miércoles, 28 de enero de 2015

Gaviotita


Anais caminaba frente al mar, cuando un sonido la  alertó, una pequeña gaviota que apenas sabia volar cayó en las aguas, la mujer aguardó unos instantes la gaviotita movía sus alitas con dificultad, emitía un suave graznido, como un lloriqueo, Anais la tomó entre sus manos, posiblemente volaba en una manada, su madre entre la enseñaría volar,quizás cayó a causa del viento, decidió ocuparse de ella.
Anais, se llevo a su casa a Gaviotita, que asi llamó, la puso en caja de madera , le hizo una camita con algodón para que se sintiera cómoda, remojaba pan con leche , pacientemente acercaba al pico de la pequeña ave, día a día Gaviotita mejoraba, sus ojitos brillaban , aunque Anais sabia que en su alma  habitaba tristeza, añoraba a los suyos.
Anais, cada tarde bajaba a la playa, a lugar donde encontró a Gaviotita, una semana después revoloteaba un grupo de gaviotas  adultas, una bajaba  justo donde cayó Gaviotita, Anais intuyó que era la mamá esperando encontrar a su cría, Anais supo que era el momento de llevarla a la playa.
Una tarde, la miró dulcemente y le dijo ‘Gaviotita ya sanaste, te vas con mamá’, en la misma caja que fue su nido,  la acercó a la playa, la dejó sobre la arena, a los pocos minutos allí estaba la gaviota madre,  rozaron sus picos, se besaron, Gaviotita emitía sonidos alegres, era feliz al ver a su madre, por unos instantes, las miradas de la gaviota y Anais se encontraron , le agradecía el cuidar a la pequeña.
Anais, un tanto triste, contemplaba como se alejaban las gaviotas, se encariñó con el ave, pero cada uno pertenece a  su lugar,
Magda Jardí
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sábado, 17 de enero de 2015

La falsa realidad de Mariana



Mariana era una mujer madura recién divorciada, abandonó a su esposo, un buen hombre argumentando que necesitaba su espacio,   convencida de  que su mentalidad era abierta, realmente  aunque no era así, por su escasa cultura, su pensamiento era limitado. Le gustaba  pintar y dibujar, lo la llevó a conocer a Fabián, un artista de la zona ya consagrado, pero no porque fuera una excelencia en el mundo del arte, si no, más bien por su faceta de conquistador, aunque decían que era solo de palabra, a pesar de ser casado, alguna que otra conocía su cama, así había logrado un buen grupo de seguidoras, por ellas su nombre su nombre brillaba

Mariana y Fabián iniciaron una estrecha amistad, él le ofreció su ayuda en el mundo del arte, la convenció  que era buena con los pinceles, rebosaba   ideas, pero le faltaba estilo y estética. Fabián ,la vio presa fácil, una mujer mayor, sin ataduras, le resultaría  sencillo hacerla creer que su interés por ella era como mujer, que despertaba en el atracción física, Mariana era una mujer poco agraciada y que el paso del tiempo había le dejado su huella, arrugando su piel con bastante crueldad, aunque ella, como tantas mujeres de cierta edad ,se negaba a aceptar que así fuera, llegando a ponerse en evidencia con su comportamiento infantil.

Desde aquel momento, a pesar de habitar en localidades un tanto alejadas, acompañaba a Fabián a casi todos los eventos, se convirtió en su 'chofer' y casi su sombra, también realizaban excursiones, con el pretexto de visitar bellos lugares donde inspirarse. Comenzó a ser muy  evidente que entre ellos había algo más que una amistad, para Fabián ella era una de tantas, que había creído que realmente despertaba en el deseos, pero no era así...ella se sentía feliz de retozar con el gran Fabián, se estaba enamorando de él, sabiendo de que no era un hombre libre y en el fondo esperaba algo más, incluso conocía a su esposa, visitaba a menudo el hogar de Fabián y Amelia.
Amelia era una mujer encantadora, aunque un tanto distante, pero  o no se daba cuenta de que la amistad de su esposo y Mariana no era solo eso, o bien no le importaba, ella acudía alguna exposición de Fabián, pero siempre en segundo plano, ayudando, pero apenas se relacionaba  con nadie, quienes sospechaban  lo que estaba sucediendo a su alrededor, lamentaban lo ciega que estaba, quizás, amaba demasiado a su esposo, por lo que no mal pensaría nunca de él.

El tiempo pasaba y la historia entre ellos seguía, Fabián organizó la primera exposición de Mariana, él retocaba las pinturas de la mujer, antes de que esta las acabara,  presentar unos cuadros repletos de errores y pinceladas mal dadas,  podía ser mala publicidad para él, al  apadrinar a una artista sin calidad, convencidos de no levantar sospechas, en ocasiones, se dedicaban muestras de cariño públicamente, por parte de Fabián, era cuando intentaba ocultar  otro escarceo, así Mariana seguía volando en su falsa nube, él la quería  cerca, pero  distraída  y  continuar   sus historias con otras mujeres, sabía que así ella siempre le complacería, Mariana no dejaría  escapar a su pintor, pues a su edad sabía que no era fácil  que alguien se fijara en ella como mujer, pensar que Fabián la deseaba la enorgullecía. Mariana convencida  de permanecer junto a Fabián  durante mucho tiempo. 

Fabián debía acudir a la presentación de un nuevo pintor de la zona, su último descubrimiento, él era quien organizó el evento, Mariana no figuraba entre los  invitados , aunque acudió...al llegar al lugar , una joven y bella mujer acompañaba a Fabián , la artista protagonista del evento, la enlazaba por la cintura, su complicidad era clara, la joven pintora, aunque era desconocida para la mayoría, no era novel entre los pinceles, sus cuadros eran hermosos y de delicados acabados, Mariana contrariada, se acercó a Fabián, él la saludó distante, evitando conversar con ella, Mariana dejó el evento entre lágrimas, Fabián viva un historia  con aquella mujer, desilusionada comprendió que  había utilizado, cuando ,la otra no podía pasar un rato con él, acudía a Mariana.
Mariana se negó  escuchar a quienes le advertían de aquello sucedería, Fabián había jugado con ella, de repente despertó de su fantasía, ella no era artista ni mujer de romances pasajeros, algo que siempre criticó en otras, la vida le dio una lección a  Mariana por  confiar en un hombre como Fabián y no aceptar su realidad, su lugar era en su hogar, del que no debió de salir persiguiendo a un bohemio, mujeriego, sin escrúpulos
Magda Jardí
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domingo, 11 de enero de 2015

Como un cuento de hadas.




