sábado, 22 de noviembre de 2014
El destino puede ser irracional.
Oscar revisa los últimos detalles, mañana es la inauguración de su restaurante, espera la llegada de los empleados, presentarse a ellos, Carlos, su abogado y amigo es quien se ha ocupado de las contrataciones, dar las pertinentes instrucciones a cada uno, Oscar es un perfeccionista, contempla el local, ha quedado a su gusto, igual que el de Málaga.
Al divorciarse, decidió recomenzar en otro lugar, a pesar de que su ex esposa marchó a Alemania llevándose a sus hijos, necesitaba pasar página, tratar de olvidar. Para Oscar es algo normal cambiar de ciudad, pasó la mitad de su vida de acá para allá. Su padre era militar de origen malagueño, su primer destino fue el País Vasco donde conoció a la madre de Oscar, allí nació también él, cuando tenía cinco años se trasladaron a Zaragoza, donde pasó la infancia, los diez los cumplió en Cataluña, allí vivió su adolescencia, se enamoró por primera vez, cuando Oscar tenia diecisiete años, a su padre le dieron destino fijo en su Málaga natal, su madre era cocinera, de ella heredó su pasión por los fogones, aprendió bien el oficio y a los veinticinco años abrió su restaurante, uno de los más populares de la ciudad por precio y calidad, la misma línea que pensaba seguir en Alicante.
Frente a él están casi todos, los camareros, los ayudantes de cocina, el personal de limpieza, a toda prisa llega una muchacha, es Carolina, la persona que se ocupará de la administración del restaurante, junto a Oscar.
Carolina, cree haber encontrado el empleo perfecto, une sus dos aficiones, los números y la cocina, es una muchacha muy responsable. Aunque nació en Barcelona, siendo muy niña, sus abuelos, que se hicieron cargo de ella al morir su madre durante el parto siendo apenas una adolescente, cuando su abuelo perdió el empleo se trasladaron a Alicante, en esa ciudad, su abuela, que cayó desde la muerte de su hija, allí se sentía mejor, la pequeña Carolina se , convirtió en su motivo de vivir, nunca le faltó el afecto de padres los abuelos la querían como a su hija, su esfuerzo obtuvo recompensa, pues Carolina era una mujer luchadora, con las ideas claras y un gran corazón.
Oscar, al ver a Carolina quedó fascinado por aquella menuda mujer morena de ojos negros y expresivos, ella al estrechar la mano de su jefe, le sonrió dulcemente, pensó lo atractivo e interesante que era aquel hombre, por su apariencia no sobrepasaría los cuarenta. Al poco tiempo, Carolina y Oscar, eran inseparables, contaba siempre con opinión de ella en cada decisión, comenzaron a verse fuera del trabajo, salían a pasear, iban a conciertos, compartían muchas aficiones, además de la cocina, el mar, la música clásica, los gatos, parecían hechos el uno para el otro.
Oscar se siente indispuesto desde hace ya un tiempo, pero él cree que es por tantas emociones, su divorcio fue complicado, el trasladar su negocio de Málaga a Alicante, volver a comenzar, por lo que no le da más importancia, pensar en Carolina alivia todos sus males, este fin de semana el local cerrará por descanso, ha planeado un viaje sorpresa para Carolina, la llevará a Venecia, así que no le dirá nada respecto a su salud.
El viernes, al cierre del local, ambos con equipaje para un fin de semana romántico, se dirigen al aeropuerto de Elche, al conocer el destino, Carolina besa apasionadamente a Oscar, se siente tan feliz de haberlo conocido. Les esperan dos días inolvidables, vivirán las más ardientes noches de amor en el escenario propicio para dos enamorados, el domingo Oscar amanece con fiebre y dolor muscular, temblando como una hoja al viento, despertando a Carolina que duerme plácidamente junto a él, viéndolo en ese estado, asustada, se dispone a llamar a recepción para que envíen un médico , Oscar se lo impide, en unas horas regresarán a Alicante, mañana pedirá cita al doctor López, durante da la sensación de mejoría, después de almorzar tomarán el avión, en el aeropuerto, Oscar coge la mano de Carolina y le susurra al oído que quiere estar siempre cerca de ella, lo mira y le besa en los labios dulcemente.
El lunes llega Oscar al restaurante, Carolina le espera, el mal aspecto de Oscar es más preocupante, le sugiere acercarse al hospital, el prefiere que lo vea el doctor López, Carolina, contrariada, llamará, lo verá esa misma tarde, la muchacha ha pedido cita urgente.
Carolina acude con Oscar a la visita, Oscar cuenta al doctor los síntomas, aunque él parece no dar importancia, para el médico son preocupantes, demasiado tiempo padeciéndolos, aunque intuye lo que le pasa a Oscar, necesita unos exámenes para poder confirmar sus sospechas, al día siguiente a primera hora se le realizarán. Carolina, esta noche la pasará en casa de Oscar, no se quedaría tranquila si lo dejará solo, sobre las cinco de la mañana, Oscar, de nuevo se siente mal, la fiebre va subiendo, Carolina no lo piensa, irán al hospital. A la llegada, Oscar es atendido al momento, Carolina permanecerá en la sala de espera hasta ser avisada, una hora después la llaman, el doctor que se ocupa de él, necesita realizar a Carolina unas preguntas , le informa de su estado, es preocupante, en cuanto lleguen los resultados se los comunicarán, el tiempo parece haberse parado, es una locura.
Ya llegaron los resultados, el doctor les comunica que Oscar padece leucemia, en estado muy avanzado, no es comprensible que haya resistido tanto, necesita un trasplante de medula urgente, hay que buscar donantes, Carolina se ofrece, aunque antes hay que comprobar la compatibilidad,. En cuanto todo esté dispuesto, a Carolina se le realizaran las pruebas, en unas horas, el doctor, sonriente, , va en busca de la pareja, le comunica a Oscar que su hija es cien por cien compatible, el quirófano estará dispuesto mañana a primera hora, Oscar, a pesar de su mal estado, le dirá al doctor, que Carolina no es su hija, el hombre le entrega una copia de los resultados, no existe la menor duda de ello, Oscar y Carolina se miran sorprendidos, Carolina no puede creer lo que está sucediendo, Oscar no sabe que decir, esa situación es absurda, será un error. Carolina se pierde en sus pensamientos, la verdad es que nunca le contaron nada de su padre, únicamente su tía Isabel, la hermana de su madre puede aclarar aquello, dejará solo a Oscar, necesita contactar con su tía lo antes posible.
