la casa de Rosa, unos años después allí conoció a Paco, venido de Murcia a Rubí en Barcelona, se colocó de mozo de cuadra, con el tiempo compartían sus vidas.

Rosa sabía que pronto no podría ocultar su estado, y que la gente es cruel, aunque a ella las habladurías poco le importaban, su única preocupación era ese bebé que crecía en sus entrañas y Paco, la esperanza de su regreso, solo Carmen conocía el embarazo de su hermana, la ayudaría en cuanto le fuera posible, a pesar de que eran malos tiempos pero nos les faltaría de nada, Rosa era empleada en una fábrica textil, en las noches tejía por encargo, así conseguía algunos ingresos extras.
El tiempo pasaba su vientre crecía y los cuchicheos a su paso, cada uno contaba una historia distinta, pero ninguna real, desde que el bebé de Rosa era uno que pasó por la ciudad, que Rosa como era una libertina al dejarla sola su compañero iba con unos y otros, hasta que Paco marchó al frente para alejarse de ella al conocer su estado dudando de ser el padre, ella escuchaba los murmullos, pero caminaba con la cabeza alta, sabia de la maldad de la gente, no se sorprendida de que incluso  personas de su entorno  mal hablaran de ella, tan solo le dolía el vacío de la familia de Paco humillándola al cruzarse con ella, cambiando de acera, volviéndole la cara al saludarlos, negando que en su vientre llevara al hijo de Paco.

Se rumoreaba que se acercaba el fin de la guerra, igual que el embarazo de Rosa entraba en su último mes, la falta de noticias de Paco, dejaron de llegar sus cartas, le hacía presagiar lo peor, se mentalizaba que su hijo crecería sin su padre, si eso sucedía ella lo sacaría adelante sin que careciera de nada, aunque tuviera que trabajar día y noche. Una madrugada Rosa se sentía indispuesta, Carmen le aconsejo que los días que le faltaban para dar a luz los pasara con ella, pero allí también vivía Teresa, la suegra de Carmen, una huraña mujer de mente cerrada, que no vio con buenos ojos el embarazo de Rosa, así que optó por permanecer en su casa, tan solo tenía que cruzar la calle en caso de mal estar, esperó a que las contracciones fueran muy seguidas y fue en busca de Carmen, esta acogió a su hermana, ella no tenía hijos, la idea de ser tía la ilusionaba a la vez que la entristecía por el momento en el que llegaba ese bebé era complicado, a su hermana le esperaba un dura lucha y ese pequeño un futuro poco prometedor. José fue en busca de ayuda, llamó a Lola, que vivía en la puerta contigua, la compañera de Antonio, el hermano pequeño de Paco, que marchó al frente también, era madre de cuatro hijos, ella sabía bien cómo actuar en un parto, pero se negó, conociéndose de siempre, argumentó que no estaba dispuesta a ayudar a una cualquiera, José corrió calle abajo en busca de Consuelo la comadrona, mientras el hombre regresaba con ella, la hija de Rosa nacía sin ninguna ayuda, la llamaron Aurora, era bonita y tan pequeña que su primera cuna fue una caja de zapatos, la envolvieron  en una toalla de algodón para que no pasara frio, mientras se ocupaban de Rosa, ahora comenzaba su guerra personal, descansó unas horas junto a Carmen y en cuanto se sintió con fuerzas Rosa regresó a casa con la pequeña Aurora cuya diminuta presencia llenaba la solitaria casa. A los  pocos días, se hablaba de que alguno de los hombres que marcharon al frente habían regresado, pero permanecían ocultos, otros huían a Francia, al igual que multitud de gentes partían en busca de una vida mejor de la que les esperaba tras esa guerra sin sentido, como los padres de Paco, aunque antes de su marcha, Flora, la hermana mayor de Paco, visitó a  Rosa con la petición de poder conocer a su sobrina, ella nunca dudó de que Aurora fuera la hija de su hermano, es más al ver su carita era el vivo retrato de él, convenció a sus padres de verla, posiblemente sería la única ocasión de hacerlo, el destino era incierto lo mismo para los que viajaban como para los que se quedaban.

La guerra acababa, Rosa vuelve al trabajo tras reponerse del parto, siempre temerosa por su pequeña y el silencio de Paco, el ejército vencedor entró en la ciudad saqueando viviendas donde se podían ocultar desertores, apoderándose de víveres, ropas de abrigo y todo aquello de valor que encontraban a su paso, al salir de trabajo Rosa recogía a su pequeña en casa de Carmen, su hermana tiene noticias para ella, les ha visitado un hombre llegado del frente que ha pasado por la ciudad a despedirse de la familia antes de marchar lejos, el grupo de Paco fue apresado los delató un mal comàñero que decidido a unirse a los vencedores, consiguió llegar antes que los demás, los han encarcelado en Montjuich, por el momento es mejor no intentar  visitarlo, el rostro de Rosa se torna serio, no  es nada bueno aquello, Carmen intenta tranquilizar a su hermana, en un par de semanas Carmen irá a Montjuich, Rosa llora desconsolada, de esa prisión pocos salen por su propio pie, ahora la vida de Rosa es dura más de lo que imaginaba, viendo la falsedad de algunas personas que antes la llamaban amiga y ahora le dan la espalda, unas incluso compartían modo de pensar ahora reniegan de sus ideales unos por superviviencia otros por conveniencia.

Durante un año, Carmen y Rosa semanalmente van a Montjuich, Aurora queda al cuidado de María, una hermana de José, Paco al verlas suspira el terror está escrito en su mirada, cada día que comienza puede ser último pregunta por la niña, Rosa piensa llevarla a que la conozca en la próxima visita, Paco le pide precaución allí hay mucho hostil, Aurora conocerá a su padre tras las rejas. Un domingo las dos hermanas con la pequeña Aurora van a Montjuich, Paco las espera con el rostro compungido está mañana al alba han fusilado a Tom uno de sus mejores amigos pero al ver a su pequeña su mirada se ilumina, es  más bonita aun de lo que él imaginaba, se le escapan lágrimas de emoción, en sus adentros piensa que ya puede morir tranquilo, pero aleja esa idea debe luchar por abrazarla fuera de ese lugar de horror, acercan a Aurora a las rejas, Paco consigue acariciarla con un dedo, el buen hombre refunfuñando debe regresar a la celda al escuchar los gritos de los guardias que ha acabado el tiempo de visita, aquello es un infierno.

La vida sigue, igual que la lucha de Rosa y el sufrimiento de Paco, la pequeña Aurora crece ajena a lo que sucede en su entorno. Una madrugada de domingo del mes de Junio de 1941 unos gritos despiertan a Rosa que aún no dormía, simplemente se recostó en la cama después de pasar la noche tejiendo, era su primo Miguel venia a decirle que se habían liberado a presos de Montjuich y se decía que uno era Paco si estaba en lo cierto en unas horas llegaría, Carmen también se alertó por el griterío ella y José se asomaron al balcón de su habitación, viendo a Rosa sonreír en medio de su tristeza bajaron a ver que sucedía, al conocer la noticia las dos hermanas fundidas en un abrazo de esperanza, comenzaba  un día largo. A media tarde Rosa contemplaba a su hija dormida, el cansancio le impedía continuar tejiendo pero debía hacerlo al día siguiente irían a recoger el encargo cuando unos golpes en la puerta alertaron a la mujer, sigilosa se acercó a la puerta, era Paco exhausto, Rosa gritó emocionada, entraron en la casa abrazandose y besandose, Paco corrió hacia la cama donde dormía Aurora era la primera vez que la veía sin barrotes en medio, la cogió entre sus brazos no podía creer que fuera real, era el final de una pesadilla y el comienzo de una nueva etapa nada fácil.

Magda Jardí
© Derechos reservados

domingo, 3 de abril de 2016

Cuando el amor daña



El sol ilumina la habitación, Lola sentada frente a una taza de humeante café suspira en la radio suena una canción, es inevitable recordar a Oscar, en el momento en que se conocieron, él la invitó a bailar esa melodía que desde ese día se convirtió en la banda sonora de su vida en común durante diez años, las lágrimas la ciegan, aún lo ama, tras el tiempo transcurrido todavía intenta entender que les pasó pero simplemente se distanciaron.