Julia conoció a Héctor, un profesor de Literatura  uruguayo, durante  unas vacaciones en Mallorca, se hospedaban en el mismo hotel, en instante en que se vieron entre ellos surgió algo especial.
 El encuentro fue de los más divertido, entraron en el ascensor, a la hora de la cena, quedando  atrapados entre dos pisos, al pararse repentinamente, sus rostros se desencajaron, pero Héctor trataba  a tranquilizar a Julia ,él hablaba intentando mostrar autocontrol, pero no era posible ocultar el temor  ,gesticulaba sin parar,   Julia , viéndolo,  reía   sin parar , pues parecía un molino de viento, al darse cuenta, Héctor miró a Julia y  contagiándose por las risas de ella, en unos instantes  conversaban  tranquilos .
Tras una  hora, el ascensor comenzó a funcionar de nuevo, ambos  respiraron  aliviados. Al abrirse las puertas en el  vestíbulo,  les esperaba el personal de seguridad, atendiéndoles amablemente,
acompañándolos  al comedor, desde aquella noche, fueron   inseparables, pero   Héctor  en cuatro días regresaba  a su tierra.

 En ese poco tiempo, entre ellos surgió  algo muy intenso, que no sabían si llamarlo amor, pues todo fue muy rápido. La última noche antes de la partida de Héctor,  se  besaron frente al mar, prometiendo encontrarse. De vuelta en   el hotel, Héctor acompañó a Julia  a su habitación, entró para tomar una copa con ella, no quería dejarla ya, aquella mujer le parecía la más hermosa e interesante  que jamás conoció, un tanto melancólico al   verla   sentada frente a él, mirándolo con tanto cariño, preguntándose  cuándo volverían a verse, que les podía deparar la vida, eran miles de kilómetros  entre ellos,  se dejó llevar por sus sentimientos , tomándola entre sus brazos, acariciándola suavemente, sus bocas se unieron besándose,  hicieron  el amor con loca pasión, fue el más hermoso hasta pronto, se amaron  toda la noche sin pensar en nada más. A media mañana Héctor tomaba  el avión, Julia, en el aeropuerto, le es imposible contener las lágrimas al ver el avión levantar el vuelo.
Han pasado tres meses, durante este tiempo, han mantenido contacto a través de Internet, a diario  conversando,  viéndose por la cámara, aumentando sus deseos de encontrarse. Héctor, en unos días viajará a visitar a Julia, se acercan un fin de semana largo, ha conseguido unos días de permiso en el trabajo, muere por estar con ella, la mujer que le devolvió la ilusión, pero el destino les puso a prueba, repasándolos  por miles de kilómetros, aunque el amor, supera distancia y tiempo, pues el solo entiende de corazones no de razones.

Llegó el anhelado encuentro  a la hora  prevista, Julia,  radiante, lo esperaba, al verlo, aun le pareció aún más atractivo, con esa piel bronceada, vestido de vaquero y camisa azul. El corrió hacia ella, ansioso por besarla y abrazarla, guardaba una sorpresa para ella, esta noche después de cenar se lo diría. En el coche de Julia, dirigiéndose  al piso de ella, era pequeño pues vivía sola, pero confortable. Julia a preparó una sencilla y deliciosa  cena, no dejaron de mirarse a los ojos, sonreírse, cogerse la mano, aquello era amor verdadero, no es necesario conocerse mil años, cuando el amor florece, tomaron el postre, Héctor no podía esperar más a decirle  a Julia  aquello que podía cambiar sus vidas, pero aguardaría al momento propicio,  casi media noche, la pasión era dueña de ellos, el la rodea  con  sus brazos, ella lo besa locamente, el fuego les consume, se amarán después de tanto tiempo, la sorpresa puede esperar, fue una  ardiente y larga, ya de madrugada, el cansancio les venció, complacidos durmieron hasta la salida del sol . Héctor, se levantó antes que Julia, preparó café, lo llevó a la cama, besándola dulcemente despertó a su amada. Conversaron felices, parecía un sueño, era el momento de desvelar la sorpresa, tomo el bello rostro de ella  entre las manos, diciéndole cuanto la amaba, había conseguido ser trasladado a una universidad cercana donde ella vivía, en principio era por un tiempo, pero si todo entre ellos salía bien, junto a ella se quedaría definitivamente, al escuchar esas palabras, Julia  sonrió feliz, aquello parecía un cuento de hadas hecho realidad.
Magda Jardí
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domingo, 14 de diciembre de 2014

¿Para que tanto sufrimiento?




Yolanda  camina hacia la playa, hoy ha llegado a su nueva ciudad, una localidad frente al mar, como siempre soñó, aquí espera rehacer su vida, dejar atrás esa  cruel  experiencia, la cual intentará olvidar y seguir viviendo cargando con los fantasmas de su reciente pasado. No acaba de creer que por fin vuele libre, aunque en sus alas pesan los golpes y tanto dolor emocional. Sentada en la orilla del mar, con los pies en el agua, se pregunta ¿para qué tanto sufrimiento?, baja la mirada, las lágrimas humedecen sus ojos, ¡cuánta razón tenías mamá!, su mente viaja al pasado, cuando comenzó su historia, es una de tantas, pero esta solo le duele a ella.

 Daniel y Yolanda  se  conocían  del barrio, en una pequeña ciudad cercana a Barcelona capital, tenían amigos comunes, él  era cuatro años mayor que ella, se conocieron cuando ella comenzó a salir en el grupo de amigos Daniel, al verla, decidió que sería suya, ella era una niña de dieciséis años, de largo cabello rojo y piel blanca, a la que muchos chicos intentaban enamorar, su aspecto de muñeca, la hacía aún más atractiva. A Yolanda, Daniel, no le atraía nada, pero acabó robándole el corazón. Al año eran ya pareja formal. 