Isabel vive en Barcelona, aunque a menudo viaja a visitar a su sobrina, se asusta al escuchar la voz entrecortada de la muchacha, las lágrimas le impiden hablar, Carolina suplica a Isabel que viaje a Alicante sin perder un segundo, es un tema muy complicado, al decirle que la busque en el hospital, aun se apresura más, Isabel consigue pasaje en un vuelo para dentro de una hora, por lo que en menos de tres horas estará junto a ella.
Tía y sobrina frente a frente, Carolina relata a Isabel lo ocurrido desde que conoció a Oscar, solo ella tiene las respuestas que necesita, Isabel le cuenta la poca información que sabe de su padre, ella lo conocía de verlo con Laura, su madre, eran ambos dos críos, ella dieciséis años y él diecisiete , en una ocasión coincidió con ellos en un bar y Laura lo presentó a su hermana, se llamaba Oscar, era hijo de un militar, unos meses después Laura parecía otra, siempre triste, hasta que se sinceró a Isabel, Oscar dejó Barcelona, a su padre a su padre lo destinaron a otra ciudad, la despedida fue muy apasionada, no pensaron en las posibles consecuencias, Laura estaba embarazada, a punto de entrar en el cuarto mes de gestación, Isabel convenció a su hermana que debía hablar con sus padres, ellos la ayudarían, le recriminó el haber callado tanto tiempo, las dos le dieron la noticia a los padres, sorprendidos y un poco enojados, pero la apoyarían siempre, cuando llegó el momento del parto, Laura sufrió una hemorragia que no fue capaz de superar, responsabilizándose del bebé los abuelos, Isabel acababa de confirmar su temor, Oscar era su padre, el hombre del que se había enamorado como nunca, su tía la abrazó, nadie es culpable, el destino puede ser irracional, le aconsejó que siguiera adelante con el trasplante y cuando se sintiera con fuerzas, regresara a Barcelona con ella, aunque no sería sencillo dejar atrás aquello, debía seguir con su vida, pero lejos de allí, estaba demasiado enamorada de aquel hombre.
Al día siguiente, sobre las nueve de la mañana, se practicó la extracción, en unas horas Carolina viajaría con Isabel hacia Barcelona, Carlos, el amigo de Oscar, visitó a Carolina, estaba al corriente de todo, Oscar lo llamó desesperado, no podía ser cierto aquello, mientras a ella le realizan la extracción, él conversó con Isabel, lo más conveniente para los dos era no volver a verse, aunque Oscar no estaba dispuesto a perderla, no pensaba con claridad, el tiempo le haría ver todo fríamente. Carlos se ofreció a llevarlas al aeropuerto, Carolina no se despidió de Oscar, era demasiado traumático, pasó de ser su gran amor a su padre. Carolina, sentada junto a su tía en el avión, sumergida en sus pensamientos, se preguntaba cómo habría sido su vida junto a Oscar si no hubiera enfermado, debía aprender a vivir con esa parte de su historia.
Magda Jardí
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Relato finalista en el concurso Relato Insolito
sábado, 15 de noviembre de 2014
La vida es impredecible
Anais, acaba de finalizar su relación de varios años con Cristian,
comenzaron a tontear siendo muy jóvenes, eran casi dos niños, con el tiempo
sintieron que no se amaban como
para plantearse un futuro , comenzaron a
no sentirse cómodos, Cristian necesitaba más libertad, se sentía atado,
prefería pasar más tiempo con sus amigos que con su novia, poco a poco se
distanciaron totalmente, estaban juntos sin tener nada de qué hablar, sus
mundos ya eran distintos .Cristian era futbolista, juagaba en un equipo de segunda división, soñaba con
llegar lejos, Anais licenciada en literatura, daba clases en un instituto y en
sus ratos libres disfrutaba escribiendo, soñaba algún día ser conocida en el
mundo de las letras, conseguir publicar algún libro, desde unos meses hilvanaba
una novela, cuando estuviera lista,
pensaba presentarla a alguna editorial. Una tarde, después de una
conversación y de mutuo acuerdo decidieron separarse, con la promesa de seguir
siendo amigos, aunque no se vieron más.
Cristian, a los pocos días inició una historia con una modelo recién llegada al mundillo de la pasarela,
la conoció en un discoteca frecuentada por gente del espectáculo, la moda, el
deporte, de la que era habitual, en su tiempo libre igual que algunos compañeros del equipo,
Anais se volcó en su novela, salía alguna vez con sus amigas, pero su vida era
muy tranquila.
Al año, Anais, leía en una revista el compromiso
de Cristian con la cotizada modelo Rocío Iglesias, sus planes de boda en pocos meses,
las lágrimas rodaron en el rostro de Anais, durante este tiempo no se acordó de él,
pero al ver su foto con aquella mujer, desfilaron por su
mente tantos momentos compartidos con él, le parecía tan distinto ,superficial,
no tenía que ver con el hombre que la había
enamorado años atrás, dejó la revista y salió a tomar el aire a la playa,
caminaba tranquila, intentó alejar de sus pensamientos aquello que le dañaba,Tras una hora de paseo ,
ya relajada, regresó a casa, necesitaba escribir, se acercaba el final de su novela.
Una compañera del instituto, le facilitó el teléfono de un
amigo editor, le habló de ella de su
proyecto literario que tenía todo para ser un éxito , Anais llamó al despacho de ese editor, respondió
su secretaría, citándola para el día siguiente a las cinco de la tarde.
Vestida de traje
pantalón azul camisa a rayas azules y rosas, discretamente maquillada
,acudió a su cita con Jesús, el joven editor, la atendió la secretaria, una mujer muy seria, a los pocos minutos, la hizo pasar al despacho de Jesús, era un hombre
cuya simpatía estaba escrita en el rostro, su mirada sonreía, pero al ver a Anais,
se le iluminó. Ofreció sentarse a la muchacha en un sillón, frente a una mesa
de cristal, se presentaron, dos horas después, seguían conversando animadamente,
Anais no reía con tantas ganas desde tanto tiempo, se sentía tan a gusto
con Jesús, no había conocido a un hombre tan agradable y correcto ,quizás,
desde aquel profesor suplente de matemáticas,
del curso pasado, con el que salió en un par de ocasiones, pero al finalizar el
tiempo de estancia en el instituto, regresó a su ciudad, perdiendo el contacto,
al acabar la reunión, Jesús guardó el borrador de la novela, la repasaría y la llamaría por teléfono. Invitó a Anais a cenar con él, quería conocer un poco más
a aquella mujer, bella, de cabello negro, cuya compañía le era tan grata, ella aceptó, Pasaron una velada muy divertida, Jesús, le propuso salir
el fin de semana, a cenar y a bailar o al cine, lo que ella escogiera, Anais ,aceptó
encantada, Jesús acompañó a Anais hasta su casa, era muy tarde para que fuera sola,
se despidieron con dulce beso en la mejilla, aunque ambos deseaban algo más ,llegó a casa, alegre como
no se sentía desde ya ni recordaba
cuando.
