domingo, 26 de marzo de 2017

Cerrando capitulos



Cuantos años han pasado desde la última vez que se vieron se pregunta Celia frente al bar donde se encontrará con Oscar, él la espera dentro, Celia lo observa desde la puerta duda si entrar o marcharse Oscar al verla se levanta y va hacia ella sonriente se saludan besándose en la mejilla caminan hasta la mesa donde Oscar la aguardaba, llega el camarero a tomarles nota, piden unas cervezas, se miran en silencio durante unos instantes.

Oscar sonríe y le pregunta cómo le va, Celia baja la mirada como si quisiera  suavizar la indiferencia hacia él aunque no puede evitar perderse en sus bellos  ojos color chocolate, mágicos para ella tiempo atrás, el camarero sirve las cervezas tras el primer sorbo comienza la charla, Celia escucha a Oscar en silencio. Ha regresado a Barcelona para quedarse y estar cerca de ella, ha solicitado un puesto fijo  en la ciudad en el periódico para el que trabaja en breve se incorporará  además espera respuesta para realizar una colaboración en una emisora de radio, como le prometió cinco años  atrás, cuando aceptó la corresponsalía en Colombia  si él podía ofrecerle una estabilidad la llamaría, le relata su vida en Bogotá  como un caos, sin tiempo de nada, Celia no responde lo cierto es que no acaba de entender la situación durante este tiempo ni una llamada, ni un mensaje no encuentra el sentido de sus palabras, Celia no duda en reprocharle el silencio de esos cinco años.

 Ella lo esperó durante los primeros meses  pero aceptó que era una pérdida de tiempo y de vida por lo que siguió adelante como una mujer libre que era, hay alguien en su vida un buen hombre que ha  entrado en su corazón por su honestidad y humanidad a Oscar le cambia la expresión del rostro, entre balbuceos intenta justificarse, Celia ha sabido de él y su vida en Colombia , que no ha sido tan mala como pretende hacerle creer parece que a él se le  ha olvidado que Celia y él tienen amigos comunes a pesar de que Oscar perdió el contacto con casi todos alguno sigue trabajando en el mismo periódico que él, para bien o para mal las noticias vuelan. Celia le aclara  que ha acudido a la cita por curiosidad no pensaba que sería capaz de intentar engañarla de ese modo, sabe perfectamente que el motivo de su regreso no es ella, simplemente acabó su tiempo de corresponsalía, allí no estaba solo pero a  Celia  no le interesa nada de esa mujer que deja en Colombia  como hizo con ella aquí en su momento el día  mismo que  solicitó  el traslado con la idea de alejarse de su vida aquí invitó a acompañarlo a una más que amiga que estuvo junto a él un par de meses dejándolo porque la convivencia a su lado era peor que el entorno donde se encontraban, Celia  pronto se sintió liberada por su marcha, las lágrimas de los primeros días por ese novio que ella creía amar tanto se secaron la vida era grata sin él cerca con sus leyes, sus engaños, su falsedad, tanta presión, al recibir su llamada le siguió el juego esperando a ver con que historia intentaba manipularla.

Celia se levantó deseándole lo mejor y se alejó diciéndole adiós mientras sonreía, Oscar molesto pidió otra cerveza al camarero, tras unos segundos inmóvil llamó al periódico para que su traslado no fuera a Barcelona, a ser posible cualquier lugar donde nadie lo conociera, comenzaría de cero  y nada le impediría ser él.

Celia por fin cierra ese capítulo, aunque para ella está más que superado, simplemente necesitaba ver su rostro al verse rechazado y desenmascarado.
Magda Jardí
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domingo, 18 de diciembre de 2016

Vuela melancólica la gaviota.





Vuela melancólica la Gaviota  hoy la nostalgia la ha visitado, ella que presume de ave libre añora unas alas rodeando su cuerpo sentir un dulce beso en su pico, aquellas gratas caricias que la enloquecían  las conversaciones que la hacían reír momentos que invitaban a soñar.

Será que el paso del tiempo la ha embriagado de sensibilidad y aquella gaviota que volaba solitaria y alegre convencida que su vida así era perfecta siente tristeza recordando los momentos compartidos con aquel viejo amor, al que un día tras bellas palabras  dijo adiós, Gaviota retomó su vuelo segura  que volaría más alto en soledad, su vida con Gavioto perdió la magia, se esfumó la pasión, acabó sintiéndose prisionera en aquel nido , ella soñaba conocer mundo, pasear por otros mares y cielos, pero tan solo encontró aves de paso, amoríos vacíos, nidos repletos de hastío , Gaviota anhelaba enriquecerse como ave, no le interesaban revoloteos pasajeros sin sentido.