Comenzaron a planear un futuro juntos, él tenía veintiún  años, y un trabajo en la obra de su tío, del que se llevaba un buen sueldo y ella diecisiete, acabando sus estudios de enfermería, todo les parecía  fácil. En un año, soñaban casarse ,él decía que quería una familia grande como la suya, eran cinco hermanos, ella sonreía, era hija única. Al poco tiempo, Yolanda, comenzó a sentirse mal, amanecía indispuesta, temía  estar en cinta, a los pocos días, lo confirmó, le dio la noticia  a Daniel, había que decidir. Reunieron a las familias, se habían conocido en el cumpleaños de Yolanda ,una merienda organizada en el bar de su tío Juan, debían casarse  ,cuanto antes mejor, así opinaba  la madre de Daniel, necesitaban un lugar donde vivir, hasta tener su propia casa. Los padres de Daniel no podían acogerlos, su espacio era mínimo, aún tenían  con ellos tres de sus cinco hijos, la única opción era la casa de Yolanda ,su madre era viuda, por tanto había espacio para ellos y el niño, a Daniel le pareció bien .María, la madre de Yolanda ,en cuanto las dos se quedaron solas, intentó que su hija viera su error, ese hombre sería su ruina, tenía algo que no le inspiraba confianza, le propuso, quedarse ella en casa con su hijo y que el tiempo decidiera si Daniel era para ella, entre las dos los sacarían adelante, la muchacha se negó, pues ella amaba al padre de su hijo y deseaba compartir su vida con él, María, a su pesar, aceptó la decisión de  Yolanda ,esperando no tener que recordarle  que ya se lo advirtió. En un mes se celebró un sencilla boda y se instalaron en casa de María, aunque fue por poco tiempo. Pues el tío de Daniel que conocía bien el carácter del chico, era buena persona, pero de sangre caliente, muy difícil de convivir con él, les consiguió un pequeño piso donde trasladarse, Yolanda  pensaba que ese sería su hogar para siempre. Los meses pasaban, solo faltaban  dos para dar a luz, un viernes, ella preparó cena especial, quería celebrar su quinto mes de casados, la mesa preparada y Daniel no llegaba, pensó que estaría tomando algo con los compañeros a la salida del trabajo, como algunos días, pero el reloj corría, ya era medianoche, Yolanda  desesperada, no le no respondía al móvil, en unos instantes ,un ruido sobresaltó a Yolanda , era él, aparecía borracho, casi no se tenía en pie, Yolanda  en la puerta asustada, la apartó de golpe, tirándola al suelo, gritando como alma que lleva el diablo, la miró con despreció , se dio la vuelta y se marchó nuevamente, ella quedó en un rincón llorando, cuando comenzó a sangrar, pensó en lo peor y así fue, acaba de perder a su hijo, no sabía qué hacer, no sabía a  quién pedir ayuda ,su única opción era su madre, la cual descartó,  decidió esperar un poco, unas horas después, no podía soportar el dolor, acabó sola en el hospital, se había caído y su esposo no estaba en casa, el bebé estaba muerto, había que sacarlo, en cuanto todo pasó, pidió avisaran a Daniel, que ya estaría fresco y supuestamente en casa .

Ese era el principio   de su calvario, a partir de ese día, comenzó el maltrato psicológico, vejaciones, golpes, ella todo lo excusaba, María sufría callada, la mujer intuía lo que estaba sucediendo, pero debía guardar silencio. Yolanda ,aguantó, hasta que llegar a su límite  , le dijo que ya no podía más, eso no era vida, él no pensaba dejarla marchar, antes la mataría, la muchacha, reunió fuerzas para hablar con María, sabía que su madre nunca le daría la espalda, juntas denunciaron, Yolanda  dejó su casa trasladándose a casa de María, Daniel, al verse abandonado, fue tras ella, entró en la casa a la fuerza, golpeando a María, ante el griterío, los vecinos llamaron a la policía, llevando preso a Daniel. Yolanda pidió el divorcio, entre lágrimas, dio la razón a María, ese hombre era un monstruo, mató a su hijo y de poco le quita la vida.

Una vez todo en su lugar, Yolanda, solicitó la posibilidad de ser  trasladada en el trabajo a otra ciudad, dejando  atrás ese horror, esperando en esa playa comenzar a vivir de verdad.
Magda Jardí
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sábado, 22 de noviembre de 2014

El destino puede ser irracional.



Oscar  revisa los últimos detalles, mañana es la inauguración de su restaurante, espera la llegada de los empleados, presentarse a ellos, Carlos, su abogado y amigo es quien se ha ocupado de las contrataciones, dar las pertinentes instrucciones a cada uno, Oscar es un perfeccionista, contempla el local, ha quedado a su gusto, igual que el de Málaga.

Al divorciarse, decidió recomenzar en otro lugar, a pesar de que su  ex esposa marchó a Alemania llevándose a sus hijos, necesitaba pasar página, tratar de olvidar. Para Oscar es algo normal cambiar de ciudad, pasó la mitad de su vida de acá para allá. Su padre era militar de origen malagueño, su primer destino fue el País Vasco donde conoció a la madre de Oscar, allí nació también él, cuando tenía cinco años se trasladaron a Zaragoza, donde pasó la infancia, los diez los cumplió en Cataluña, allí vivió su adolescencia, se enamoró por primera vez, cuando Oscar tenia diecisiete años, a su padre le dieron destino fijo en su Málaga natal, su madre era cocinera, de ella heredó  su pasión por los fogones, aprendió bien el oficio y a los veinticinco años abrió su restaurante, uno de los más populares de la ciudad por precio y calidad, la misma línea que pensaba seguir en Alicante.
Frente a él están casi todos, los camareros, los ayudantes  de cocina, el personal de limpieza, a toda prisa llega una muchacha, es Carolina, la persona que se ocupará de la administración del restaurante, junto a Oscar.

Carolina, cree haber encontrado el empleo perfecto, une sus dos aficiones, los números y la cocina, es una muchacha muy responsable. Aunque nació en Barcelona, siendo muy niña, sus abuelos, que se hicieron cargo de ella al morir su madre durante el parto siendo apenas una adolescente, cuando su abuelo perdió el empleo se trasladaron a Alicante, en esa ciudad, su abuela, que cayó desde la muerte de su hija, allí se sentía mejor, la pequeña Carolina se , convirtió en su motivo de vivir, nunca le faltó el afecto de padres los abuelos la querían como a su hija, su esfuerzo obtuvo recompensa, pues Carolina era una mujer luchadora, con las ideas claras y un gran corazón.

Oscar, al ver a Carolina quedó fascinado por aquella  menuda mujer morena de ojos negros y expresivos, ella al estrechar la mano de su jefe, le sonrió dulcemente, pensó lo atractivo e interesante que era aquel hombre, por su apariencia no sobrepasaría los cuarenta. Al poco tiempo, Carolina y Oscar, eran inseparables, contaba siempre con opinión de ella en cada decisión, comenzaron a verse fuera del trabajo, salían a pasear, iban a conciertos, compartían muchas aficiones, además de la cocina, el mar, la música clásica, los gatos, parecían hechos el uno para el otro.

Oscar se siente indispuesto desde hace ya un tiempo, pero él cree que es por tantas emociones, su  divorcio fue complicado, el trasladar su negocio de  Málaga a Alicante, volver a comenzar, por lo que no le da más importancia, pensar en Carolina alivia todos sus males, este fin de semana el local cerrará por descanso, ha planeado un viaje sorpresa para Carolina, la llevará a Venecia, así que no le dirá nada respecto a su salud.
El viernes, al cierre del local, ambos con equipaje para un fin de semana romántico, se dirigen al aeropuerto de Elche, al conocer el destino, Carolina besa apasionadamente a Oscar, se siente tan feliz de haberlo conocido. Les esperan dos días inolvidables, vivirán las más ardientes noches de amor en el escenario propicio para dos enamorados, el domingo Oscar amanece con fiebre y dolor muscular, temblando como una hoja al viento, despertando a Carolina que duerme plácidamente junto a él, viéndolo en ese estado, asustada, se dispone a llamar a recepción  para que envíen un médico , Oscar se lo impide, en unas horas regresarán a Alicante, mañana pedirá cita al doctor López,  durante da la sensación de mejoría, después de almorzar tomarán el avión, en el aeropuerto, Oscar coge la mano de Carolina y le susurra al oído que quiere estar siempre cerca de ella, lo mira y le besa en los labios dulcemente.