El viernes a las ocho Anais, ya preparada ,esperaba a Jesús,
se compró un vestido precioso para ese día,
a la hora prevista llamó al timbre, ella bajó radiante, era el primer día de
tantos que les esperaban juntos, comenzaron a salir habitualmente, a los seis meses se casaban ,un mes después, se
publicó su novela con gran éxito, que lejos quedaba aquel futbolista con aires
de grandeza, que buscaba la fama a cualquier precio, pero una lesión le apartó
de ese camino de lujo y estrellas, la vida es impredecible.
Magda Jardí
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Alejamiento,
amor a primera vista.,
Anais,
Cristian
domingo, 9 de noviembre de 2014
El sabor amargo de la venganza
Oscar, es un atractivo profesor de universidad, a pesar de tener una buena esposa, Celia, le gusta disfrutar con otras mujeres, Celia es enfermera, suele trabajar turnos de doce horas a días alternos y dos fines de semana mensualmente le corresponde guardia, es cuando Oscar aprovecha para encontrarse con alguna de sus amigas, viaja a una ciudad a pocos kilómetros, donde hay un complejo hotelero, piensa que así preserva su intimidad, pues allí es difícil que miradas indiscretas le reconozca, a pesar de alguna de sus compañeras ocasionales le ha causado algún problema al enamorarse de él, pretendiendo algo más de él,no tiene intención de acabar con sus devaneos.
Esta semana, se verá con Judith, una comercial que conoció en su trabajo, es una bella mujer, recién divorciada, ansiosa por vivir aventuras, conocer hombres, alardear de conquistas, aún le duele su fracaso sentimental. Oscar nunca miente a sus amigas, él solo busca disfrutar del sexo y buenos momentos, dice amar a su esposa, pero los años han transformado la pasión en monotonía y se siente lleno de vida y tiene mucho que dar, mientras conserve esa libertad de movimiento, seguirá con sus aventuras.
Judith, espera a Oscar en un bar frente al hotel en el que Oscar ha reservado habitación, la mujer es el centro de atención de un grupo de hombres que comparten unas copas, hermosa, sola frente a un gintonic, a primera vista, está ahí en busca de compañía, uno de los hombres, sin pensarlo se acerca a ella, intenta entablar conversación con ella, los demás observan atentos, Judith le susurra algo al oído, el hombre la mira y se marcha sonrojado, en ese momento entra Oscar, Judith le sonríe y camina hacia él, de su brazo salen de bar, Oscar la observa sutilmente, es una mujer muy llamativa y más con la blusa semitransparente color rosa y la falda corta negra, se registran en el hotel, suben a la habitación, Oscar pide que les lleven el almuerzo, mientras Judith se da una ducha, Oscar la espera con la comida en la mesa, ella aparece envuelta en una bata negra que deja intuir su belleza, Oscar, no sabe si comenzar a comer o pasar al postre.
Con una copa de brandy en la mano, Judith, se sienta sobre las rodillas de Oscar, besa sus labios, él se descontrola, en unos segundos acaban bajo las sabanas, esa mujer es un como un terremoto de fuego para Oscar, acaba exhausto, Judith le ofrece otra copa de brandy, mientras se pasea frente a él desnuda, Oscar necesita dormir un poco, ha bebido demasiado, ella juega con él, le acaricia el cabello, recorre su torso con los dedos, Oscar no puede resistirse a aquella mujer tan ardiente, pero el cansancio y el alcohol le vencen, Judith yace junto a él, lo contempla dormir. Al despertar, Oscar busca a esa hechicera, ella no está en la habitación, piensa que habrá salido a dar un paseo, a la media hora, regresa Judith, preparada para dejar el hotel, ambos recogen sus cosas, se despiden en la entrada con un beso, cada uno se dirige a su automóvil.
Oscar, conduce pensado en aquella mujer tan fascinante, en este tiempo de escapadas, es la única que le ha dejado la necesidad de volver a verla, con otras ha repetido, pero Judith despierta en él algo distinto, intentará quedar dentro de dos semanas. Unos días después llama a Judith, enloquece por pasar un rato con ella, esta acepta verlo nuevamente el fin de semana, le encantaría pasarlo entero con él, pero sabe que no puede ser. Se encuentran en el mismo bar de la vez anterior, durante dos meses se convierte en habitual sus encuentros, incluso alguna escapada entre semana, Oscar, se está enamorando de Judith, no puede evitar decírselo mientras hacen el amor, ella se limita a sonreír. Falta poco para regresar cada uno a su vida, Judith sale del baño tras ducharse, pero su actitud es distinta, parece otra persona, seca, cortante, se despide y deja la habitación, Oscar, aún está en la cama, la contempla marchar, no entiende que ha pasado, la llama al móvil pero no responde, lo intenta durante el camino , aunque tampoco se lo coge, bueno lo sea ya se le pasará.
Al llegar a casa, Celia ya está allí, en la cocina preparando la cena, le pregunta donde ha estado, un tanto molesta, Oscar le observa extrañado, es la primera vez que Celia le hace esa pregunta, ella sabe que cuando no está, él no se queda en casa, Oscar, responde que ha visitado a un amigo, Celia baja la mirada y calla, Oscar se acerca intentado abrazarla, pero ella le rehúye, él piensa que no es posible que su esposa sepa nada, son años viendo a otras mujeres y nunca ha sospechado nada, cenan en silencio y sin mirarse, la situación es violenta, Oscar le pide un café a su esposa, esta aparece con dos tazas, muy seria le pregunta quien es Judith, intentando mantener la calma, se encoge de hombros, no conoce a ninguna Judith, Celia se levanta, coge un sobre y se lo tira encima de la mesa, él lo abre, una foto de él desnudo en una cama, sobre él, una mujer de espaldas, también una grabación de voz, donde se escucha a Oscar hablando con aquella mujer la llama Judith, ambos gimen, gritan, están haciendo el amor, finalmente, Oscar diciendo a Judith que la ama, Celia llora amargamente, en el sobre una lista de nombres de mujeres con las que Oscar ha estado, algunas, amigas de Celia, alguien lo ha estado vigilando, Celia le grita que se marche de casa , no quiere verlo más, Oscar trata de tranquilizar a su esposa, pero sabe que no hay nada que hacer para arreglar aquello. Oscar sale de su casa, va a casa de su hermano Antonio, le cuenta que ha peleado con Celia, Antonio, prefiere no saber detalles, pasará esta noche allí, mañana pensará que hacer, de nuevo intenta contactar con Judith, ahora si responde, pero no es ella, un hombre atiende su llamada, ha caído en una trampa, por la mañana se verá con ese tipo.