Con la ilusión de dos enamorados decidieron unir sus vidas tras algo más de un año de noviazgo no necesitaban más tiempo para conocerse, sabían todo el uno del otro se amaban y aceptaban tal como eran, la sencillez de Lola, su belleza casi infantil cautivaron a Oscar en el instante que la vio sintió que era la mujer de su vida desde la primera palabra que cruzaron se enamoró de ella, a Lola aquel hombre moreno dicharachero de palabra fácil le parecía un tanto vanidoso pero poco a poco cambio de opinión, detrás esa apariencia descubrió a un hombre dulce y muy humano que robó su corazón. Celebraron una boda intima en ese día tan especial les acompañaron sus familiares más allegados y algunos amigos, la ceremonia fue en el Ayuntamiento a medía tarde de un viernes, el banquete en un restaurante frente a la playa, era una carpa con pista de baile sobre la arena, acabaron bailando descalzos de madrugada entre las olas del mar, Lola era la novia más hermosa, lucía un vestido rosa palo, una diadema de minúsculas flores en su negro cabello, Oscar eligió un traje baile con camisa rosa a conjunto con el vestido de Lola, la fiesta se alargó hasta los primeros rayos de sol.
Eran una pareja como tantas, ambos trabajaban, compartían las labores del hogar, los fines de semana salían a divertirse, solos o con sus amigos, se amaban cada día más, a los dos años Lola quedó en estado pero perdió a su bebé en un desafortunado accidente de tráfico cuando Oscar y ella viajaban a visitar a los padres de él, Lola cayó en una depresión aunque Oscar se desvivía por ella, en unos meses se recuperó, poco a poco todo volvió a la normalidad, Lola se reincorporó a su trabajo, la vida seguía igual que el amor entre ellos. Cinco años juntos con sus tristezas y alegrías, apenas salían con sus amigos, preferían quedarse en casa viendo alguna película o tras un paseo cenaban en algún lugar que les gustara. Oscar los viernes a la salida del trabajo se encontraba con algunos amigos, Lola pasaba ese tiempo paseando sola o visitaba a sus padres, al comienzo él iba a buscarla y juntos regresaban a casa, pero con el tiempo los encuentros con los amigos se alargaban, algún día Oscar llamaba diciéndole que no le esperará a cenar pues picaría algo donde estaba, no era del agrado de Lola pero ella callaba, hasta que se fue algo habitual y molesto para Lola. Todo parecía ir bien entre ellos pero sus conversaciones que eran escasas, solo unos meses antes les sobraba tiempo para buscarse entre las sábanas, hacían el amor como dos recién casados ahora ella intentaba acostarse antes cuando él iba ella dormía o lo fingía, la última vez que se amaron fue una noche en el sofá ambos se dejaron llevar sintiéndose con la pasión de siempre. Una noche Oscar llegó a casa Lola lloraba acurrucada en su sillón, parecía una niña, sorprendido se acercó a ella la abrazó tratando de averiguar que le sucedía, Oscar no se daba cuenta de que se alejaba de su esposa, se amaban pero vivían en mundos distintos, Lola necesitaba respuestas que Oscar no sabía darle, no existían motivos, no había otra persona pero ese amor, aunque aún vivía, ahora era cariño quizás no bastaba para seguir compartiendo sus vidas, no sabían estar el uno sin el otro pero acabarían dañándose había que tomar decisiones difíciles.

 A mediados de esa misma semana Oscar se trasladó a casa de sus padres, en principio, era algo temporal, Lola se quedó sola en su casa, durante una semana no se vieron, Lola parecía un alma en pena, Oscar pronto se habituó a su nueva situación, tras dos meses de separación se encontraron en un bar cercano al domicilio que ambos compartían, esa noche la pasaron juntos, hicieron el amor como no recordaban, sus cuerpos se añoraban, el deseo entre ambos seguía vivo, al despertar Lola, Oscar la contemplaba, se besaron una vez más, él la acarició recorriéndola entera, Oscar se levantó , fue a la cocina a preparar café y tostadas, mientras desayunaban se dijeron tanto, su amor era muy especial; pero Oscar necesitaba vivir libre de compromisos, por lo menos durante un tiempo, le propuso a Lola seguir igual y verse de vez en cuando como esta noche, Lola rechazó la propuesta, lo mejor era decirse adiós, cada uno retomar su vida, ella lo amaría siempre aunque no se conformaría con ser simplemente su amante, Oscar intentó disculparse pero ella le invitó a marcharse, un tanto avergonzado se vistió, la miró mientras cerraba la puerta, Lola estupefacta por lo que acababa de escuchar, él decidió por los dos.

En unos meses se divorciaron, no se vieron más de ese momento, aunque vivirá amándolo espera no volver a saber de él, no está dispuesta a perder esa paz que tanto bien le hace a ningún precio, en algunos momentos es imposible no recordarlo incluso añorarlo pero en su vida no hay lugar para él.
Magda Jardí
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domingo, 13 de marzo de 2016

La última sorpresa.


Alejandra, periodista y gerente de una editorial de renombre, ella es quien representa a su propietario con plenos poderes, Daniel  Arnau, un prestigioso  escritor español afincando en Estados Unidos desde que contrajo matrimonio con una norteamericana  al poco de crear la empresa, su obra literaria, valorada mundialmente, suele inspirarse en los derechos y apoyo a la mujer, al igual que la editorial impulsa  a los talentos femeninos que han llegado a lo más alto en el mundo de la letras, como Alejandra, amiga de Daniel desde la infancia, motivo por el que le  confió la dirección de su empresa, ella es el enlace entre Daniel y el consejo de dirección. Es una mujer de gran empuje, a pesar de su frenética  actividad profesional, diariamente escribe la editorial del periódico, se ocupa de supervisar  los textos que llegan y valorar a quienes ofrecer la posibilidad de publicar con ellos, intenta dedicar algo de  tiempo a su nueva novela, las reuniones diarias con los periodistas y las  semanales con los consejeros, es esposa y madre de dos hijos, ha logrado que su trabajo no afecte  su vida familiar, su marido es periodista en el mismo periódico que ella dirige, sus hijos ambos son abogados.

 Alejandra recibe una llamada de su doctor, la semana anterior se realizó unos exámenes, se sentía mal, pero lo achacó al estrés, debe acudir a la consulta  hoy mismo, es urgente que la vea, a pesar de que intenta tranquilizarla, ella intuye que algo va mal, almuerza con su familia, intenta mostrarse tranquila, pero en su interior habita el temor. Alejandra acude a su cita  médica, una hora después deja la consulta con los ojos llenos de lágrimas, le queda poco tiempo, tiene mucho que hacer, a los seis meses, tras una dura lucha, Alejandra fallece, en su último viaje la acompañan muchas personalidades del mundo de las letras, periodistas, escritores, editores, era muy apreciada, además de sus familiares y amigos, un hermoso ramo de rosas azules, sus favoritas llega en  nombre de Daniel Arnau, su gran amigo y jefe, la familia , emocionada, agradece las muestras afecto, es una satisfacción ver lo querida que era, además de lo buena esposa y madre, a pesar de estar siempre ocupada, nunca faltó a sus obligaciones personales, educó a sus hijos como a dos grandes seres humanos, en todo momento estuvo  junto a su esposo, al que hizo inmensamente feliz.

A la semana de la muerte de Alejandra, su familia recibe una citación de un prestigioso abogado, les comunica que en un mes se abrirá el testamento de Alejandra, además  les invita a estar presentes  en dos días en la próxima reunión del consejo del periódico, es imprescindible su presencia, sorprendidos se preguntan el motivo por el  que deben acudir. Los días pasan, los tres no dejan de pensar si podían haber ayudado más a Alejandra, a pesar de saber que no había nada que hacer, su enfermedad estaba muy avanzada cuando le fue diagnosticada, la arroparon hasta el último segundo, murió sintiéndose amada, no se podía cambiar el destino. Llegó el momento de  la reunión, desconcertados entran  en la sala de juntas, los consejeros les saludaron amablemente, tampoco entienden   por qué habían sido citados,  pero como las decisiones de Daniel pueden ser de lo más peculiares…Entra  el abogado a la sala, un hombre de aspecto solemne, acompañado de una mujer vestida de traje chaqueta gris, tras presentarse, inician  el orden del día, el primer punto es reproducir un cd, en el aparecía Alejandra, la primera nota es para su familia, después en general para todos los asistentes, allí da a conocer que Daniel Arnau no existe, era su seudónimo, muestra  un documento acreditativo firmado y avalado por un notario, decidió crear ese personaje en sus inicios en el mundo del periodismo y literatura, con su enfoque hacia la mujer, su lucha por apoyar a las escritoras y elevarlas a lo más alto , siendo Alejandra Puig encontraba más obstáculos  que como Daniel Arnau,  todo era  simple para él y más reconocido, un hombre apoyando a las mujeres escritoras en todos sus campos, ella constaba como gerente y mano derecha de Daniel, al que nadie conocía por residir fuera del país, rogaba a su familia que la disculparan  por no haberles desvelado su secreto, pero siempre pensó que era lo más conveniente para todos, la empresa pasa a ser propiedad de  sus hijos, ellos la dirigirán, aunque oficialmente es propiedad de  Daniel ,  al igual  los derechos de sus obras, tanto las de Daniel, como las de Alejandra, su esposo, ocupará su lugar en la gerencia , los miembros del consejo deben firmar un documento  aceptando la confidencialidad de todo lo sucedido en esta junta,  se  interpondrán  acciones legales, su familia pronto conocerá sus última voluntades. Alejandra agradece a todos por su apoyo, sin ellos no habrían llegado tan lejos  y espera que todo siga igual aunque ella ya no esté, Alejandra siempre fue una caja de sorpresas, incluso después de muerta.