Sin saber por qué amaneció recordando aquel Gavioto que en el pasado la hizo feliz, que le enseñó lo bello que era volar en compañía y la hizo sentirse la más hermosa entre las Gaviotas, quizás al ver a otras aves formando cálidos nidos, que no eran perfectos  pero con paciencia y respeto mutuo superaban ventiscas, algo que ella  no fue capaz de comprender, la vida no es fácil, no es un cielo sin tormentas, pero cuando ambos vuelan hacia la misma nube  apoyándose aceptándose como son alimentando aquel sentimiento que un día los unió, es más sencillo compartir ese viaje llamado vida,
Magda Jardí
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domingo, 27 de noviembre de 2016

Siempre mirando hacia delante



A pesar de que el día amaneció grisáceo  después de una noche de tormenta Lucia no piensa renunciar a su paseo campestre, escuchar  el trinar de los pájaros es tan relajante para ella, al  caminar entre los árboles,  contemplar las flores otoñales, los  matorrales medio verdes y marrones, la hierba húmeda se siente libre, la diversidad de tonalidades de las plantas  le invita a reflexionar en  la vida, en su vida.

Lucia camina disfrutando del paisaje el silencio renueva su paz, mujer luchadora con sus errores y aciertos intenta disfrutar de la vida en todo aquello que hace, vive en una dulce soledad aunque en el fondo aún brilla la chispita de la esperanza de que algún día llegará el amor soñado que de nuevo la hará vibrar aunque no reconozca esa callada ilusión, es feliz viendo a su hijo Oscar encaminar su vida haciendo aquello que le llena como ser humano, compartiendo gratos momentos con sus amigos, la compañía de su gata Sheila, sus aficiones que la hacen sentir viva, atrás quedan sus batallas más o menos duras, las heridas cicatrizadas que han fortalecido su esencia, tantos años compartidos con quien no la valoró  alguien que se negó a ver en ella la mujer que es, esas personas que se hicieron llamar amigos cuando en realidad eran aves carroñeras resentidas y frustradas seres opacos, las dificultades con las que se ha tropezado y ha sido capaz de superar por sí misma.

 Lucia un día después de mucho meditar entendió que no merecía la pena cargar con una mochila repleta de dolor, sinsabores, acritudes, toxicidad ajena  y aprendió a canalizar esas situaciones, quedándose con  las enseñanzas  y aceptando  que lo más conveniente para seguir avanzado era deshacerse de toda la negatividad, no existía  ningún  motivo para cargar con lo que no servía  e impedía  caminar con paso firme, por su salud física y emocional Lucia  fue dejando  tras ella ese pasado, encerrándolo en el rincón menos accesible de su memoria, oculto por pequeños detalles cotidianos que la hacían  sentir bien aprendió a valorarse aceptándose tal y como es,  siempre mirando hacia delante, sin bajar la guardia, observando el entorno con la mente abierta a lo que el destino depare.
Magda Jardí 
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domingo, 23 de octubre de 2016

Mi vida eres tú



Otra noche en soledad, Daniela, resignada frente a la mesa preparada para la cena, cuanto más tiempo pasa, más difícil le resultan soportar las ausencias de Luis ,él nunca la engañó, desde el primer día le dijo que era casado, pero cuando te enamoras, aceptas todo, como la promesa de compartir un fin de semana y en el último momento  quedé en palabras, no porque él no quiera pasarlo  junto a ella, si no por que surge algo que se lo impide, como la visita de sus padres.