A la hora prevista, Oscar camina hacia el parque donde le espera Judith con un hombre alto y fuerte, se dan a conocer, Oscar los mira avergonzado, todo lo preparó Elena, una que fue gran amiga, ella esperaba tener una relación duradera y exclusiva con Oscar, al sentirse despechada cuando Oscar dejó de verla a ella para hacerlo con otra mujer , contrató a un detective, que siguiera sus pasos, Judith colabora como señuelo, era un montaje para humillar a Oscar, la mejor manera de dañarlo era enviando las pruebas a su esposa, la mujer que ideo todo, conoce a Celia, sentía lastima por ella, pensaba que era demasiado buena persona para vivir con un sinvergüenza como Oscar, intuía la reacción de ella, alejarlo de su vida, como él le hizo a Elena, a esta la abandono su esposo, no sabía cómo, se enteró de su historia con otro hombre y cuando ella le contó a Oscar, este respondió que no volverían a verse.
Oscar, había perdido todo, su esposa, su hogar, su dignidad, pasaría uno tiempo con Antonio, mientras meditaba que hacer con su vida, se siente como un muñeco roto.
Magda Jardí
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despecho,
Encuentros,
venganza
sábado, 8 de noviembre de 2014
El momento es ahora.
Son casi las seis de la mañana, aún no amaneció, Dalia
despierta, al escuchar el llanto de Jessy, su hijita, comienza a llover, un
trueno sobresaltó a la niña ,la pequeña de tan solo diez meses, balbucea
`mamá`, Dalia la saca de la cuna y la abraza dulcemente, intentando
tranquilizarla, la lleva a su cama, allí se sentirá segura.es difícil la vida
de una mujer sola con un hijo pequeño, pero Dalia es fuerte y trabajadora.,
ella decidió tener a ese bebé sola, aun sabiendo que no sería un camino de
rosas, aunque cualquier dificultad era compensada por la sonrisa de Jessy.
El marido de Dalia murió al poco de quedar embarazada, no
llegó a saber que sería padre, las lenguas largas, especularon si era de otro hombre, a estos comentarios
Dalia hacía oídos sordos, aunque le dolían profundamente, para ella era como manchar el recuerdo de
Salvador ,su esposo, con él fue muy feliz
en los cinco años que duró su matrimonio ,él era un buen hombre y fue un
marido inmejorable ,pero el destino se lo arrebató cuando su felicidad iba a
ser total con la llegada de su hija, deseada por ambos ,una cruel y breve
enfermedad se lo llevó, Dalia siempre se decía que nada sucede como se planea,
por algo tiene que ser, la vida es una sorpresa continua.
Al dar a luz a su hija ,su vida cambió, debía seguir
trabajando, por lo que cuando la pequeña cumplió tres meses, la inscribió en la
guardería, pensó que era la mejor
opción, sus padres eran mayores, con que la llevaran y la recogieran ya la
ayudaban mucho, sus suegros vivían en otra ciudad y desde la muerte de
Salvador, el contacto era escaso, a la niña la conocieron al cumplir
dos meses, viajaron a la ciudad de
Dalia por otros asuntos y aprovecharon para visitarla, aunque por su
frialdad, Dalia pensaba que no creían que fuera hija de Salvador, a pesar de
tener su misma cara, ella no se lo tenía en cuenta, eran gentes de mente
cerrada, de todos modos nunca vieron bien que Salvador se casara con Dalia, les
parecía poco para él, no se habían preocupado en conocer bien a aquella mujer,
alegre y sencilla, que tan buena vida dio a su hijo, por lo que Dalia aceptó que acabó
la relación con ellos.
Una mañana, Dalia
camina hacia su trabajo, tras dejar a Jessy con los abuelos, un coche aparca cerca de
ella, conducido por un hombre que le sonríe, no le es desconocido, pero solo lo
mira de pasada, tampoco ve bien su rostro, él desciende del vehículo, la llama
por su nombre, Dalia se vuelve, es David, un viejo y buen amigo de Salvador ,
se saludan muy cordialmente, Dalia va un poco justa de tiempo, por lo que, la
conversación es breve, se dan los números de teléfono, David queda en llamarla,
Dalia sigue su camino, está frente a la puerta de la fábrica donde trabaja,
Dalia recuerda tantos detalles de los tres juntos, lo bien que lo pasaban, pero
de eso hace tanto, antes de que David se marchará por trabajo a Estados Unidos
perdieron el contacto, ella no concia el motivo.
Acaba la jornada por hoy, Dalia sale apresurada, está
tarde tiene mucho que hacer, intenta mantener su mente ocupada, es el
aniversario de la muerte de Salvador , se siente melancólica y sin ánimos de
nada, después de almorzar, va a casa de sus padres a recoger a Jessy, ya ni
recuerda el encuentro con David, pasea con la pequeña, es como si no quisiera
llegar a casa, cada día siente más su ausencia, la falta que le hace el que fue
su único y gran amor. Abre la puerta con
los ojos húmedos, no puede contener las lágrimas, abrazada a Jessy llora
desconsolada, preguntándose porqué. Está noche Dalia no consigue dormir ni un
segundo, pasa la noche envuelta en llanto, recordando a su esposo, mañana es
sábado podrá descansar un poco.
Dalia, se levanta a las ocho, prepara el desayuno a
Jessy, que lleva un buen rato, canturreando en la cuna, hoy no tiene previsto
salir a ningún lugar, no hay nada que
hacer fuera de casa, tampoco le apetece, a mediodía el teléfono, la saca de sus
pensamientos, es David, a Dalia le alegra su llamada, el hombre la invita a
almorzar, Dalia le dice que no es posible, tiene a su pequeña, pero si le
parece bien , puede ir él a casa con ellas, en media hora David está en la
puerta. Pasan un buen día, charlando de tanto, solo llevaba dos días en la
ciudad, acaba de regresar de Estados Unidos, desconocía el fallecimiento de
Salvador, al saberlo, ha buscado a
Dalia, en cuanto se ha enterado de como contactar con ella, así lo ha hecho,
solo sabía dónde trabajaba, por lo que cerca de allí la busca, ignoraba la
existencia de Jessy ,la presencia de la pequeña alegra a David, la niña es un encanto, la dulzura de Dalia con la
expresión bondadosa de Salvador, ese día
es el primero de tantos
David, comienza a frecuentar la casa de Dalia, los fines
de semana, salen los tres a pasear, en alguna ocasión David, se hace cargo de
Jessy, por alguna urgencia que surge a Dalia. David se está convirtiendo en un
padre para Jessy, la niña enloquece al verlo, los tres se sienten bien juntos,
con el tiempo ya parecen una familia, sin pensarlo así sucede, David confiesa a
Dalia que siempre ha estado enamorado de ella, pero como escogió a Salvador , él
se retiró, aunque tenía la sensación de
que llegaría su momento,y era ahora, si ella acepta, el cuidaría de las dos, como siempre
soñó.