Magda Jardí
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domingo, 21 de febrero de 2016

El que ama no maltrata



No entendía nada, solo escuchaba gritos, Paula y yo en la habitación con la abuela Lola, no sé qué hacía en casa, no acostumbraba a venir, mi padre y ella siempre se peleaban, mamá en el sofá llorando, con ella una mujer que yo no conocía, no veía muy bien lo que pasaba fuera, papá se marchaba con dos hombres, el abuelo Paco, diciéndole a papá palabras feas, mamá casi sin voz pidiéndole al abuelo que se callará. Paula y yo nos miraba, ella era muy pequeña, seguro que no recuerda nada, pero para mí este es el primer recuerdo.

Nos fuimos por un tiempo a casa de los abuelos, nos dijeron  que mamá estaba enferma, pero no era nada malo, pasó dos semanas en el hospital, nosotros queríamos ir a visitarla, pero el abuelo nos decía que a los niños no los dejaban entrar, la abuela le hacía compañía, pasaba con ella todo el día, como Paula y yo íbamos al colegio, bueno Paula a la guardería, ya estábamos atendidos, el abuelo nos llevaba y después iba a por nosotros, pero añorábamos a mamá y a papá, aunque a veces estaba raro, llegaba tarde a casa, chillándole a mamá, la llamaba por nombres que no eran el suyo, alguno me sonaba feo, pues lo había escuchado en la televisión, en programas que no podían ver los niños, papá los veía por las noches, pero desde mi cuarto se oía todo, la mandaba a su habitación, creo que alguna vez la llegó a empujar y tirar del pelo, dentro ella gritaba y lloraba, él hacía ruidos extraños, después, mamá, salía sin hacer ruido y se encerraba en el lavabo, papá decía que eran cosas de mayores, con nosotros también, alguna vez se enfadaba, a mí me buscaba para pegarme, pero mamá siempre se colocaba en medio, le decía que solo era un niño y yo corría a esconderme.

Cuando mamá salió del hospital, no regresamos a casa, nos dijo que ahora viviríamos los tres con los abuelos, yo pregunté por papá, ella calló, me abrazó fuerte, papá no volvería con nosotros, le había hecho daño a mamá y lo habían castigado, la miré esperando una respuesta, en aquel momento no dijo nada, para mí era todo confuso. Nuestra vida cambió en unos meses, el rostro de  mamá  era triste  pero  más guapa que antes, con los abuelos se estaba muy bien, no se escuchan gritos, mamá no lloraba, trabajaba otra vez, tenía amigas, Paula y yo éramos felices, pero faltaba papá, aunque sin él todo era tranquilo.

A los dos años, cuando yo tenía diez y Paula cuatro, una tarde veníamos con mamá del colegio, escuchamos la voz de un hombre que llamaba a mamá, era papá, discutieron como antes, comenzó a decirle cosas feas, yo fui hacia él para defender a mamá, él me miró, me dijo que era papá, yo le respondí que era un hombre malo, intentó pegarme como cuando vivía con nosotros, pero mamá lo apartó de mí, ella gritaba, pedía socorro, un señor vino a ayudarla, mientras otro llamaba a la policía, que llegó en seguida , otra vez se llevaron a papá,  fue la última vez que lo vimos, unos días después mamá y los abuelos hablaban de juicios, de órdenes de alejamiento, yo no sabía que era eso, el abuelo le decía a mamá que ahora sí que podría comenzar a vivir en paz, que ese loco nunca más se acercaría a ella, maldita la hora en que se encaprichó de él, su amor por ese energúmeno casi la mata, mamá lloraba cogiéndole las manos al abuelo, le pedía perdón, el abuelo la abrazaba muy fuerte, le decía´ ya pasó hija mía`.

Mi madre nos educó a Paula y a mí, enseñándonos el valor del respeto, que un hombre no es superior a una mujer, ninguna persona sea hombre o mujer es propiedad, ni un juguete de otro, siempre recordaré sus palabras, el que ama no maltrata, las diferencias se solucionan hablando  y si algo no va bien antes de llegar a dañar del modo que sea es mejor decir adiós.
Magda Jardi
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domingo, 24 de enero de 2016

El sueño voló



 El amor, ese sentimiento tan hermoso, que es capaz de cruzar cielos, superar obstáculos, igual que enloquece de felicidad puede causar mucha tristeza y dolor.

 Hugo era escritor de un país del otro lado del mar, cuando vio a Emma, quedó fascinado por su sutil belleza, ella aficionada a la poesía vivía al noreste de España, el azar los unió
 A Emma, Hugo al principio no le atraía nada, es más, en ocasiones evitaba su compañía, pero después de continuas conversaciones y gratos momentos junto aquel hombre moreno, de mirada picara, sentía algo especial por él, le robó el corazón. aunque era un tanto reacia a comenzar una relación con nadie, pues su vida sentimental no había sido muy grata.
Hugo la hacía reír, soñar, se sentía viva con él, aunque a ella no le faltaban pretendientes, sentía que aquel hombre era distinto, algo muy hermoso surgió entre los dos, quizás amor o tan solo deseo.

Una tarde Hugo invitó a Emma a pasar un fin de semana en una cabaña, ella aceptó, le parecía una idea divertida, tras dos horas de viaje en coche, llegaron a su destino, un bello paraje en las montañas, la cabaña de madera, acogedora, muy bien decorada, tenía una chimenea , una piel de oso a modo de alfombra, algo que siempre le gustó a Emma, tras una deliciosa cena romántica, velas, champán, el deseo era imparable, él la tomó entre sus brazos, besándola con loca pasión, en unos minutos, yacían sobre la alfombra amándose como si no existiera un mañana, era el comienzo de un sueño.

Pasaba el tiempo y sus encuentros eran más frecuentas, en ocasiones regresaba a esa cabaña, a la que han bautizado como la Cabaña de los sueños, en otras permanecían en la casa de Emma, cada tanto Hugo viajaba a su país, ella seguía con su vida, sabía que regresaría. Hugo en su tierra es bastante conocido, en especial por el público femenino, algo que a Emma disgustaba, pero lo aceptaba, ella siempre se mantenía en un segundo plano. Hugo subía como la espuma en el mundo de las letras de su país, recibiendo varios premios por su labor. Más de un año de relación entre ellos, a pesar de las idas y venidas de Hugo, ella lo amaba cada día más aunque comenzaba a pensar que las palabras de él eran solo eso palabras, pero Hugo le prometía que no era así decía amarla como el primer día.
Hugo comenzó a escribir su primera novela, Emma le aportaba pequeñas ideas,como en tantas ocasiones,la novela se publicó con éxito en su tierra,lo cual animó al escritor a pensar en un nuevo intento,proponiendo a Ema escribirla entre los dos,él era un hombre muy ocupado,por lo que en cuanto dispusiera de tiempo así se haría,pasaban los meses y su amor seguía  vivo por parte de Emma,Hugo parecía  que se iba alejando de ella,o así lo sentía Emma,ella pensaba que como ahora Hugo era una persona distinguida en su tierra,tenía a otra mujer  allí, al otro lado del mar y el instinto de una mujer suele ser acertado... Emma se sentía cada día más olvidada por su amor,aunque en sus cada vez mas breves encuentros,él le juraba lo contrario,pero ella intuía que el fin se acercaba.Hugo con siempre ocupado o así se lo decía a ella, ,no comprendía  la inquietud de Emma y la insistencia en dialogar con él,para Hugo  todo estaba bien,ella lo vía de otro modo,  Hugo no daba  importancia a sus   coqueteos con sus seguidoras, le decía que era para promocionarse, casi un juego,sin pensar que a Emma eso le dañaba,cierto es que pertenecían a distintas culturas, modos de entender la vida,pero el amor no entiende de eso,Emma es una mujer abierta y no conocía lo que era sentir celos hasta ahora,él le decía que era  falta de confianza en si misma,lo cual no era así.

Un día él decidió acabar con esa  relación a pesar de que seguía amándola,algo que ella no creyó  convencida de que jamás la amó,su amor  nacido entre letras,quedó como una amistad,entre dos seres lejanos,el sueño voló.
Magda Jardí
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viernes, 22 de enero de 2016

El hombre acobardado.