El lunes llega Oscar al restaurante, Carolina le espera, el mal aspecto de Oscar es más preocupante, le sugiere acercarse al hospital, el prefiere que lo vea el doctor López, Carolina, contrariada, llamará, lo verá esa misma tarde, la muchacha ha pedido cita urgente.
Carolina acude con Oscar a la visita, Oscar cuenta al doctor los síntomas, aunque él parece no dar importancia, para el médico son preocupantes, demasiado tiempo padeciéndolos, aunque intuye lo que le pasa a Oscar, necesita unos exámenes para poder confirmar sus sospechas, al día siguiente a primera hora se le realizarán. Carolina, esta noche la pasará en casa de Oscar, no se quedaría tranquila si lo dejará solo, sobre las cinco de la mañana, Oscar, de nuevo se siente mal, la fiebre va subiendo, Carolina no lo piensa, irán al hospital. A la llegada, Oscar es atendido al momento, Carolina permanecerá en la sala de espera hasta ser avisada, una hora después la llaman, el doctor que se ocupa de él, necesita realizar  a Carolina unas preguntas , le informa de su estado, es preocupante, en cuanto lleguen los resultados se los comunicarán, el tiempo parece haberse parado, es una locura.
Ya llegaron los resultados, el doctor les comunica que Oscar padece leucemia, en estado muy avanzado, no es comprensible que haya resistido tanto, necesita un trasplante de medula urgente, hay que buscar donantes, Carolina se ofrece, aunque antes hay que comprobar la compatibilidad,. En cuanto todo esté dispuesto, a Carolina se le realizaran las pruebas, en  unas horas, el doctor, sonriente, , va en busca de la pareja, le comunica a Oscar que su hija es cien por cien compatible, el quirófano estará dispuesto mañana a primera hora, Oscar, a pesar de su mal estado, le dirá al doctor, que Carolina no es su hija, el hombre le entrega una copia de los resultados, no existe la menor duda de ello, Oscar y Carolina se miran sorprendidos, Carolina no puede creer lo que está sucediendo, Oscar no sabe que decir, esa situación es absurda, será un error. Carolina se pierde en sus pensamientos, la verdad es que nunca le contaron  nada de su padre, únicamente su tía Isabel, la hermana de su madre puede aclarar aquello, dejará solo a Oscar, necesita contactar con su tía lo antes posible.

Isabel vive en Barcelona, aunque a menudo viaja a visitar a su sobrina, se asusta  al escuchar la voz entrecortada de la muchacha, las lágrimas le impiden hablar, Carolina suplica a Isabel que viaje a Alicante sin  perder un segundo, es un tema muy complicado, al decirle que la busque en el hospital, aun se apresura más, Isabel consigue pasaje en un vuelo para dentro de una hora, por lo que en menos de tres horas estará junto a ella.
Tía y sobrina frente a frente, Carolina  relata a Isabel lo ocurrido desde que conoció a Oscar, solo ella tiene las respuestas que necesita, Isabel le cuenta la poca información que sabe de su padre, ella lo conocía de verlo con Laura, su madre, eran ambos dos críos, ella dieciséis  años y él diecisiete , en una ocasión coincidió con ellos en un bar y Laura lo presentó a su hermana,  se llamaba Oscar, era hijo de un militar, unos meses después Laura parecía otra, siempre triste, hasta que se sinceró a Isabel, Oscar dejó Barcelona, a su padre a su padre lo destinaron a otra ciudad, la despedida fue muy apasionada, no pensaron en las posibles consecuencias, Laura estaba embarazada, a punto de entrar en el cuarto mes de gestación, Isabel convenció a su hermana que debía hablar con sus padres, ellos la ayudarían, le recriminó el haber callado tanto tiempo, las dos le dieron la noticia a los padres, sorprendidos y un poco enojados, pero la apoyarían siempre, cuando llegó el momento del parto, Laura sufrió una hemorragia que no fue capaz de superar, responsabilizándose del bebé los abuelos, Isabel acababa de confirmar su temor, Oscar era su padre, el hombre del que se había enamorado como nunca,  su tía la abrazó, nadie es culpable, el destino puede ser irracional, le aconsejó que siguiera adelante con el trasplante y cuando se sintiera con fuerzas, regresara a Barcelona con ella, aunque no sería sencillo dejar atrás aquello, debía seguir con su vida, pero lejos de allí, estaba demasiado enamorada de aquel hombre.

Al día siguiente, sobre las nueve de la mañana, se practicó la extracción, en unas horas Carolina viajaría con Isabel hacia Barcelona, Carlos, el amigo de Oscar, visitó a Carolina, estaba al corriente de todo, Oscar lo llamó desesperado, no podía ser cierto aquello, mientras a ella le realizan la extracción, él conversó con Isabel, lo más conveniente para los dos era no volver a verse, aunque Oscar no estaba dispuesto a perderla, no pensaba con claridad, el tiempo le haría ver todo fríamente. Carlos se ofreció a llevarlas al aeropuerto, Carolina no se despidió de Oscar, era demasiado traumático, pasó de ser su gran amor a su padre. Carolina, sentada junto a su tía en el avión, sumergida en sus pensamientos, se preguntaba cómo habría sido su vida junto a Oscar si no hubiera enfermado, debía aprender a vivir con esa parte de su historia.
Magda Jardí
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sábado, 15 de noviembre de 2014

La vida es impredecible


Anais, acaba de finalizar su relación de varios años con Cristian, comenzaron a tontear siendo muy jóvenes, eran casi dos niños, con el tiempo sintieron  que no se amaban como para  plantearse un futuro , comenzaron a no sentirse cómodos, Cristian necesitaba más libertad, se sentía atado, prefería pasar más tiempo con sus amigos que con su novia, poco a poco se distanciaron totalmente, estaban juntos sin tener nada de qué hablar, sus mundos ya eran distintos .Cristian era futbolista, juagaba  en un equipo de segunda división, soñaba con llegar lejos, Anais licenciada en literatura, daba clases en un instituto y en sus ratos libres disfrutaba escribiendo, soñaba algún día ser conocida en el mundo de las letras, conseguir publicar algún libro, desde unos meses hilvanaba   una novela, cuando estuviera lista, pensaba  presentarla   a alguna editorial. Una tarde, después de una conversación y de mutuo acuerdo decidieron separarse, con la promesa de seguir siendo amigos, aunque no se vieron más.