Seis meses después
David y Dalia se convierten en marido y
mujer, de nuevo llega la felicidad a la vida de Dalia, Salvador, estaba de paso
en su vida, aunque lo amó con el alma, su destino era compartir su caminar con
David.
Magda Jardí
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amor,
Madre en solitario,
vieja amistad
sábado, 1 de noviembre de 2014
El hombre del tren.
Alba camina por el andén, el tren está a punto de llegar, se
siente feliz, nuevamente pasará sus vacaciones en ese bello pueblo de la costa,
donde veraneaba habitualmente, hasta que conoció a Alberto, su esposo, con el
que compartió cinco gratos años, pero un
fatal accidente de coche le robó la vida, dejándola sola a sus veinticinco
años. Ya casi recuperada anímicamente, se reencontrará con sus viejos amigos de todos los veranos,
desde que era una niña, muchos visitantes de estación, como ella, otros
habitantes fijos de la localidad, a pesar de cada cual sigue su camino,
mantienen viva la amistad y este tiempo estival les retorna a su adolescencia,
algunos solos, como Alba, otros con sus parejas.
Llega el tren, alba
sube al vagón, busca donde acomodarse, frente a ella, un hombre moreno, atractivo,
le resulta conocido, le viene la imagen de la cafetería de la estación, estaba
allí, sus miradas se cruzaron en varias ocasiones, aunque ella no le dio más importancia, esos ojos quedaron grabados en la memoria, él, le sonrió, la muchacha fingió no
darse cuenta, saca un libro de su bolso y se sumerge en la lectura, aunque se siente observada, así hasta llegar a su destino, las
tres horas de viaje, el no deja de mirarla y ella, con disimulo, también a él, le complace aquella situación,
pues es un hombre muy atractivo. Llegan a su parada, ella se levanta y sin mirar atrás desciende del tren. En la puerta de salida, la espera su amiga Isa, de camino a casa, no puede dejar de pensar en esos ojos turbadores, que
la han hecho sentir viva de nuevo, ese
hormigueo en el cuerpo que ya no recordaba, pero no merecía la pena pensar en eso,
es imposible coincidir nuevamente, quien sabe hacia dónde viaja ,ni cuál es su
vida…
Esta noche la pasará en casa de su amiga, mañana acondicionará la suya,
desde que sus padres han dejado
de viajar allí, permanece cerrada. Las
dos mujeres cenan tranquilamente y
después de varias horas conversando en la terraza, el
calor es agobiante , el cansancio vence a Alba , se ha va a descansar,
al día siguiente hay mucho que hacer.
Por la mañana temprano, después de desayunar, las dos
mujeres salen hacia el centro comercial, van de compras, pasean, Alba no logra dejar de pensar en aquel hombre del tren, sonríe sitiándose ridícula, Isa viendo la expresión de su amiga, intuye lo pasa por la
mente de su amiga. Es la hora de almorzar, buscan algún lugar frente al mar, el viejo
restaurante donde se reunía la pandilla, ahora reformado, está precioso, el
camarero les indica donde sentarse y les toma nota, entra en el local una pareja, la mujer saluda a Isa, el
semblante de los dos es serio, aunque la expresión de él cambia al ver a Alba, era el hombre del tren,
al instante, sus miradas se encuentran , pero ella piensa el sinsentido de aquello ,él está con alguien. Isa observa la reacción de su amiga, al ver aquel desconocido.
Regresan y se dirigen
a la casa de Alba, entre las dos la
pondrán a punto, mientras trabajaban,
Isa pregunta a Alba, ella le cuenta que ese es el hombre del tren, Isa no sabe
quién es ,conoce a su acompañante de
coincidir en la panadería , vive en la localidad desde algún tiempo, pero no sabe de su vida, es una mujer solitaria, poco
amigable. Al finalizar sus tareas, las dos amigas se despiden hasta noche, que se encontrarán con todo el grupo, saldrán a cenar y después a bailar a la playa, se
celebra una fiesta marinera.
Llegan las dos al punto de encuentro, a todos se sienten
alegres con la presencia de Alba, la
muchacha luce muy bella, los años le
habían tratado bien, a pesar de que no todo no ha sido fortuito en su vida. Después de una cena
informal, risas, bromas, cantos, marchan a la playa, comienza a sonar la música
de la fiesta. La carpa es enorme, muy
bien decorada, invita a disfrutar de la noche sin pensar en nada más. Alba se
divierte como una adolescente ,baila ríe
a carcajadas ,conversa con unos y otros,
el calor es intenso y con tanta gente es más intenso por lo que decide salir a tomar un poco el aire, en el exterior unos bancos con forma de columpios, a ella de
siempre, le encantaron ,sentada allí,
mira las estrellas, como si pensara que
Alberto la ve desde donde se encuentre,
ella así lo siente ,lanza un beso al cielo, tras ella una sombra se
dibuja en la arena, un tanto sorprendida, se da la vuelta ,es el hombre del tren, con unas copas
de champagne, ofreciéndole una. Su nombre era Sergio , es psiquiatra, la mujer con la que lo vieron es una
paciente, en otro tiempo mantuvieron una
relación personal, pero eso es pasado, cuando cae en una crisis, lo llama, el acude a ayudarla ,pero
como profesional y amigo. La conversación es muy grata, ese hombre le inspira tanta ternura
y confianza, como si se conocieran de
mucho antes, hablan ,pasean por la playa
hasta el amanecer.
Las luces del día, embellecen a Alba e iluminan la sonrisa de Sergio ,de pronto caminan tomados
de la mano, en esas horas compartidas, la complicidad surge entre ellos, los dos sienten que aquello es un amor a primera vista, desde el momento en
que se vieron en la cafetería de la estación. Llega el momento de regresar a casa, la fiesta se acabó hace horas, pero ellos inventaron la suya.
Los primeros rayos de
sol, son testigos de aquel apasionado beso,
que es el comienzo de una hermosa historia de amor.
Magda Jardí
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Amor a primera vista,
tren,
Vacaciones
domingo, 26 de octubre de 2014
Una historia de dos.
Después de mucho tiempo en soledad, Víctor tiene una
cita, está tarde se verá por primera vez con María, una chica que conoció en
Internet, tras dos meses hablando casi a diario, han decidido que era el
momento de conocerse en persona, viven en la misma ciudad, por lo que si esta cita resulta
favorable, les será fácil verse a menudo, es la primera vez que Víctor queda
con alguien de la red, pero en esta ocasión, deja a un lado la
desconfianza ante estos encuentros y sus temores, siente que María es mujer
seria, despierta en él algo especial.