Hace mucho tiempo, hombre se cruzó en mi camino. Era bello, alegre, me enamoré de él.
Cuando comenzamos , aquello era una fiesta continua, risas, baile, paseos, mimos, besos, amor, pero un día,  repentinamente todo cambió , empezó a restrasarse a las citas, me hablaba con desprecio, vestía desaliñado. él era muy cuidadoso con su aspecto, dejo de sonreír, encontraba mil escusas para no salir a pasear, sentí como si se avergonzará de mí, lo cual me descolocó, pues soy una mujer que sabe adaptarse a cualquier situación, decidí preguntar, sin rodeos que pasaba, por qué ese comportamiento, a mi edad se capta enseguida cuando algo no va bien y más después de una vida difícil, no supo que responder,  se sorprendió de que fuera tan directa, lo que me demostró que en todo el tiempo que llevaba junto a mí, no me había conocido nada, siempre voy de frente y no me escondo de dar mis opiniones., fui yo quien contestó, había otra persona, primero lo negó, pero sentí que mentía, dijo que pasaba un mal momento nada más, yo sabía que no era así y eso me dolió más que  lo que yo ya intuía, así seguimos durante unas semanas.

Un sábado por la tarde, me presente en  su casa una mujer, mayor que yo abrió la puerta, vestida con ropas caras y muy maquillada, al verla  supe que ella era el motivo del distanciamiento, la mujer, con un carácter bastante agrio, me pregunto quien era yo y que quería de él, le respondí que tan solo comentarle algo, con desgana lo llamó, él apareció y al verme se ruborizó, no sabía cómo actuar, ella nos observaba de mal talante, él  le susurró algo que no logré escuchar y salimos a la cafetería de enfrente, debía aclararme lo que ocurría,  yo tenía razón, esa mujer era su esposa,debido a su trabajo, pasaba muchas temporadas fuera y en el último viaje,él pensó que ya no regresaría, su relación llevaba mucho tiempo muerta, por eso, cuando se enamoró de mí, se sentía libre para comenzar de nuevo, pero repentinamente   ella apareció de nuevo, sin darle la opción de acabar con su matrimonio, el condición social de ella era tal que el debía callar  ante esa negativa, él era una posesión mas, un compromiso para siempre, lo vi tan poca cosa, la imagen que tenía de él se vino abajo, solo era un muñequito en sus manos, que intentó vivir una vida normal conmigo, pero escondiendo sus miserias, por lo que abandoné el lugar, sin decir nada, me sentí traicionada y decepcionada.

Han pasado meses desde que lo vi por última vez, me contaron que se acabó con su vida, como cobarde que era,no fue capaz de luchar, buscar  otro camino.

Siempre hay salida , pero hay tener el valor de enfrentarse a las situaciones con valentía. 

Magda Jardí

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domingo, 15 de noviembre de 2015

Esa linea tan frágil.



Nunca  se les paso por la mente ser capaces de  cruzar esa linea tan frágil entre la amistad y algo más pero pasó, a pesar del temor a dejarse llevar por su instinto poco podían imaginar que un instante  el giro que darían sus vidas, eran dos corazones esperándose .

Alberto y Lola se conocieron en una cena entre amigos, sus parejas Lucia y Juan viejos  amigos , a pesar de nunca haberlos mencionado a sus compañeros, se encontraron   después de varios años sin verse , decidieron organizar una velada y ponerse al día de sus vidas, tantos  años daban para una larga noche ,  ellos decían que fue algo casual, para Alberto y Lola el destino, Lucia y Juan no dejan de charlar y reír recordando miles de anécdotas Alberto y Lola al principio se sentían  como fuera de lugar a pesar de que sus parejas intentaban introducirlos en sus conversaciones, de repente eran dos conversaciones distintas, tardaron poco en verse como amigos, eran muy parecidos en sus ideas, gustos, modo de entender la vida, esa fue la primera de muchas salidas, ya era habitual el viernes noche quedar los cuatro para cenar y a nadie sorprendió que Alberto y Lola no se separarán aunque Lucia y Juan en ningún momento imaginaran que ese feeling entre ellos con el tiempo  podía abrir una puerta a algo más intimo.

Las dos parejas eran solidas, su relación era excelente, aun parecían disfrutar su luna de miel, pero a veces la vida juega con las personas tal  cual y les pasó, Alberto comenzó a ver a Lola distinta, se sorprendía pensado en ella, imaginando como sería abrazarla, aunque rechazaba aquella broma de su mente, alguna vez cuando Lucia le decía que verían a la otra pareja se contenía de decirle a su esposa que mejor no, pero callaba porque era lo más deseaba ver a Lola, a pesar de que cada vez le resultaba más difícil tenerla cerca y tratarla como a una amiga, intentaba mantenerse lo más alejado de ella, no quería que un descuido alguien advirtiera  como la miraba, pero fue ella quien muy sutilmente le insinuó lo cómoda que se sentía con él, la imaginación de Alberto se disparó la veía entre sus brazos besándola, aquella mujer menuda de cabello azabache despertaba algo tan especial en él y parecía que él  en ella también. Después de ese día dejarían por un tiempo de verse a  Juan le esperaba mucho trabajo incluso los fines de semana, Juan se ocupa de la administración  de diversas empresas, en unos días les esperan auditorías, debe revisar documentaciones, pero Lucía le propone a Lola quedar alguna tarde las dos, Lucía aprecia a Lola igual que a Juan, lo cierto es que las dos mujeres tienen mucho en común quizás más de lo que imaginan, a Lola le parece buena idea aunque piensa que es lo que siempre se dice y nunca se hace.

 Alberto no consigue dejar de pensar en Lola, desea tanto verla, por su mente cruza la idea de llamarla aunque sea para saludarla pero no es buena idea si supiera que a ella le sucede lo mismo, su lucha por evitar encontrarse con él ´casualmente`.Un jueves a media tarde suena el teléfono de Lola,responde sorprendida es Lucía que la invita a tomar café el viernes y después, si le apetece pueden ir de compras, Lola duda pero acepta, se encontrarán en un cafetería frente a la casa de Lucía y Alberto,  a pocos metros de un gran  centro comercial. El viernes a las seis Lola entra en la cafetería, Lucía le espera en una mesa, camina despacio hacia ella, ambas se saludan con un beso en la mejilla, frente a unos chocolates calientes charlan animadamente, Lucia entra en temas íntimos con Alberto, Lola calla y escucha se siente violenta por lo que sugiere ir al centro comercial, pasan una tarde muy agradable Lucía propone una comida en su casa un  domingo, aunque Juan esté sobrecargado de trabajo igualmente tiene que comer pues puede perder un par de horas con sus amigos, Lola debe consultar con su marido queda en llamar a Lucía con la respuesta, Lola desea que acepte pero espera que no lo haga, han pasado cinco semanas desde que no ve a Alberto, sabe que le resultará muy difícil  tenerlo  nuevamente  frente a ella y ocultar lo que despierta en ella, al llegar a casa Juan aún no está allí, guarda  la compra, esta noche prepara una cena especial para él, Juan es un buen hombre le ha dado una vida maravillosa, se merece tanto, suena el teléfono Lola responde sin ver quien llama, la voz que le habla la deja petrificada es Alberto, el nerviosismo de Lola es evidente, la excusa se Juan para llamarla es saber el vino  preferido de Juan para la comida en su casa, ella sabe que tan solo quiere escuchar su voz, Lola tartamudea al darle el nombre del vino, se siente ridícula, es una mujer adulta casada con un hombre que la adora, en ese momento entra Juan, Lola se despide de Alberto y abraza a su esposo, le susurra cuanto lo ama, Juan la besa dulcemente la llama cariñosamente ‘mi muñeca’, ella aclara la voz y le cuenta la tarde con Lucía y la invitación, a Juan le parece buena idea, ya  tiene el trabajo controlado y le apetece encontrarse con sus amigos,  mañana les llamará él para aceptar y concretar el día  Lola baja la mirada, la voz de Alberto ha despertado a la mujer apasionada que es, toma de la mano a Juan y tira de él a la habitación, Juan sorprendido y complacido la sigue, hacen el amor como Juan no recordaba, Lola es un volcán entre sus brazos, se duchan juntos como tiempo atrás entre juegos y besos, después Juan la contempla feliz le dice salir a cenar a ese lugar que a ella tanto le gusta, a ella le parece bien, pero mejor el sábado, la cena está preparada despues de su pelea entre las sábanas es mejor quedarse en casa disfrutar el momento.

El sábado a medio día Juan  saca a pasear al perro, mientras camina no deja de pensar en la otra noche y cuanto ama a su mujer, pasa frente a una joyería en el escaparate ve una pulsera preciosa, sabe que a Lola le encantará, no lo piensa y entra a comprársela, la verdad es que la ha tenido un tanto desatendida, a veces priorizamos el trabajo cuando lo más importante son las personas, de pronto recuerda que tiene que llamar a Lucía, por lo que saliendo de la tienda se sienta en un banco mientras el perro corretea y marca el número de su amiga, se verán el próximo domingo, después regresa a casa con el regalo para Lola, ella también ha salido, se ha acercado al supermercado, su cabeza es como una olla a presión, no entiende porque Alberto la vuelve tan  loca si nunca lo ha rozado siquiera, pero ayer en la cama hacia el amor con él no con Juan, miraba a su esposo y era Alberto, estas semanas de alejamiento han despertado en ella algo que prefiere negarse, ambos llegan al mismo momento, al verla Juan la besa dulcemente, mientras él se cambia ella acaba de preparar la comida, después de comer, a los postres Juan ilusionado le entrega el paquete con la pulsera, Lola al verla deja escapar un suave grito, ella la había visto en la tienda y quedó prendada, abraza a su esposo mordisqueándole el oído, ella ve a Alberto, siente miedo en un descuido lo puede llamar así.