Cristian, a los pocos días inició una historia con una  modelo recién llegada al mundillo de la pasarela, la conoció en un discoteca frecuentada por gente del espectáculo, la moda, el deporte, de la que era habitual, en su tiempo libre igual que  algunos compañeros del equipo, Anais se volcó en su novela, salía alguna vez con sus amigas, pero su vida era muy tranquila.
Al año, Anais, leía en una revista el compromiso de Cristian con la  cotizada modelo  Rocío Iglesias, sus planes de boda en pocos meses, las lágrimas rodaron en el rostro de Anais, durante  este tiempo no se acordó de él, pero  al ver su foto con aquella mujer, desfilaron  por su  mente tantos momentos compartidos con él, le parecía tan distinto ,superficial, no tenía que ver con  el hombre  que la había enamorado años atrás, dejó la revista y salió a tomar el aire a la playa, caminaba tranquila, intentó alejar de sus pensamientos  aquello que le dañaba,Tras  una hora de paseo , ya relajada, regresó a casa, necesitaba escribir, se acercaba el final de su novela.

Una compañera del instituto, le facilitó  el teléfono de un amigo editor, le habló  de ella de su proyecto literario que tenía todo para ser un  éxito , Anais llamó al despacho de ese editor, respondió su secretaría, citándola para el día siguiente a las cinco de la tarde.
Vestida de  traje pantalón azul  camisa a  rayas azules y rosas, discretamente maquillada ,acudió a su cita con Jesús, el joven editor, la  atendió la secretaria, una mujer muy seria,  a los pocos minutos, la  hizo pasar al despacho de Jesús, era un hombre cuya simpatía estaba escrita en el rostro, su mirada sonreía, pero al ver a Anais, se le iluminó. Ofreció sentarse  a la muchacha  en un sillón, frente a una mesa de cristal, se presentaron, dos horas después, seguían conversando animadamente, Anais no reía con tantas ganas desde tanto  tiempo, se sentía tan a gusto con Jesús, no había conocido a un hombre tan agradable y correcto ,quizás, desde aquel profesor  suplente de matemáticas, del curso pasado, con el que salió en un par de ocasiones, pero al finalizar  el tiempo de estancia en el instituto, regresó a su ciudad, perdiendo el contacto, al acabar la reunión, Jesús guardó el borrador de la novela, la repasaría y la llamaría por teléfono. Invitó a Anais a cenar con él, quería conocer un poco más a aquella mujer, bella, de cabello negro,  cuya compañía le era tan  grata, ella aceptó, Pasaron una  velada  muy divertida, Jesús, le propuso salir el fin de semana, a cenar y a bailar o  al cine, lo que ella escogiera, Anais ,aceptó encantada, Jesús acompañó a Anais hasta su casa, era muy tarde para que fuera sola, se despidieron con dulce beso en la mejilla, aunque  ambos deseaban algo más ,llegó a casa, alegre como no se  sentía desde ya ni recordaba cuando.
 Al día siguiente relató  lo sucedido con Jesús a su compañera, esta  quedó bastante sorprendida, pues Jesús no mezclaba negocios con su vida privada, era un hombre muy serio en este sentido, Anais había impactado al editor, aunque fue algo mutuo.

El viernes a las ocho Anais, ya preparada ,esperaba a Jesús, se  compró un vestido precioso para ese día, a la hora prevista llamó al timbre, ella bajó radiante, era el primer día de tantos que les esperaban juntos, comenzaron a salir habitualmente,  a los seis meses se casaban ,un mes después, se publicó su novela con gran éxito, que lejos quedaba aquel futbolista con aires de grandeza, que buscaba  la fama  a cualquier precio, pero una lesión le apartó de ese camino de lujo y estrellas, la vida es impredecible.
Magda Jardí

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domingo, 9 de noviembre de 2014

El sabor amargo de la venganza



Oscar, es un atractivo profesor de universidad, a pesar de tener una buena esposa, Celia, le gusta disfrutar con otras mujeres, Celia es enfermera, suele trabajar turnos de doce horas a días alternos y dos fines de semana mensualmente le corresponde guardia, es cuando Oscar aprovecha para encontrarse con alguna de sus amigas, viaja a una ciudad a pocos kilómetros, donde hay  un  complejo hotelero, piensa que así preserva su intimidad, pues allí es difícil que miradas indiscretas  le reconozca, a pesar de alguna de sus compañeras ocasionales le ha causado algún problema al enamorarse de él,  pretendiendo algo más de él,no tiene intención de acabar con sus devaneos.

Esta semana, se verá con Judith, una comercial que conoció en su trabajo, es una bella mujer, recién divorciada, ansiosa por  vivir aventuras, conocer hombres, alardear de conquistas, aún le duele  su fracaso sentimental. Oscar nunca miente a sus amigas, él solo busca disfrutar del sexo y buenos momentos,  dice  amar a su esposa, pero los años han transformado la pasión en  monotonía y se siente lleno de vida y tiene mucho que dar, mientras conserve esa libertad de movimiento, seguirá con sus aventuras.

Judith, espera a Oscar en un bar frente al hotel  en el que Oscar ha reservado habitación, la mujer es el centro de atención de un grupo de hombres que comparten unas copas, hermosa, sola frente a un gintonic, a primera vista, está ahí en busca de compañía, uno de los hombres, sin pensarlo se acerca a ella, intenta entablar conversación con ella, los demás observan atentos, Judith le susurra algo al oído, el hombre la mira y se marcha sonrojado, en ese momento entra Oscar, Judith le sonríe  y camina hacia él, de su brazo salen de bar, Oscar la observa sutilmente, es una mujer muy llamativa y más con la blusa semitransparente color rosa y la falda corta negra, se registran en el hotel, suben a la habitación, Oscar pide que les lleven el almuerzo, mientras Judith se da una ducha, Oscar la espera  con la comida en la mesa, ella aparece envuelta en una bata negra que deja intuir su belleza, Oscar, no sabe si comenzar a comer o pasar al postre.