Daniela conoció a Luis en una reunión  general de empresa, los dos trabajan para una multinacional de productos farmacéuticos, ella es  la gerente en Barcelona, el director de marketing  en una sucursal de Madrid, siempre que Luis encuentra una excusa viaja a Barcelona para estar con ella, así llevan dos años. Daniela se acababa de incorporar a la empresa cuando sus vidas se cruzaron, en el primer saludo surgió la química entre los dos, después de la reunión, cenaron todos en un discreto restaurante en el Port Vell, no se separaron en toda la velada, al acabar Luis propuso a Daniela tomar una copa en el bar del mismo restaurante, ella aceptó encantada, aquel hombre había despertado sensaciones mágicas, sentados frente a sus copas, charlaron hasta entrada la madrugada, no había prisa, él tenía reservada la habitación en su hotel hasta el domingo por la tarde, cuando viajaba a Barcelona, le gustaba pasar el fin de semana pues le encantaba esa ciudad, a ella nadie la esperaba en casa, al salir del local, Daniela le sugirió tomar la última copa de la noche en su casa, no vivía muy lejos de allí, a él le pareció buena idea, caminaron  despacio cerca de quince minutos, se sentían muy a gusto juntos, a pesar de que ella sabía que era casado, pero no le importaba, tampoco imaginaba que aquello acabaría siendo una larga  relación a distancia.


Subieron en el ascensor, a pesar de que vivía en un primer piso, en aquel instante, sus miradas quedaron fijas, incapaces de desviarlas, Daniela era una mujer muy bella y sensual, Luís, era un hombre atractivo e interesante, él acarició le acaricio ,la rodeó por la cintura y se besaron ardientes ,al llegar al rellano, salieron, para entrar en el piso de Daniela, donde la copa quedó en el olvido, retomaron el beso con más ansia, ella tomó la mano de Luís, tirando de  él hasta la habitación, allí se dejaron llevar por el deseo, Luis, despacio, desnudo a Daniela, viendo a la más hermosa de las mujeres, ya no podía  detenerse ella ayudó al hombre a deshacerse de sus ropas, pues las  manos le  temblaban por la impaciencia, después de unos abrazos y caricias, acabaron bajo las sabanas, haciendo el amor hasta el amanecer. Daniela le invitó a pasar el sábado con ella, a lo que el no pudo negarse. Fue un día inolvidable para los dos, paseando por Barcelona, visitando lugares hermosísimos, almorzaron en un restaurante de La Vía Layetana, en mitad de la comida, a Luis le sonó el móvil, era su esposa, el respondió con desgana, intentado ser cordial. Al acabar el almuerzo, Luis pensó que era mejor regresar a su hotel, porque cuanto más tiempo pasaba junto a Daniela, más difícil le resultaría separarse de  ella, aquella mujer despertaba  tantas sensaciones en él, jamás se sintió así,  nunca   había sido infiel a su esposa, allí mismo se despidieron, con la promesa de llamarse, aunque ella no creyó que él lo hiciera y ella desde luego no daría el primer paso, no pensaba ir  tras un casado, lo recordaría como un amante ocasional.


Luis pasó la semana sin dejar de pensar en Daniela, lo inteligente, hermosa y apasionada  que era, su rostro, su cuerpo no se borraban de su mente. Cristina, su esposa, comenzó a sentirlo ausente, estaba preocupada, aunque creía  que eran problemas del trabajo, pues a su regreso de Barcelona estaba distinto, pensativo, serio, pero no se atrevía a preguntarle.
Luis, salió a unas compras por el centro de Madrid, necesitaba escuchar la voz de Daniela, aprovecho esa escapada para llamarla, ella al ver que era Luis,  se estremeció, le respondió muy feliz, él le dijo cuanto la añoraba, cuantas veces  estuvo a punto de llamarla, pero por temor  no lo hizo, ella emocionada, le respondió que le pasaba lo mismo. Desde aquel momento, los viajes de Luis eran más frecuentes, no podían ser muy seguidos, pues su esposa podía sospechar, pasaba  el tiempo y ya no podían dejar de encontrarse, en un par de ocasiones, Daniela fue quien viajó, pero era más temerario verse en Madrid.


Mañana Daniela cumplirá años , este fin de semana para ella era especial, la llamada de Luis a última hora disculpándose por la imposibilidad de  viajar, le  hizo sentir fatal, pensaba que debían tomar decisiones, siempre se conformó, pero ya pesaba demasiado aquella situación ,no podía compartir con el Navidades, Fin de año, fiestas señaladas, vacaciones, pues él se debía a su familia, nunca le pediría que dejara su vida por ella, era algo que debía ver el,  valorar, a estas alturas de la relación ya no podía tener a su familia y a ella, por mucho que lo amara, ella había decidido decirle adiós, aquello era una pesadilla para Daniela, allí estaba,  sola, llorando frente a la mesa ,imaginándolo con su familia cenando fingiendo felicidad, aquello la sobrepasaba . Durante la mañana del sábado, Luis llamó a Daniela para felicitarle el cumpleaños, le dijo que el próximo fin de semana la visitaría sin falta, tenía una sorpresa para ella, Daniel comenzó a llorar, el preguntó si estaba bien, ella le respondió que no, que debían hablar seriamente, el hombre quedó preocupado, pues intuía lo que sucedía, buscaría una excusa, para poder viajar a Barcelona antes del fin de semana.