La semana pasa, el viernes de nuevo se encuentran  Lucía y Lola, ultiman  los detalles de la comida, Lucia le cuenta a Lola que Alberto  desde un tiempo parece preocupado,  distante, pero ella le pregunta y él cambia de tema, Lola sonríe le dice que Juan   y  ella están  muy bien, ahora que  él ya dispone de más tiempo para ella, le cuenta que el sábado noche cenaron en una tasca del Barrio Gótico, después se fueron al cine y de copas, entre confidencias pasan la tarde, sobre las ocho se despiden Lola camina despacio hacia el metro, ensimismada en sus pensamientos cuando ve a Alberto frente a ella, Lola nota el rubor en sus mejilla, se siente como una quinceañera, se besan en la mejilla pero muy cerca de los labios, como si una barrera invisible impidiera llegar a ellos, Alberto la invita a tomar algo, ella quiere rechazarlo pero acepta, van a un bar dos calles más allá, es un lugar tranquilo, Lola le dice que acaba de dejar a Lucía él le responde que lo sabe, las estaba viendo a distancia como se despedían, esperando que se quedara sola para acercarse a ella, necesita hablarle pero no sabe si podrá, realmente quiere tanto de ella, Lola guarda silencio, le mira a los ojos solo le dice que lea en ellos, Alberto paga la consumición, le propone llevarla a casa en su coche, mira la hora , es tarde para ir en el metro, Lola le dice que Juan está a punto de llegar a casa, Alberto sonríe y la tranquiliza, son unos minutos hasta su casa, pero Alberto se desvía, Lola le pregunta donde van, él le responde que no tema, se detienen en un rincón cerca de la playa, Alberto no consigue controlarse, la besa y acariciándola suavemente  ella no se resiste, disponen de poco tiempo, tan solo es un aperitivo, Lola lo abraza, quiere seguir pero no puede ser, les basta  sentirse  cercanos, Alberto la lleva a su casa, antes de llegar a su portal la besa de nuevo, el fuego recorre sus cuerpos, Lola prefiere bajarse del coche allí mismo, caminar un poco y tomar el aire le ira bien, Juan la ve venir y la espera en la puerta, juntos entran en casa, Alberto conduce despacio hacia su casa, al llegar Lucía canturrea mientras prepara la cena, él la besa y se va hacia la ducha, Lucía espera a su marido con la mesa preparada, Alberto intenta mostrarse tranquilo y cariñoso con ella, Lola le ha comentado la preocupación de Lucía, charlan durante la cena , Lucía, entusiasmada, le cuenta su tarde con Lola y lo que le apetece  verlos el domingo, más tarde toman café frente a la televisión y Alberto tantea a su esposa, comienza a acariciarla como hacia en el coche con Lola, imagina que es ella, Lucía se siente feliz pensado que todo va bien,hacen el amor, Alberto se deja llevar como si estuviera con Lola, enloqueciendo a Lucía, pasan horas abrazados, Lucía contempla a  su marido enamorada.

El día clarea, Lola sentada en el balcón sueña con Alberto, aún puede sentir sus manos, sus húmedos besos, la envuelve una nube de ilusión pero al mismo tiempo acepta la realidad aquello no puede pasar a más, ella ama a Juan en mala hora se reencontró con Lucía, hasta entonces su vida era tranquila, quizás un poco monótona pero es lo que suele pasar con los años que ya todo está descubierto, suspira y regresa dentro, escucha a Juan por la cocina.
La luz de sol entra por las rendijas de la persiana, Alberto se despierta y mira a Lucia que duerme tranquila,piensa en Lola, posiblemente también esté dormida, es una locura pero ¿y si la llama para escuchar su voz?, descarta la idea, la razón se impone a las fantasías, es  un adulto con los pies en la tierra, pero esa mujer a despertado en él sensaciones dormidas, en su interior lucha contra aquello  puede pelear por seguir en la realidad  o dejarse vencer sin pensar en lo que pueda pasar, quizás el fuego que recorre su cuerpo  al pensar en  Lola logre afianzar aun mas su relación con Lucia está noche hicieron el amor con más pasión que nunca, le dará una sorpresa a Lucía, se viste para salir a caminar por la playa como suele hacer los días festivos y a su regreso pasará por la pastelería  a comprar unas ensaimadas rellenas de chocolate que a Lucía le encantan.

Frente al mar imagina a Lola junto a él, suspira intentando borrar esa imagen de su mente cuando el teléfono suena, responde un tanto nervioso, es Lola, tras saludarlo pregunta si puede hablar, Alberto le dice si puede escaparse un momento está en la playa, en diez minutos  se reunirá con él, Alberto la espera impaciente, en  el tiempo acordado la ve llegar vestida con ropa deportiva y él cabello recogido está muy hermosa, se saludan con un  espontaneo beso en los labios,sus miradas quedan fijas, ella intenta desviarla pero le resulta imposible, ese hombre le fascina, caminan uno junto al otro, Alberto sutilmente le coge la mano, ella sonríe complacida, en esos momentos no le importa que alguien les puede ver, Lola le pide que busquen un lugar tranquilo, Alberto conoce una cala muy discreta, a ella le parece bien, llegan al rincón dicho por Alberto sentados en la arena uno frente al otro se miran en silencio, las palabras sobran cuando sus labios se encuentran, se besan y acarician,las manos de Alberto se pierden bajo la ropa de Lola, ella gime complacida juguetean como dos adolescentes , ocultos entre las rocas, Alberto le susurra al oído cuanto le atrae, ella calla y aprieta al hombre contra su pecho como si quisiera sentirlo en los más profundo, se desean locamente, yacen abrazados cubiertos por sus chaquetas, Lola lo mira y sonríe, Alberto la besa una y otra vez, el teléfono de Lola suena es Juan, retornan a la realidad, Lola aclara la voz y responde a su marido, es hora de regresar, hay que separarse, se levantan y arreglan sus ropas a toda prisa, mañana se verán los cuatro, sus parejas no pueden intuir nada de lo que ellos anhelan, Lola prefiere despedirse allí mismo, Alberto no la quiere dejar marchar, necesita verla pronto  hoy se ha quedado con ganas  de ella,Lola vuelve la cara no quiere que Alberto la vea llorar, le dice que el lunes se encontrarán  hay mucho de que hablar, él accede, le enviará un mensaje del lugar y la hora, Lola sin mirar atrás acelera el paso.

Alberto antes de llegar a casa entra en la pastelería, no hay ensaimadas  compra unos bollos de nata, Lucía lo espera con la cafetera recién hecha, mientras ella prepara la mesa él se dará una ducha sin dejar de soñar con Lola, mientras desayunan Lucía  habla y habla de la comida de mañana, de lo encantadora que es Lola.
Lola abre la puerta de su casa, Juan la observa, la nota  alterada, le dice que ha estado corriendo por la playa, Juan la toma por la cintura, ella mantiene la calma, su esposo la abraza   Lola evita rechazarlo,Juan necesita amarla como la noche anterior, ella le convence de que a la hora de la siesta seguirán donde lo dejaron con un pícaro guiño entra en el baño, necesita una ducha, se estremece al  pensar en mañana los cuatro juntos como si no pasara nada, espera que todo salga bien.

 El domingo a mediodía Lucía ultima los detalles de la comida, ha encargado una pierna de cordero, ella prepara los aperitivos, Alberto la ayuda con la mesa, está  todo perfecto, menos su mente prefiere no pensar en ello ya lo hablarán el lunes, el timbre de la puerta suena, ya llegan , Alberto abre, su mirada se pierde en la de Lola, Juan entra golpeándole en el brazo cariñosamente llamando a Lucía que se cuelga de su cuello, Alberto y Lola se saludan con un tímido beso en la mejilla, ella se siente cohibida, Juan guarda en la nevera de sus amigos una bandeja de pastelitos y una botella de champagne. Es la hora de comer, los cuatro sentados frente  a los aperitivos charlan y ríen, Lola y Lucia van y vienen de la cocina, Lola evita mirar a su amiga cara a cara si Lucia supiera cuanto desea a Alberto, a pesar de la tensión entre Lola y Alberto lo pasan bien, Juan y Lucía no dejan de hablar ni un segundo comparten tantas historias sin darse cuenta es media tarde, toman café cuando Juan le dice a su esposa que ya va siendo la hora de regresar a casa, aún le queda algo de tarea que acabar y mañana es el día de la entrega, Alberto y Lucía los acompañan hasta el portal, ellos darán un paseo para bajar la comida, se despiden hasta la próxima semana, las miradas de Alberto y Lola se dicen hasta mañana. Unos se dirigen a su coche los otros se cogen de la mano y caminan hacia el paseo Colón.