Con una copa de brandy en la mano, Judith, se sienta sobre las rodillas de Oscar, besa sus labios, él se descontrola, en unos segundos acaban bajo las sabanas, esa mujer es un como un terremoto de fuego para Oscar, acaba exhausto, Judith le ofrece otra copa de brandy, mientras se pasea frente a  él desnuda, Oscar necesita dormir un poco, ha  bebido demasiado, ella juega con él, le acaricia el cabello, recorre su torso con los dedos, Oscar no puede resistirse a aquella mujer  tan ardiente, pero el cansancio y el alcohol le vencen, Judith yace junto a él, lo contempla dormir. Al despertar, Oscar busca  a esa hechicera, ella no está en la habitación, piensa que habrá salido a dar un paseo, a la media hora, regresa Judith, preparada para dejar el hotel, ambos recogen sus cosas, se despiden en la entrada con un beso, cada uno se dirige a su automóvil.
Oscar, conduce pensado en aquella mujer tan fascinante, en este tiempo de escapadas, es la única que le ha dejado la necesidad de volver a verla, con otras ha repetido, pero Judith despierta en él algo distinto, intentará quedar  dentro de dos semanas. Unos días después llama a Judith, enloquece por pasar un rato con ella, esta acepta verlo nuevamente el fin de semana, le encantaría pasarlo entero con él, pero sabe que no puede ser. Se encuentran en el mismo bar de la vez anterior, durante dos meses se convierte en  habitual sus encuentros, incluso alguna escapada entre semana, Oscar, se está enamorando de Judith, no puede evitar decírselo mientras hacen el amor, ella se limita a sonreír. Falta poco para regresar cada uno a su vida, Judith sale del baño tras ducharse, pero su actitud es distinta, parece otra persona, seca, cortante, se despide y deja la habitación, Oscar, aún está en la cama, la contempla marchar, no entiende que ha pasado, la llama al móvil pero no responde, lo intenta durante el camino , aunque tampoco se lo coge, bueno lo sea ya se le pasará.

Al llegar a casa, Celia ya está allí, en la cocina preparando la cena, le pregunta donde ha estado, un tanto molesta, Oscar le observa extrañado, es la primera vez que  Celia le hace esa pregunta, ella sabe que cuando no está, él no se queda en casa, Oscar, responde que ha visitado a un amigo, Celia baja la mirada y calla, Oscar se acerca intentado abrazarla, pero ella le rehúye, él piensa que no es posible que su esposa sepa nada, son años viendo a otras mujeres y nunca  ha sospechado nada, cenan en silencio y sin mirarse, la situación es violenta, Oscar le pide un café a su esposa, esta aparece con dos tazas, muy seria le pregunta quien es Judith, intentando mantener la calma, se encoge de hombros, no conoce a ninguna Judith, Celia se levanta, coge un sobre y se lo tira encima de la mesa, él lo abre, una foto de él desnudo en una cama, sobre él, una mujer de espaldas, también una grabación de voz, donde se escucha a Oscar hablando con aquella mujer  la llama Judith, ambos gimen, gritan, están haciendo el amor, finalmente, Oscar diciendo a Judith que la ama, Celia llora amargamente, en el sobre una lista de nombres de mujeres con las que Oscar ha estado, algunas, amigas de Celia, alguien lo ha estado vigilando, Celia le grita que se marche de casa , no quiere verlo más, Oscar trata de tranquilizar a su esposa, pero sabe que no hay nada que hacer para arreglar aquello. Oscar sale de su casa, va a casa de su hermano Antonio, le cuenta que ha peleado con Celia, Antonio, prefiere no saber detalles, pasará esta noche allí, mañana pensará que hacer, de nuevo intenta contactar con Judith, ahora si responde, pero no es ella, un hombre atiende su llamada, ha caído en una trampa, por la mañana se verá con ese tipo.

A la hora prevista, Oscar camina hacia el parque donde le espera Judith con un hombre alto y fuerte, se dan a conocer, Oscar los mira avergonzado, todo lo preparó Elena, una  que fue gran amiga, ella esperaba tener una relación duradera y exclusiva  con Oscar, al sentirse  despechada cuando Oscar dejó de verla a ella para hacerlo  con otra mujer , contrató a un detective, que siguiera sus pasos, Judith colabora como señuelo, era un montaje para humillar a Oscar, la mejor manera de dañarlo era enviando las pruebas a su esposa, la mujer que ideo todo, conoce a Celia, sentía lastima por ella, pensaba que era demasiado buena persona para vivir con un sinvergüenza como Oscar, intuía la reacción de ella, alejarlo de su vida, como él le hizo a Elena, a esta la abandono su esposo, no sabía cómo, se enteró de su historia con otro hombre y cuando ella le contó a Oscar, este respondió  que no volverían a verse.

Oscar, había perdido todo, su esposa, su hogar, su dignidad, pasaría uno tiempo con Antonio, mientras meditaba que hacer con su vida, se siente como un muñeco roto.
Magda Jardí
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sábado, 8 de noviembre de 2014

El momento es ahora.


Son casi las seis de la mañana, aún no amaneció, Dalia despierta, al escuchar el llanto de Jessy, su hijita, comienza a llover, un trueno sobresaltó a la niña ,la pequeña de tan solo diez meses, balbucea `mamá`, Dalia la saca de la cuna y la abraza dulcemente, intentando tranquilizarla, la lleva a su cama, allí se sentirá segura.es difícil la vida de una mujer sola con un hijo pequeño, pero Dalia es fuerte y trabajadora., ella decidió tener a ese bebé sola, aun sabiendo que no sería un camino de rosas, aunque cualquier dificultad era compensada por la sonrisa de Jessy.

El marido de Dalia murió al poco de quedar embarazada, no llegó a saber que sería padre, las lenguas largas, especularon  si era de otro hombre, a estos comentarios Dalia hacía oídos sordos, aunque le dolían profundamente,    para ella era como manchar el recuerdo de Salvador ,su esposo, con él fue muy feliz  en los cinco años que duró su matrimonio ,él era un buen hombre y fue un marido inmejorable ,pero el destino se lo arrebató cuando su felicidad iba a ser total con la llegada de su hija, deseada por ambos ,una cruel y breve enfermedad se lo llevó, Dalia siempre se decía que nada sucede como se planea, por algo tiene que ser, la vida es una sorpresa continua.

Al dar a luz a su hija ,su vida cambió, debía seguir trabajando, por lo que cuando la pequeña cumplió tres meses, la inscribió en la guardería, pensó  que era la mejor opción, sus padres eran mayores, con que la llevaran y la recogieran ya la ayudaban mucho, sus suegros vivían en otra ciudad y desde la muerte de Salvador, el contacto era escaso, a la niña la conocieron  al cumplir  dos meses, viajaron a la ciudad de  Dalia por otros asuntos y aprovecharon para visitarla, aunque por su frialdad, Dalia pensaba que no creían que fuera hija de Salvador, a pesar de tener su misma cara, ella no se lo tenía en cuenta, eran gentes de mente cerrada, de todos modos nunca vieron bien que Salvador se casara con Dalia, les parecía poco para él, no se habían preocupado en conocer bien a aquella mujer, alegre y sencilla, que tan buena vida dio  a su hijo, por lo que Dalia aceptó que acabó la relación con ellos.