Víctor, vestido con camisa celeste y un vaquero negro, se
dispone a salir, en su interior una mezcla de sentimientos, inquietud, recelo,
ilusión, la esperanza de que ella sea como la intuye, como se ha mostrado en sus
conversaciones, teme sufrir nuevamente, como cuando lo abandonó Cecilia, su
pareja de muchos años, recordarla le daña como el primer día.
Una noche, al llegar del trabajo, allí estaba Cecilia esperándole
con su equipaje en la entrada, simplemente le dijo que estaba cansada de su
vida junto a él,repentinamente, no tenían nada en común, el aburrimiento la llevó a la cama de un comercial que conoció
en su trabajo, se marchaba con él,
deseándole una buena vida, Víctor, sorprendido, confuso, quedó mudo viéndola salir,
tras varios intentos de contactar con ella, logró una breve charla telefónica,
en la que simplemente le dijo que se olvidara de ella, Víctor trataba que Cecilia le aclarará el motivo, porque nunca lo habló
con él, pero solo silencio y el tut tut del teléfono colgado. Un día, al año
de la marcha de Cecilia, coincidió en un supermercado con una amiga de Cecilia, esta al
verlo, se acercó a él, ella sabía toda la historia y pensaba que él tenía
derecho a conocerla. Cecilia perdió la cabeza por un tipo, que le prometía amarla y un día ser parte de su vida y quedó en cinta, por eso lo abandonó a él sin
explicaciones, decidió presentarse en casa del hombre sin avisarle, llevándose la sorpresa de que era casado, al
verla fingió no conocerla,librándose de ella, la había engañado, Cecilia avergonzada y despechada,
dejó su trabajo, marchó a Sevilla,
donde vivían sus tíos, dio a luz a una
niña, al poco se casó con un amigo de su primo diez años mayor que ella, Víctor,
no podía creer aquella historia, cinco años conviviendo con ella y era una desconocida,
desde entonces, se cerró a nuevas relaciones, hasta que apareció María.
Víctor, entra en el bar donde se ha citado con María, tras él
llega una mujer morena, el cabello recogido en una larga trenza, luce un bonito
vestido corto, color rojo, que resalta su silueta, al verla él se levanta
tratando de llamar su atención, pero ella ya se acerca a la mesa, lo reconoce
al instante. La tarde pasa veloz, charlan, ríen, se miran a los ojos, Víctor se siente tan cómodo con aquella mujer, que
teme despertar y que todo sea un sueño, ella es transparente, dulce, sencilla, tal como
él la sentía, María, es extrovertida, no oculta la atracción por Víctor, a
pesar de que su vida no ha sido fácil, contagia optimismo. Es hora de regresar
a casa, Víctor, la acompaña, caminan despacio, sutilmente, él la coge de la
mano, ella le mira complacida, al llegar frente al portal de María, Víctor la
besa en los labios, ella le invita a subir a su casa, Víctor lo está deseando,
pero sus fantasmas pasados aparecen, delicadamente, rechaza la invitación, es
tarde, mañana es día de trabajo, María sonríe, lo entiende, para ella tampoco
es fácil, pero necesita superar sus miedos, ella vivió una historia de mal
trato que de poco no lo cuenta, María, dulcemente, acaricia la mejilla a Víctor
y se despide hasta mañana, pero Víctor la abraza, está enamorado de aquella mujer y no la quiere
perder, ella le susurra al oído ‘ es el comienzo de algo hermoso, llegará el
momento’, María, entra en el edificio, Víctor se aleja.
Amanece, suena el despertador, Víctor, se levanta a
desgana, odia trabajar el sábado, durante toda la mañana, no deja de pensar en María,
al salir del trabajo, la llamará, le gustaría pasar la tarde con ella si ella aún quiere verlo, se
le hace interminable la mañana, cuando ve las dos en el reloj, suspira
aliviado, se dirige a la puerta caminado rápido, al llegar a la verja allí está
María esperándolo, le saluda con un cordial
‘hola’, él le responde besándola apasionadamente, en ese instante se borró el pasado, un futuro comienza para los dos.
Magda Jardí
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Victor
Frases inolvidables
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tus besos,
tus labios.,
voz del corazón
jueves, 23 de octubre de 2014
La cajita de música
Como es habitual, Daniel y Silvia , amigos desde la adolescencia, se encuentran después de almorzar a tomar café, aunque hoy todo es distinto l, en pocas horas, Daniel tomará el tren, se ausenta de la ciudad durante un tiempo indefinido, Daniel, observa el reloj de la pared, debe marcharse, aún le queda tarea por hacer, se levanta, Silvia tras él, la abraza dulcemente y le besa en la mejilla, ella le pregunta cuando regresará, él responde,’ no depende de mí, tiene un detalle para ella, una caja de música, con su melodía preferida, además, en su interior un libro de poemas, ambos adoran la poesía, Silvia sonríe, en su rostro una mezcla de alegría y tristeza, es mucho tiempo compartiendo buenos y ratos momentos, en la puerta de la cafería, Silvia se despide de su amigo, lo contempla mientras se aleja entre la gente.
Silvia camina, pensado en cuanto añorará a Daniel, confía en pronto estará de nuevo aquí, al llegar a casa, busca donde colocar su cajita de música, decide dejarla en un estante de su habitación, así lo verá cada noche al acostarse, sintiendo a Daniel cerca de ella.
Han pasado unos meses desde que Daniel se fue, no llegan noticias de él, algo que inquieta a Silvia, en estos meses ha aceptado lo especial que es Daniel para ella, siente algo más que amistad por él, necesita tener entre sus manos la cajita de música que regaló, la coge del estante, la abre, mientras suena la bella melodía, abre el libro y cae un sobre, es una carta de Daniel,...
Querida Silvia
En estos años no he sido capaz de confesarte cuanto te amo, he callado por temor a ser rechazado y perderte incluso como amiga, pero ya no puedo seguir guardado el secreto, si tú me ves como yo a ti, espero tu llamada, al número anotado al pie de la hoja, si no me llegan tus noticias, entenderé que tan solo merezco tu amistad, entonces buscaré mi vida en este lugar, pase lo que pase, te amo y te amaré.