Al llegar a casa Lola se recuesta en el sofá mientras Juan acaba su tarea, ella fantasea y se ve entre los brazos de Alberto, imagina  como sería hacer el amor con él, aunque aleja ese pensamiento, su realidad es Juan, no entiende que le pasa adora a su marido. Alberto y Lucia caminan, ella le cuenta lo a gusto que se siente con sus amigos, lo parecidas que son ella y Lola, Alberto prefiere no escuchar a su esposa, al pensar el Lola su cuerpo se enciende, Lucia se ve tan feliz.

Al salir del trabajo el lunes Alberto le envía un mensaje a Lola, la espera a las seis en la Plaza Real, al momento ella responde allí estará, en menos de una hora se encontrarán, Alberto llega unos minutos antes que Lola, él está en un columna, al verla suspira, se besan, Alberto la mira a ojos, ella entiende lo que insinúa , Alberto le coge la mano y tira de ella, a pesar de que no disponen de mucho tiempo, entran en una pensión y pide una habitación, entran besándose largamente, Lola tímidamente desabotona la camisa de Alberto las manos de él se escapan bajo la blusa de ella, para que perder más tiempo, ambos de desnudan se desean tanto que no necesitan preámbulos, bajo las sábanas se aman, Lola gime, suspira, mientras Alberto le hace el amor, complacido contempla el cuerpo de ella, es el más hermoso que ha visto ella coqueta hace un mohín, Alberto quiere amarla otra vez pero no es posible, hay que regresar a casa, Lola besa a su amante abrazada a él, como si intentara que ese momento fuera eterno, se visten y dejan la habitación, Alberto propone a Lola acercarla a su casa pero ella prefiere tomar el metro, si continua cerca de él le será imposible  dejarlo marchar, se despiden donde se encontraron, su conversación pendiente ha sido bajo las sábanas. Lola llega a casa  Juan aún tardará , entra en su habitación llorando, que le está pasando, se promete que no  habrá próxima vez, Juan la llama que no  lo espere a cenar, le ha invitado un cliente a ella le parece bien,  cuando él regrese ella dormirá. Alberto durante el camino a casa no logra borrar a Lola, su cuerpo, como hace el amor, teme entrar en casa suspira aliviado ya no recordaba que hoy Lucia vendrá tarde, de vez en cuando se encuentra con unas amigas de su juventud a las que él ni siquiera conoce , después de lo vivido esta tarde necesita estar solo, no le preocupa cuando llegue ella, se prepará algo de cenar y se acostará.

El despertador suena para Alberto, Lucía duerme junto a él no lo ha oido, con un suave golpecito en el brazo la desvela, Lucía adormilada se levanta de la cama y como un autómata va a la cocina mientras Alberto se ducha sin dejar de pensar en Lola la imagina allí con él, coge una toalla y se seca mientras Lola lo llama, el café está a punto, ella no tiene prisa, Alberto sale vestido, se sienta unos minutos con la taza en la mano y se marcha, el tiempo corre tiene que apresurarse es una hora conflictiva para el tráfico.
Juan besa a su esposa antes de salir de casa, él es muy madrugador, Lola siempre aprovecha los cinco minutos más tan peligrosos, se prepara tranquilamente, toma un vaso de leche con cacao, se mira al espejo intentando alejar la imagen de Alberto y ella la otra tarde y se va de casa, como es habitual entra en el metro se mezcla entre la multitud, es difícil encontrar algún conocido no le apetece hablar con nadie,al llegar a su parada un mensaje, es Alberto que le da los buenos días, Lola sonríe, quiere huir de él pero realmente desea abrazarlo.

Pasan las semanas, Alberto y Lola mueren por verse y tenerse  pero se limitan a enviarse mensajes, Alberto se decide y le pide a Lola volver a encontrarse como aquel día, hoy es cuando Lucía llegará tarde Lola acepta, lo que Alberto le hace sentir es más fuerte que todo, van al mismo lugar donde se amaron por primera vez, hoy disponen de más tiempo para disfrutarse, al acabar toman un refresco en una terraza, Lola pregunta  a Alberto si no le sorprende que sus parejas no hablen de organizar alguna salida los cuatro él asiente pero como Juan siempre está saturado de trabajo, Lola le dice que Lucía ya no la llama y de repente dejan de verse los cuatro quizás Lucía y Juan hayan discutido y estén distantes, Alberto piensa que lo habían mencionado, dejan el tema es tarde ya, en esta ocasión Lola acepta que Alberto la acerque a casa aunque la deje a  dos calles , Lola ve el coche de Juan aparcado allí pero a esa hora debería estar en la otra punta de la ciudad, Juan sale de un edificio y Lucía tras él abrazada a la cintura del hombre , Alberto y Lola no lo pueden creer, ellos temerosos por serles infieles y en realidad lo eran Juan y Lucia, posiblemente organizaban los encuentros entre los cuatro para verse a menudo sin que nadie sospechara  que había algo entre ellos, pero lo que no esperaban es que Alberto y Lola se enamoraran, descubrirlos fue lo mejor que les pasó, podrían aclarar todo y dejar de sufrir por   no poder estar juntos. Al llegar a casa Lola llama a Lucía, que aún está con Juan, y le propone una comida el domingo en su casa los cuatro, Lola intenta que su voz parezca seria acepta, el rostro de Juan es de incomodidad, besa a Lucia y se despide ella hasta el domingo que se comportarán como viejos  amigos.

El domingo Lola tararea una romántica canción   en la cocina ultimando  los detalles, mientras Juan pasa la mañana mal humorado, Alberto sale a caminar un rato necesita despejar la mente, Lucía aún duerme, a mediodía Alberto regresa a casa tiene que arreglarse para la comida, Lucia lo espera preparada y sonriente, durante el trayecto apenas hablan, Lucía aparenta seguridad, llegan a la casa de sus amigos, llaman al timbre, Juan abre la puerta mostrándose amable como siempre, Lucía y Juan se saludan efusivamente como es su costumbre, no imaginan la sorpresa que les espera, Lucia guarda en la nevera el pastel de fresa  que Alberto a comprado esta mañana, charlan distendidos durante la comida, el postre lo tomarán en el salón, Lola va a buscarlo, Alberto la acompaña, regresan en unos segundos, Lucía y Juan ríen pero sus risas acallan al ver las fotos que hay sobre el pastel, a Juan casi se le cae la copa que sostenía, Lucia ruborizada no sabe donde mirar, sobran las palabras, las fotos hablan por si solas, tras una larga conversación Lola y Alberto sugieren a sus parejas que lo más adecuado es acabar con sus matrimonios, son  años de relación y vivir una doble vida, además Alberto y Lola anuncian que están enamorados y que ellos mismos les han abierto el camino para poder estar juntos, Lucía no está dispuesta a dejar marchar a Alberto, para ella Juan era solo un entretenimiento, pero ya es un poco tarde, Juan contrariado se marcha en ese momento, hasta que se resuelva todo estará con su hermana.

Lola y Alberto comienzan a planear su vida juntos,  han encontrado el amor más hermoso y sincero por un engaño, Juan y Lucía cada cual sigue su camino, tras un tiempo de alejamiento se buscan de nuevo  como solían hacer  hasta que uno de los dos decida poner  el punto final.
Magda Jardí
©Derechos reservados

domingo, 11 de octubre de 2015

Ya es tarde


La lluvia cae suavemente Oscar la contempla tras los cristales de la ventana, le recuerda otros tiempos en los que su vida era distinta ,cuando su corazón sonreía, por unos instantes sintió una caricia en sus manos, cuanto deseaba tenerla junto a él, todo seria tan distinto, si pudiera volver atrás y desandar sus pasos, las palabras de Emma se repiten una y otra vez  en su oídos como en el instante en que le dijo adiós, aun la ve en la puerta entre reproches y sollozos lamentando el tiempo perdido junto a él, recriminándole sus mentiras, deseándole que fuera feliz  en su mundo oscuro, con  las interminables noches de juergas, borracheras y agresividad a su regreso, invitándole a reflexionar que sería de él ahora que ella ya no estaría, sin trabajo, solo, perdido entre las cuatro paredes, cerró la puerta tras ella y desapareció, ahora es consciente de cuanta razón en las palabras de Emma, perdió al amor de su vida por ser un irresponsable inmaduro.