Una mañana,  Dalia camina hacia su trabajo, tras  dejar a Jessy  con los abuelos, un coche aparca cerca de ella, conducido por un hombre que le sonríe, no le es desconocido, pero solo lo mira de pasada, tampoco ve bien su rostro, él desciende del vehículo, la llama por su nombre, Dalia se vuelve, es David, un viejo y buen amigo de Salvador , se saludan muy cordialmente, Dalia va un poco justa de tiempo, por lo que, la conversación es breve, se dan los números de teléfono, David queda en llamarla, Dalia sigue su camino, está frente a la puerta de la fábrica donde trabaja, Dalia recuerda tantos detalles de los tres juntos, lo bien que lo pasaban, pero de eso hace tanto, antes de que David se marchará por trabajo a Estados Unidos perdieron el contacto, ella no concia el motivo.
Acaba la jornada por hoy, Dalia sale apresurada, está tarde tiene mucho que hacer, intenta mantener su mente ocupada, es el aniversario de la muerte de Salvador , se siente melancólica y sin ánimos de nada, después de almorzar, va a casa de sus padres a recoger a Jessy, ya ni recuerda el encuentro con David, pasea con la pequeña, es como si no quisiera llegar a casa, cada día siente más su ausencia, la falta que le hace el que fue su único y gran amor. Abre  la puerta con los ojos húmedos, no puede contener las lágrimas, abrazada a Jessy llora desconsolada, preguntándose porqué. Está noche Dalia no consigue dormir ni un segundo, pasa la noche envuelta en llanto, recordando a su esposo, mañana es sábado podrá descansar un poco.

Dalia, se levanta a las ocho, prepara el desayuno a Jessy, que lleva un buen rato, canturreando en la cuna, hoy no tiene previsto salir a ningún lugar, no  hay nada que hacer fuera de casa, tampoco le apetece, a mediodía el teléfono, la saca de sus pensamientos, es David, a Dalia le alegra su llamada, el hombre la invita a almorzar, Dalia le dice que no es posible, tiene a su pequeña, pero si le parece bien , puede ir él a casa con ellas, en media hora David está en la puerta. Pasan un buen día, charlando de tanto, solo llevaba dos días en la ciudad, acaba de regresar de Estados Unidos, desconocía el fallecimiento de Salvador, al saberlo, ha buscado  a Dalia,  en cuanto se ha enterado  de como contactar con ella, así lo ha hecho, solo sabía dónde trabajaba, por lo que cerca de allí la busca, ignoraba la existencia de Jessy ,la presencia de la pequeña    alegra a David, la niña es  un encanto, la dulzura de Dalia con la expresión bondadosa de Salvador,  ese día es el primero de tantos

David, comienza a frecuentar la casa de Dalia, los fines de semana, salen los tres a pasear, en alguna ocasión David, se hace cargo de Jessy, por alguna urgencia que surge a Dalia. David se está convirtiendo en un padre para Jessy, la niña enloquece al verlo, los tres se sienten bien juntos, con el tiempo ya parecen una familia, sin pensarlo así sucede, David confiesa a Dalia que siempre ha estado enamorado de ella, pero como escogió a Salvador , él se retiró, aunque  tenía la sensación de que llegaría su momento,y era ahora,  si ella acepta, el cuidaría de las dos, como siempre soñó.

Seis  meses después  David y Dalia se convierten en marido y mujer, de nuevo llega la felicidad a la vida de Dalia, Salvador, estaba de paso en su vida, aunque lo amó con el alma, su destino era compartir su caminar  con David.
Magda Jardí
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sábado, 1 de noviembre de 2014

El hombre del tren.




Alba camina por el andén, el tren está a punto de llegar, se siente feliz, nuevamente pasará sus vacaciones en ese bello pueblo de la costa, donde veraneaba habitualmente, hasta que conoció a Alberto, su esposo, con el que compartió cinco gratos años, pero  un fatal accidente de coche le robó la vida, dejándola sola a sus veinticinco años. Ya casi recuperada anímicamente, se reencontrará  con sus viejos amigos de todos los veranos, desde que era una niña, muchos visitantes de estación, como ella, otros habitantes fijos de la localidad, a pesar de cada cual sigue su camino, mantienen viva la amistad y este tiempo estival les retorna a su adolescencia, algunos solos, como Alba, otros con sus parejas.

 Llega el tren, alba sube al vagón, busca donde acomodarse, frente a ella, un hombre moreno, atractivo, le resulta conocido, le viene la imagen de la cafetería de la estación, estaba allí, sus miradas se cruzaron en varias ocasiones, aunque  ella no le dio más importancia,  esos ojos quedaron grabados en la  memoria, él, le sonrió, la muchacha fingió no darse cuenta, saca un libro de su bolso y se sumerge  en la lectura, aunque se siente  observada, así hasta llegar a su destino, las tres horas de viaje, el no deja de mirarla y ella, con disimulo,  también a él, le complace aquella situación, pues es un hombre muy atractivo. Llegan a su parada, ella se levanta  y sin mirar atrás desciende  del tren. En la puerta de salida, la espera  su amiga Isa, de camino a casa, no puede  dejar de pensar en esos ojos turbadores, que la han  hecho sentir viva de nuevo, ese hormigueo en el cuerpo que ya no recordaba, pero no merecía la pena pensar en eso, es imposible coincidir nuevamente, quien sabe hacia dónde viaja ,ni cuál es su vida…

Esta noche la pasará  en casa de su amiga, mañana acondicionará  la suya,  desde que sus padres han  dejado de viajar allí, permanece  cerrada. Las dos mujeres cenan  tranquilamente y después de varias horas conversando en la terraza,  el  calor  es agobiante ,  el cansancio vence a Alba , se ha  va  a descansar, al día siguiente hay  mucho que hacer.

Por la mañana temprano, después de desayunar, las dos mujeres salen  hacia el centro comercial,  van de compras, pasean, Alba no logra dejar  de pensar en aquel hombre del tren, sonríe  sitiándose ridícula, Isa viendo  la  expresión de su amiga, intuye lo pasa por la mente de su amiga.  Es  la hora de almorzar, buscan  algún lugar frente al mar, el viejo restaurante donde se reunía la pandilla, ahora reformado, está precioso, el camarero  les indica donde sentarse y  les toma nota, entra  en el  local una pareja, la mujer saluda a Isa, el semblante de los dos es serio, aunque la expresión de él  cambia al ver a Alba, era el hombre del tren, al instante, sus miradas se encuentran , pero ella piensa  el sinsentido de aquello ,él está  con alguien. Isa observa  la reacción de su amiga, al ver aquel desconocido.

Regresan y  se dirigen  a la casa de Alba, entre las dos la pondrán  a punto, mientras trabajaban, Isa  pregunta  a Alba, ella le cuenta  que ese es el hombre del tren, Isa no sabe quién es ,conoce  a su acompañante de coincidir en la panadería , vive en la localidad desde  algún tiempo, pero no sabe  de su vida, es una mujer solitaria, poco amigable. Al finalizar sus tareas, las dos amigas se despiden  hasta noche, que se encontrarán  con todo el grupo, saldrán  a cenar y después a bailar a la playa, se celebra una fiesta marinera.