Con todo mi amor
Daniel
Silvia no es capaz de contener la emoción, pero han pasado diez meses desde que su marcha, piensa que aún estará a tiempo, apresurada marca el número de teléfono, la voz de una mujer le responde. Silvia confundida, pregunta por Daniel, la mujer le dice que su esposo no está en casa, si desea dejarle algún recado a su regreso en la llamará, Silvia cuelga el teléfono , con rostro bañado en lágrimas, no entiende nada, se arregla y sale a la calle, necesita tomar el aire, camina hasta el embarcadero, allí todas las tardes, Manu, el mejor amigo de Daniel, pasa unas horas pescando en una pequeña cala, Manu, viendola acercarse sofocada, el hombre le pregunta que le sucede, Silvia con la voz entrecortada le relata lo sucedido, Manu, baja la vista, es cierto Daniel se casó, él estaba convencido de que Silvia al llegar a casa el día de su marcha, abriría la caja de música y a más tardar en un día llamaría, espero esa llamada durante una semana, aceptó el rechazo de ella, un par de meses después, conoció a una atractiva mujer, a las tres semanas cansado de esperar el momento adecuado para todo, no lo pensó, le propuso matrimonio a aquella mujer, 'llegaste tarde amiga, ese tren no era para ti.'
Magda Jardí
©Derechos reservados
Silvia camina, pensado en cuanto añorará a Daniel, confía en pronto estará de nuevo aquí, al llegar a casa, busca donde colocar su cajita de música, decide dejarla en un estante de su habitación, así lo verá cada noche al acostarse, sintiendo a Daniel cerca de ella.
Han pasado unos meses desde que Daniel se fue, no llegan noticias de él, algo que inquieta a Silvia, en estos meses ha aceptado lo especial que es Daniel para ella, siente algo más que amistad por él, necesita tener entre sus manos la cajita de música que regaló, la coge del estante, la abre, mientras suena la bella melodía, abre el libro y cae un sobre, es una carta de Daniel,...
Querida Silvia
En estos años no he sido capaz de confesarte cuanto te amo, he callado por temor a ser rechazado y perderte incluso como amiga, pero ya no puedo seguir guardado el secreto, si tú me ves como yo a ti, espero tu llamada, al número anotado al pie de la hoja, si no me llegan tus noticias, entenderé que tan solo merezco tu amistad, entonces buscaré mi vida en este lugar, pase lo que pase, te amo y te amaré.
Con todo mi amor
Daniel
Silvia no es capaz de contener la emoción, pero han pasado diez meses desde que su marcha, piensa que aún estará a tiempo, apresurada marca el número de teléfono, la voz de una mujer le responde. Silvia confundida, pregunta por Daniel, la mujer le dice que su esposo no está en casa, si desea dejarle algún recado a su regreso en la llamará, Silvia cuelga el teléfono , con rostro bañado en lágrimas, no entiende nada, se arregla y sale a la calle, necesita tomar el aire, camina hasta el embarcadero, allí todas las tardes, Manu, el mejor amigo de Daniel, pasa unas horas pescando en una pequeña cala, Manu, viendola acercarse sofocada, el hombre le pregunta que le sucede, Silvia con la voz entrecortada le relata lo sucedido, Manu, baja la vista, es cierto Daniel se casó, él estaba convencido de que Silvia al llegar a casa el día de su marcha, abriría la caja de música y a más tardar en un día llamaría, espero esa llamada durante una semana, aceptó el rechazo de ella, un par de meses después, conoció a una atractiva mujer, a las tres semanas cansado de esperar el momento adecuado para todo, no lo pensó, le propuso matrimonio a aquella mujer, 'llegaste tarde amiga, ese tren no era para ti.'
Magda Jardí
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domingo, 19 de octubre de 2014
Siempre te guiaré.
Guillermo
regresa a su pueblo después de diez años, marchó a la ciudad en busca de una
vida mejor, a las pocas días comenzó a trabajar en una obra, aunque él siempre
estuvo al frente de un almacén de
semillas y piensos, conocía el oficio de albañil, en infinidad de ocasiones, en las que Gerardo, su cuñado, estaba
desbordado de trabajo en su pequeño negocio de albañilería y fontanería,
Guillermo le ayudaba, llegando a ser su segunda ocupación,. En unos meses se situó, alquiló
un piso y dejó la habitación en la pensión donde vivía, así era más independiente.
Hizo amistad con algunos compañeros de la obra, salía con ellos los fines de semana,
comenzó a intimar con Sara, hermana de uno de sus amigos, era una chica, muy
sencilla y bonita, al conocerse, la atracción nació entre los dos, por lo que
en poco tiempo se eran pareja, ella era peluquera, trabajaba en un salón de
renombre en la ciudad.
En tan solo
un año, a Guillermo le sonreía la vida, él y Sara decidieron casarse, aunque no
tenían prisa, pues eran jóvenes, él tenía veinticinco años y ella veintidós, al
estar el solo en la ciudad, fijaron la boda seis meses después. Las dos familias,
aunque apenas se conocían, se sentían felices al ver a la pareja tan ilusionada,
Guillermo lo había pasado muy mal años atrás, allí en el pueblo, mantuvo una relación tormentosa con una chica de
fuera, que pasaba temporadas en casa de sus abuelos, él se enamoró locamente ,pero
para ella tan solo fue un pasatiempos ,un día dejó de viajar al pueblo, los abuelos decían que se había marchado a estudiar lejos, nunca
se despidió de él, desapareció sin mas, por lo que el muchacho se lo pensaba
mucho antes de tratar a una chica.
Adquirieron un pequeño piso, poco a poco lo acondicionaban su gusto. Se aproximaba el día, todo debía
estar perfecto, Sara eligió un vestido precioso, parecía una muñeca con el,
esperaba ansiosa unirse para siempre al hombre de sus sueños. Casi sin darse
cuenta en unas horas se convertirían en marido y mujer, eran inmensamente felices, lo
tenían todo a punto, el banquete se celebraría en un restaurante en el campo,
sería una celebración intima, la familia más cercana y algunos amigos. A los
pocos meses de la boda, Sara perdió su empleo,
decidieron cerrar la peluquería,
Guillermo le sugirió quedarse con ella, a Sara sentí un poco de temor ese proyecto
demasiado era grande para ella, después
de meditarlo, le pareció buena idea, ser propietaria de la peluquería, siempre
lo soñó, pero nunca imaginó que ese sueño sería real algún día, con gran esfuerzo,
costearon el traspaso, ahora a trabajar duro, pues había que mantener a la
clientela.
Entre los
dos consiguieron una buena vida, a pesar de que les ilusionaba la idea de ser padres,
los dos sabían que por el momento no podía ser, así pasaron siete años. Sara
comenzó a sentirse mal, tenía todos los síntomas de estar embarazada.