Los primeros días de la marcha de Emma seguía  en su nube ,  a la  semana era un alma en pena vagando por la casa,incapaz de encontrar nada,  un mes después la bruma en su cabeza le impedía pensar con claridad, aceptar que ella ya no estaría, nadie le ayudaría, pasó dos días durmiendo al despertar, desde la cama contemplaba una fotografía de Emma en la que se veía  tan hermosa y alegre, Oscar lloraba desesperado al abofetearle la realidad la que él había provocada por su inconsciencia, ya no tenia ni veinte ni treinta años, era un hombre maduro que se aferró a una vida que no  le correspondía y perdió todo, amargó la existencia a la compañera de sus días su único y gran amor alejándose de él,  tenia un buen trabajo que les permitía vivir holgadamente pero a causa de  sus reiteradas ausencias  injustificadas fue despedido, perdió a sus mejores amigos se convirtió en un desconocido para ellos dejó de encajar en su mundo, ahora no era más que un cincuentón ridículo  obsesionado en  revivir  una juventud que quedaba bastante lejana, comprendió que él mismo con su petulancia se había construido la nave con la que naufragó, llegó el momento de buscar soluciones urgentemente, pero no sabia por donde comenzar, de repente la vida se le escapaba como la arena entre las manos.

El agua tintineado en los cristales retorna a Oscar al ahora es casi un año de lamentos, sutiles negativas, desconfianzas, desesperación, observa la habitación de repente es tan distinta, huele  a soledad, espera que cese la lluvia debe salir a comprar algunas cosas y prepararse la comida de mañana, desde el mes pasado trabaja de nuevo en la misma empresa de antes llegó a suplicar ante sus jefes ,los  que  le tuvieron en gran estima  tiempo atrás ,aún con cierto reparo le abrieron las puertas nuevamente , pero ahora ya no es jefe de departamento es un trabajador más con un sueldo bastante inferior siempre en el punto de mira, es un paso adelante pero  carga con la vergüenza a sus espaldas, lo difícil que es llegar a lo más alto y con que facilidad cae una torre de naipes, intenta demostrarse que él es este Oscar no el monigote en que se acabó convirtiendo, un necio, vago, alcohólico   que se burlaba del mundo pero que acabó entre sus fauces , a punto de cruzar la linea de la ética,  una vez superado su problema con el alcohol y su afición a la vida disipada,  ha recuperado el contacto con Ángel, el era su mejor amigo y muy a su pesar se distanció de él, Ángel es el primero que le ha ofrecido su mano, tras escuchar las disculpas de Oscar no ha sido capaz de darle la espalda, una amistad como la de ellos no muere nunca, pasan juntos el tiempo libre, Ángel es viudo desde hace unos meses, la compañía de Oscar le viene bien, salen a pasear, al cine, cenan en casa de uno de ellos allí pasan el tiempo viendo la televisión y charlando, se ayudan mutuamente a salir adelante, gracias a los consejos de Ángel, Oscar recupera el autoestima, poco a poco se va reconociendo, aunque le espera lo mas complicado llegar a Emma, no responde a sus llamadas, desconoce donde se encuentra su familia se niegan a decírselo ni siquiera quieren hablar con él, Emma al dejarlo sufrió mucho, lógicamente intentan protegerla pero él no dejará de buscarla aunque sean unos minutos necesita tenerla frente a él y decirle tanto, sin ella no merece la pena seguir luchando, su amor por ella es el motor que le empuja.

Con mucho esfuerzo, Oscar va pareciéndose a si mismo, a aquel hombre trabajador, jovial, correcto que siempre ha sido, en seis meses recupera su cargo en la empresa, comienza a brillar de nuevo como ser humano, paso a paso su vida todo se coloca en su lugar  excepto por la ausencia de Emma,  ya serán dos años sin ella y sin poder saber donde está, una tarde  en la cola del cine con Ángel pasa frente a ellos una mujer que a Oscar le resulta  conocida, es Ágata, era compañera de trabajo de la esposa de Ángel y amiga de Emma, Ángel es quien se acerca a ella, piensa que si sabe  de ella se lo dirá siempre ha sido muy cordial  con él, Ágata no la ve desde hace tiempo aunque preguntará a su amiga  Clara,prima de Emma , sutilmente la mujer le pide su numero de teléfono así cuando hable con Clara contactará con él, Oscar espera que Ágata llame pronto a  su amigo. Unos días después Ángel  visita a Oscar ,Ágata la otra tarde estuvo tomando café con él, le habló de Emma, dejó Barcelona  ahora vive en Basalú una ciudad a poco mas de cien kilómetros, es propietaria de una cafetería, el rostro de Oscar se ilumina, el viernes a la salida del trabajo viajaría donde estaba Emma, Ángel le acompañará. Siguiendo el plan previsto, el viernes a media tarde los dos hombres se dirigen a Besalú, a su llegada preguntan  a unas chicas por una cafetería cuya dueña llama Emma, les indican como llegar está muy cerca, es un local bonito,decorado con mucho gusto, un hombre se ocupa de las mesas, tras la barra hay dos personas mas, otro hombre  de mediana edad y una chica, piden unos cafés y preguntan por Emma, el camarero les dice que no está allí, se marchó a su casa hace poco, Oscar le dice  que debe verla es importante,  Ángel le cuenta que vienen de Barcelona, el hombre no sabe que responder, va hacia la barra y lo comenta con las personas  que están ahí, ven al hombre de la barra hablando por teléfono, pasan unos minutos y la ven entrar, Oscar emocionado la contempla. está mas hermosa que nunca, camina hacia ella. Emma no puede creer que sea Oscar queda inmóvil ante él,  muy seria le pregunta que hace allí, él le ruega que lo escuche, el hombre de la barra se acerca a ellos, Emma le dice que no pasa nada, acepta hablar con él, dejan la cafetería, mientras dan un paseo Oscar le cuenta que ya se ha recuperado, es el mismo del que se enamoró, cuanto ha luchado solo por volver a abrazarla, Emma con la voz entrecortada por el llanto le dice `ya es tarde´ ,no imagina cuanto ha sufrido antes y después de alejarse de él, su vida ahora es distinta, se ha enamorado de un hombre maravilloso y con él desea compartir sus días, cuando tomó la decisión de marcharse era una mujer rota, desencantada, sin ganas de vivir, el mismo mató el amor que sentía, le recuerda las noches en vela que ella pasó por su culpa, llegaba pasado de copas, gritando sandeces, provocandola buscando pelea, incluso llegó a intentar forzarla, los últimos años con él fueron el mismo infierno, era como vivir con hombre perdido en el tiempo, comportándose como un crio con cuerpo de hombre, le repite' ya es tarde , Oscar, ya es tarde` , Emma le mira a los ojos le ruega que se marche y la olvide, las heridas de tanto tiempo no cicatrizan fácilmente, ella entra en  la cafetería buscando los brazos de su amor, Ángel intuye lo sucedido, desgraciadamente lo que él pensaba por eso lo acompañó, paga la cuenta   y va con su amigo, Oscar observa la escena desde la calle.

Los dos hombres regresan a Barcelona entrada la noche, ambos callan durante el viaje, a su llegada a la ciudad Oscar le dice a su amigo  'la vida siempre cobra las deudas' y eso le está pasando a él, lo ha condenado a la soledad y al peso de una mala conciencia que siempre le acompañará.
Magda Jardí
© Derechos reservados



domingo, 20 de septiembre de 2015

Mi cielo



Una nueva etapa en la vida de Maica comienza,  su pequeña acaba de nacer, mil sensaciones recorren su ser al contemplarla, es tan  menuda y hermosa, la llamará Cielo, como le decía a ella Raúl  el padre de la niña y  su gran amor .

Maica y Raúl tonteaban en la juventud, comenzaron una relación que  con el tiempo pensaban formalizar, pero Maica repentinamente  comenzó notarlo distante a pesar de que él lo negaba, ella pensaba que había otra mujer, recientemente Sagrario frecuentaba su grupo de amigos, entablando una buena amistad con ambos aunque más con él, los celos ahogaban a Maica, para ella todo coincidía, apareció Sagrario y todo cambio entre ellos. Una  tarde Maica convenció a Raúl de dar un paseo por la playa, le apetecía pasar un rato tranquilo con él, Maica necesitaba sentirlo como siempre, hicieron el amor, se dejaron llevar como en tantas ocasiones pero con más pasión que nunca, tras darse un baño desnudos en una discreta cala Raúl la acompañó a casa, la besó en los labios y se despidió de ella diciéndole  que no se verían más, sin darle a Maica la oportunidad de  preguntar subió al coche  Maica quedó atónita viéndolo partir. Desde ese día desapareció nadie sabia de él, no respondía a sus llamadas, Raúl vivía en otro barrio bastante alejado al de ella  no era fácil encontrarse, ella desconocía la dirección de su familia tampoco podía presentarse allí, posiblemente ni les hubiera hablado de ella, convencida de que era a causa de Sagrario intentó contactar con ella, la mujer, al parecer frecuentaba otros lugares y pasaba tiempo sin acercarse donde se reunía  el grupo de Maica, una tarde que Maica tomaba café con sus amigos llegó Sagrario, Maica la abordó, Sagrario no podía responder a sus preguntas, cierto que eran buenos amigos pero no tenía noticias de él, al acusarla Maica de romper su relación Sagrario la miró sorprendida, todos sabia que era lesbiana y tenia pareja en otra ciudad por eso cada tanto no se dejaba ver por allí.