Llegan las dos al punto de encuentro, a todos se sienten alegres  con la presencia de Alba, la muchacha luce  muy bella, los años le habían tratado bien, a pesar de que no todo no ha sido  fortuito en su vida. Después de una cena informal, risas, bromas, cantos, marchan a la playa, comienza a sonar la música de la fiesta. La carpa es  enorme, muy bien decorada, invita a disfrutar de la noche sin pensar en nada más. Alba se divierte  como una adolescente ,baila ríe a carcajadas ,conversa  con unos y otros, el calor es intenso y con tanta gente es más intenso por lo que decide  salir a tomar un poco el aire, en el exterior  unos bancos con forma de columpios, a ella de siempre, le encantaron ,sentada  allí, mira  las estrellas, como si pensara que Alberto la ve  desde donde se encuentre, ella  así lo siente ,lanza  un beso al cielo, tras ella una sombra se dibuja en la arena, un tanto sorprendida, se da la  vuelta ,es el hombre del tren, con unas copas de champagne, ofreciéndole una. Su nombre era Sergio , es  psiquiatra, la mujer con la que lo vieron  es  una paciente, en otro tiempo mantuvieron  una relación personal, pero eso es pasado, cuando cae en una  crisis, lo llama, el acude a ayudarla ,pero como profesional y amigo. La conversación es  muy grata, ese hombre le inspira tanta ternura y confianza, como si se conocieran  de mucho antes, hablan ,pasean  por la playa hasta el amanecer.
Las luces del día, embellecen  a Alba e iluminan  la sonrisa de Sergio ,de pronto caminan tomados de la mano, en esas horas compartidas, la complicidad surge  entre ellos, los dos sienten   que aquello es  un amor a primera vista, desde el momento en que se vieron en la cafetería de la estación. Llega  el momento  de regresar a casa, la fiesta  se acabó hace horas, pero ellos inventaron la suya.
 Los primeros rayos de sol, son  testigos de aquel apasionado beso, que es el comienzo de una hermosa historia de amor.
 Magda Jardí
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domingo, 26 de octubre de 2014

Una historia de dos.



Después de mucho tiempo en soledad, Víctor tiene una cita, está tarde se verá por primera vez con María, una chica que conoció en Internet, tras dos meses hablando casi a diario, han decidido que era el momento de conocerse en persona, viven en la misma ciudad, por lo que si esta cita resulta favorable, les será fácil verse a menudo, es la primera vez que Víctor queda con alguien de la red, pero en esta ocasión, deja a un lado la desconfianza ante estos encuentros y sus temores, siente que María es mujer seria, despierta en él algo especial.

Víctor, vestido con camisa celeste y un vaquero negro, se dispone a salir, en su interior una mezcla de  sentimientos, inquietud, recelo, ilusión, la esperanza de que ella sea como la intuye, como se ha mostrado en sus conversaciones, teme sufrir nuevamente, como cuando lo abandonó Cecilia, su pareja de muchos años, recordarla le daña  como el primer día.

Una noche, al llegar del trabajo, allí estaba Cecilia esperándole con su equipaje en la entrada, simplemente le dijo que estaba cansada de su vida junto a él,repentinamente, no tenían nada en común,  el aburrimiento la llevó a la cama de un comercial que conoció en su  trabajo, se marchaba con él, deseándole una buena vida, Víctor, sorprendido, confuso, quedó mudo viéndola salir, tras varios intentos de contactar con ella, logró una breve charla telefónica, en la que simplemente le dijo que se olvidara de ella, Víctor trataba que  Cecilia  le aclarará el motivo, porque nunca lo habló con él, pero  solo silencio y el tut tut del teléfono colgado. Un día, al año de la marcha de Cecilia, coincidió en un  supermercado con una amiga de Cecilia, esta al verlo, se acercó a él, ella sabía  toda la historia y pensaba que él tenía derecho a conocerla. Cecilia perdió la cabeza por un tipo, que le prometía  amarla y un día ser parte de su vida  y quedó en cinta, por eso lo abandonó a él sin explicaciones, decidió presentarse en casa del hombre sin avisarle,  llevándose la sorpresa de que era casado, al verla fingió no conocerla,librándose de ella, la había engañado, Cecilia avergonzada y despechada, dejó su trabajo,  marchó a Sevilla, donde  vivían sus tíos, dio a luz a una niña, al poco se casó con un amigo de su primo diez años mayor que ella, Víctor, no podía creer aquella historia, cinco años conviviendo con ella y era una desconocida, desde entonces, se cerró a nuevas relaciones, hasta que apareció María.

Víctor, entra en el bar donde se ha citado con María, tras él llega una mujer morena, el cabello recogido en una larga trenza, luce un bonito vestido corto, color rojo, que resalta su silueta, al verla él se levanta tratando de llamar su atención, pero ella ya se acerca a la mesa, lo reconoce al instante. La tarde pasa veloz, charlan, ríen, se miran a los ojos, Víctor  se siente tan cómodo con aquella mujer, que teme despertar y que todo sea un  sueño, ella es transparente, dulce, sencilla, tal como él la sentía, María, es extrovertida, no oculta la atracción por Víctor, a pesar de que su vida no ha sido fácil, contagia optimismo. Es hora de regresar a casa, Víctor, la acompaña, caminan despacio, sutilmente, él la coge de la mano, ella le mira complacida, al llegar frente al portal de María, Víctor la besa en los labios, ella le invita a subir a su casa, Víctor lo está deseando, pero sus fantasmas pasados aparecen, delicadamente, rechaza la invitación, es tarde, mañana es día de trabajo, María sonríe, lo entiende, para ella tampoco es fácil, pero necesita superar sus miedos, ella vivió una historia de mal trato que de poco no lo cuenta, María, dulcemente, acaricia la mejilla a Víctor y se despide hasta mañana, pero Víctor la abraza, está  enamorado de aquella mujer y no la quiere perder, ella le susurra al oído ‘ es el comienzo de algo hermoso, llegará el momento’, María, entra en el edificio, Víctor se aleja.

Amanece, suena el despertador, Víctor, se levanta a desgana, odia trabajar el sábado, durante toda la mañana, no deja de pensar en María, al salir del trabajo, la llamará, le gustaría pasar la tarde con ella si ella aún quiere verlo,  se le hace interminable la mañana, cuando ve las dos en el reloj, suspira aliviado, se dirige a la puerta caminado rápido, al llegar a la verja allí está María esperándolo, le saluda con  un cordial ‘hola’, él le responde besándola apasionadamente, en ese instante se borró el pasado, un futuro comienza para los dos.

Magda Jardí

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