Visitaron al ginecólogo ,después de explorarla, lamentablemente no era así, le
diagnosticaron una grave enfermedad, que la iría dejando vegetativa ,desgraciadamente,
su proceso era muy rápido, en pocos se
vio obligada a deshacerse de la peluquería, le era imposible pasar
tantas horas de pie, además sus manos no respondían como debían, Guillermo
decidió que con el traspaso del negocio de Sara, él podría establecerse por su cuenta,
era un buen albañil, desde un tiempo le ofrecían pequeñas faenas de particulares era conocido en el
oficio ,sabía que no le faltaría el trabajo,
así también estaría más libre para ocuparse de Sara, su esposa necesitaba cada día más de sus atenciones, Guillermo, desesperado, no sabía qué hacer, buscó a una
persona que le ayudará, a él le sobraba el trabajo, su negocio funcionaba muy bien,
quería dar a su esposa los mejores cuidados, a pesar de ser un hombre fuerte,
cayó en una depresión, ver a aquella mujer que era tan bella que se convertía
en una sombra de sí misma, ahora que lo habían conseguido todo, una vivienda preciosa,
un negocio prospero, habían disfrutado unos años muy buenos, viajando, divirtiéndose,
también trabajando mucho y todo se desmoronaba, cambiaba los logros por lo
que era más importante para él, su amada Sara, él sabía que se acercaba el
momento de la marcha de ella. Los ingresos en el hospital era más frecuentes, en el último pocas esperanzas
le dieron, pero él necesitaba saberla feliz, ella también sentía que llegaba el
fin.
A Sara
apenas le quedaban fuerzas, seguía
siendo hermosa, aunque era una rosa marchita, tomó la mano de esposo, sentado
junto a la cama, se despedía de él, le rogó a su esposo que cuando ella ya no estuviera ,buscará
una buena mujer que le diera los hijos que ella no pudo, él era joven, tenía
una vida por delante, merecía ser feliz,
más de lo que fue con ella si eso era posible, no quería que la llorara, eso no
la haría regresar, debía seguir adelante, ella siempre le guiaría, Guillermo no
podía contener las lágrimas, ante la
entereza de ella, lo acarició y le regalo su última sonrisa. Por la mañana,
cuando la enfermera que se ocupaba de ella fue a hacerle la higiene, se alarmó
al ver su respirar muy suave, avisó a Guillermo, al entrar él, la besó en la frente,
ella murió dulcemente, su vida se desmoronó, acababa de perder su razón de vivir,
sin ella nada merecía la pena, aquel bello sueño, ahora
era una pesadilla. En unos instantes
llegó la familia de Sara, abrazaban a Guillermo, era un hombre derrotado, hundido,
en esa desesperación le pareció escuchar la voz de Sara que le decía 'vive por mí,
se feliz', Guillermo creía que ya había enloquecido,
que haría sin ella.
Unas semanas
después, en soledad, intentaba ordenar sus ideas, pensar que hacer, no podía
seguir en esa casa con tantos recuerdos, pero allí estaba la esencia de Sara,
se sentía confuso, solo quería llorar, dormir, esperando al despertar verla allí,
frente a él sonriendo. Eran muchas
noches en vela, le era imposible conciliar el sueño, descuidaba el negocio, su aspecto, todo, pero hoy el
agotamiento le venció, y quedó dormido en el sofá, soñó con Sara, ella le decía que
regresara a su pueblo, allí encontraría su camino, despertó sobresaltado, no
sabía si era solo un sueño o Sara estuvo allí. Decidió seguir las palabras de
Sara o de su subconsciente, vender la casa, trasladar su negocio al lugar donde
estaban sus raíces y continuar con su
vida.
A su llegada
le esperaban sus padres, aunque no pensaba quedarse mucho tiempo con ellos, en
unos meses, todo le marchaba de nuevo
como antes, pero le faltaba lo más importante para él, su gran amor, Sara. Al
año de instalarse en su localidad natal debía buscar secretaría, su hermana ocupaba ese puesto
mientras preparaba su boda, en cuanto contrajo matrimonio, dejó el empleo. Esta
tarde tenía una entrevista con una chica aspirante al empleo, a la hora
prevista entró en su oficina una mujer, de su edad, morena y bastante atractiva,
conversaron cerca de media hora, su currículo era perfecto, perdió el trabajo unas semanas antes, su jefe la acosaba, como
ella no accedía a sus peticiones la despidió con un motivo absurdo, al ver su
oferta y decidió presentarse, ahí estaba su secretaría y la mujer que con el tiempo
llenaría su corazón.
En la vida todo sucede por un motivo.
Magda Jardí
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desesperación,
recomenzar,
trabajo
A veces cuesta amar
El mar acariciaba las rocas de la playa y Alfredo estaba
allí, mirando el horizonte, sus pensamientos estaban puestos en aquella hermosa
mujer que lo había seducido.
Dicen que cuando un hombre se enamora, se torna
nostálgico, sonríe a cada rato, aun sin motivos y se torna mucho más agradable
en el trato.
Sus compañeros estaban felices y él también. Había dejado
de ser ese compañero mal humorado para convertirse en una persona magnífica.
Todos sabían que ese cambio se lo debía a la nueva directora de la empresa
donde trabajaba. Gladys era muy elegante, eficiente y cordial. Quién no se
enamoraría de alguien así...expresaba algo celosa Fabiana, su compañera de
oficina. Ella había amado en silencio mucho tiempo a Alfredo, pero ese silencio
hizo que un día lo perdiera...
La vida es así, que le voy a hacer...quedaré solterona,
pensaba mientras los veía sonreírse y caminar juntos tomados de la mano rumbo a
la oficina.
La magia dicen que dura poco, pronto el mago comienza un
nuevo truco y un día la
directora
anunció que se marchaba de la empresa. Viajaría con su propietario rumbo a
Venezuela, donde había comprado una compañía. Según sus palabras sería allí la
administradora, triplicando su sueldo y estaría más cerca de Las Vegas, el
lugar donde deseaba ir a vivir, un lugar lleno de magia, luz y vida. Nos decía
¡¡¡Alfredo
encontrará una buena chica!!! Pobre, él es tan falto de iniciativa que
seguramente terminará su carrera como empleado administrativo, yo...no puedo
darme el lujo de casarme con una persona tan conformista. Si lo ven, díganle
que le deje saludos, un beso para todos, chauuuu...
La miraron marchar sus compañeros, con un poco de
envidia, ella sí que la tiene clara murmuró el cadete Santiago, mientras le
llevaba un café a la oficina de Alfredo, que desde ese día dejo de caminar por
la Costanera...
Narrativa del libro Semillas para el Alma, de Nestor O Salgado, escritor de Argentina
Su Página Web: http://nestorosalgado.blogspot.com.ar/
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narrativa del libro Semillas para el Alma
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