Unos meses después Maica aun dolida y sin asimilar lo sucedido ,Víctor, un compañero de trabajo, enamorado de ella desde que la conoció le confesó sus sentimientos hacia ella, Maica aceptó salir con él ,a los seis meses contraen matrimonio. Su vida juntos era apacible, Víctor la adoraba todo le parecía poco para ella que era una buena esposa pero su relación era de tres, a pesar de sus esfuerzos, Víctor no lograba  que Maica olvidara a Raúl  tras de cinco años de vida en común  deciden separarse amistosamente, ambos pensaban   que  lo mejor era  dejarlo ahora con buenos recuerdos, cada uno retomaría  su vida, Víctor regresó a su piso de soltero, su intuición le aconsejó esperar un tiempo a deshacerse de él, en cuanto fuera  posible, se vendería  el que fue su hogar.

 La vida de Maica era  tranquila  a pesar de no amar a Víctor reconocía haber  feliz a su modo  junto a él pero eso no era suficiente para compartir una vida, deseaba que Víctor pronto encontrara  a una  mujer que le diera  lo que ella no fue capaz, poco a poco iba  organizando sus días en soledad, aunque Víctor trabajara en el mismo lugar que ella apenas se veían , pertenecían  a distintos departamentos, antes él se las ingeniaba para acercarse a ella ahora   optó por evitar encuentros por lo menos hasta que las heridas cicatrizaran  un poco,a pesar de quedar como amigos a él no le resultó fácil dejarla marchar, necesitaba un tiempo para canalizar la situación intentando que el dolor fuera más llevadero, nunca dejaría de amarla.

Un atardecer Maica paseaba su melancolía frente al mar, cuando una voz de hombre la nombró,  sus ojos humedecidos le impedían   ver con claridad quien era, él  fue  hacia  ella con paso rápido, era Eusebio un viejo amigo, se saludaron  cordialmente con un efusivo abrazo, buscaron  una terraza donde sentarse y tomar café mientras charlaban , Maica le preguntó por Raúl, Eusebio sabia poco de él, a todos sorprendió su ruptura, Raúl vivía  alejado, se dedicaba a su negocio, era joyero, también aceptaba trabajos para marcas comerciales, su única compañía era un perrito al que paseaba cada tarde por una plaza cercana a su casa, Laura, la esposa de Eusebio era prima de Raúl, aunque no mantenían contacto, lo vio  algunas tardes en dicha plaza, la primera vez  lo reconoció con dificultad, era la sombra de aquel hombre que ellos conocían, Maica necesitaba acercarse a  él aunque fuera solo una vez era única manera de poder pasar página y seguir con su vida.

 Durante la semana Maica dedicó mucho tiempo a reflexionar, recordando su relación con Raúl algo en su interior le decía  que él  necesita ayuda, no lo pensó más el viernes fue hasta   a la plaza donde lo habían  visto, no tenia nada que perder, allí está sentado en un banco vigilando a su  perro, Maica silenciosa lo observó, es cierto que estaba distinto pero para ella seguía siendo el hombre atractivo del que se enamoró y aun amaba, despacio caminó hacia él, Raúl al verla intentó no sonreír pero le resultó imposible, su mirada se iluminó aunque fingió  sentirse molesto, parecía cansado, ella necesitaba saber tanto y él eludía  las preguntas, casi anochecía y Raúl le pidió    que se marchara  y no regresara con la voz entrecortada, Maica no tenia intención de dejarlo   hasta que le diera  un motivo lógico, Raúl cedió  la invitó  a acompañarlo a su casa, una vez allí le tendría   respuestas, caminaban  uno junto al otro, él la miraba dulcemente, llegaron a la casa , un acogedor pisito, Raúl  preparó café, sentados uno frente al otro , con los ojos bañados  de lágrimas  se disculpó acabar con  su relación sin explicaciones pero le resultaba imposible hacerlo de otro modo, unos días antes del repentino adiós  a Raúl le diagnosticaron  una grave  enfermedad , ella recordaba que él le mencionó que no se sentía bien y esperaba el resultado de unos exámenes médicos, el mundo se hundió para él, por eso decidió que lo más adecuado  era marcharse y que ella siguiera con su vida, ambos lloraban ,  Maica se abrazó a él ahora nadie le impediría quedarse a su lado, Raúl le explicó los detalles de esa enfermedad su tiempo era limitado, mientras permanecía  estable su vida podía ser  prácticamente  normal  pero las recaídas eran  duras, Maica deseaba compartir con él  aunque fueran  unos meses  el amor entre ellos seguía vivo, ella lo cuidaría  hasta el final  lo haría feliz.

Durante dos semanas Maica todos los días acudía a casa de Raúl, le ayudaba en todo momento del día e incluso de la  noche,  un día a su llegada Raúl estaba  mal, apenas conseguía  moverse, necesitaba hospitalización, ella lo acompañó, para el personal  del hospital era solo una amiga, a ella sola se negaban a informarla, era alguien secundario al lado de sus padres, que la aceptaron  con todo cariño, tras este incidente  Raúl decidió pedirle  matrimonio, ella aceptó sin pensarlo a pesar de saber  que  vida con él será breve, los médicos  citaron  a la familia, después del ultimo ingreso, viendo  los exámenes realizados posiblemente  a Raúl le quedaba un año de vida, la enfermedad se iba  descontrolado les esperaban  más temporadas malas que buenas,  se lo ocultaron   a Raúl, era preferible que disfrutara tranquilo aquel tiempo. En cuanto fuera dado de alta y él se sintiera con fuerzas, fijarían  la fecha de la boda, en pocos días ya eran marido y mujer.

Maica disfrazaba su pena , su  vida con  Raúl era lo mejor que jamás le pasó,  verlo feliz  borraba  su pesar,  despertar pensado si ese seria  el último día. El tiempo pasaba  rápido, dos años ya , para los doctores es un caso poco corriente, en el punto de su enfermedad no soelian  superar los doce meses, el amor de Maica era su razón para arañar vida,paseaban  frente al mar recordando otros tiempos,  cuando hacían el amor en la playa, alguna noche salían  a cenar, se amaban  con toda la pasión  de dos almas enamoradas que no desean alejarse. Todo parecía ir bien cuando una mañana Maica amaneció  indispuesta, no le dio  importancia Raúl la necesitaba, el  deterioro era preocupante, contactó con su doctor este le aconsejó hospitalizarlo posiblemente el fin se acercaba , a los pocos días del ingreso era evidente  que el desenlace podia  producirse en cualquier momento, Maica, después de sufrir algunos mareos visitó a su médico, no era nada grave, está embarazada, siente  una mezcla de emociones,   alegría por que le daría  un hijo a Raúl, el fruto de ese amor tan hermoso,  tristeza por que él no estaría para verlo crecer, el llanto la vence, antes de regresar junto a Raúl necesitaba  dar un paseo  él no podía   verla  rota de dolor, pero tampoco quería  dejarlo solo más tiempo de lo necesario a pesar de que su madre  lo acompañaba no se perdonaría que Raúl falleciera  y ella no estuviera a su lado  así que  regresó al hospital, se lavó la cara y se maquilló un poco  antes de entrar a la habitación, intentaba sonreír, dudaba   si darle la noticia , su suegra le informó  que pasó el doctor, no había  mucho que esperar quizás le quedaran  unas horas, Maica sentada junto a él,  con voz muy suave le dijo  que tenia una sorpresa para él, serian papás, Raúl apretó la mano de su esposa la llamó 'mi cielo, como solía hacer,  agradeciéndole  tanta felicidad, en su rostro el agotamiento era evidente, tanto luchar y sufrir sabiendo que  era en vano , de nuevo lo visitó el doctor, les esperaba una noche larga, a las  horas cogido de la mano de Maica Raúl murió  tranquilo.

El tiempo pasaba , Maica intentaba organizar su vida en soledad esperando la llegada de su bebé, en pocas semanas lo abrazaría , otra batalla que librar pero con la seguridad  que saldría adelante,sería  padre y madre aunque no sentía ningún miedo. Maica visitó a sus suegros, salia  de cuentas al día siguiente pero  comenzó a sentirse mal, rompió  aguas en ese momento, ellos la acompañaron al hospital, como prometieron a Raúl nunca la dejarían sola, Raúl seguiría viviendo en ese pequeño ser que estaba a punto de nacer.
Magda Jardí
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