El lunes compró un pasaje de avión para el martes de ida y vuelta, un viaje relámpago  no podía esperar, pidió el día libre en el trabajo, el martes a primera hora de la mañana volaba a Barcelona, quería llegar a casa de Daniela antes de saliera hacia el despacho,  tenía llave, entró sin llamar, allí estaba ella, en pijama, frente a una taza de café. Al verlo se levantó de un salto  de la silla y corrió a sus brazos, deseaba besarle ,amarle ,pero algo se lo impidió, estaba decidida a romper con él .Sentados  uno frente al otro, él le entregó su regalo, eran dos pasajes a París para dentro de quince días, ella le pidió que por favor callara, necesitaba sacar todo el dolor que guardaba dentro de su alma, no había tiempo, así que dejó la charla para la hora del almuerzo, se verían en Vía Layetana como siempre, Luis la despidió con un beso, él tampoco disponía de mucho tiempo, el avión de vuelta a Madrid salía a las seis de la tarde y no podía perderlo.  Daniela pasó la mañana nerviosa e incómoda, llegó la hora de salir del trabajo, tomó un taxi hacia el restaurante, Luis ya estaba esperándola en una mesa, ,pidieron el almuerzo, ella muy seria comenzó a hablar, entre lágrimas le dijo a su amor que aquello era el fin, no podían seguir con esa historia que no iba a ningún lugar, tarde o temprano acabaría  y ella pensaba que cuanto antes  menos dolor, le dijo que le amaba con todo su ser , pero  quizás  mejor decir  adiós y cada uno ,recuperar su vida, el respondió ,que ella era su vida, jamás fue tan feliz como desde que la conoció a ella, lo había meditado mucho hablaría  con su esposa, Luis pensaba  darle la noticia ,en París, deseaba pasar el resto de sus días junto a ella, imaginar no tenerla  era insoportable , reflexionó en voz alta, si su matrimonio estuviera bien  no se habría enamorado de ella, él estaba acomodado a esa vida, pero al encontrarse aceptó la realidad, aquello estaba muerto desde mucho tiempo  ,él ya había solicitado  en la empresa  por si era posible trasladarse a Barcelona, tenía un lugar esperándolo en cuanto  se decidiera, si ella aceptaba ser su compañera y tenía un poco de paciencia, estarían juntos para siempre, Daniela, sonrió no acaba de creer las palabras de él ,como no iba a querer envejecer a su lado, él también era su vida, desde el primer día, los dos sabían que eran el uno para el otro, pero el tiempo debía hacer su trabajo y colocar todo en su lugar como había sucedido. Al acabar su almuerzo, Daniela acompañó a Luis al aeropuerto, en dos semanas estaría con ella para siempre.

Fueron las dos semanas más difíciles para ambos, pero más para Luis, debía explicarle a Cristina la situación no sabía cómo reaccionaría  ella, era una buena mujer  pero nada le unía a ella ya  quería hablarle a su vuelta de Barcelona, así que en cuanto llegó a casa,  pidió a su esposa que lo escuchara unos momentos,  que tenía algo importante que decirle, Cristina entendió el por qué desde durante  tiempo sentía a Luis distante y ausente, Cristina quedó unos instantes meditando, por mucho que se opusiera no solucionaría nada, solo reconocer que aquello estaba acabado y si su lugar era en Barcelona junto a otra mujer lo coherente  era dejarle marchar , el dolor fue inmenso ,pero de nada sirve intentar frenar al viento  eran adultos. Cristina al día siguiente, dejó la casa de los dos para instalarse con su hermana, hasta que Luis solucionara sus cosas y se marchara a Barcelona, se despedirían como dos personas civilizadas, que han compartido quince años de vida cómoda.

Llegó el día  tan esperado, Luis tomó el avión temprano, Daniela lo aguardaba en el aeropuerto del Prat, al verlo  desembarcar, corrió hacía él, cómo una niña ilusionada, se fundieron en un  abrazo besándose como dos adolescente, desprendían el aroma del amor, desde aquel momento no se separaron hasta el fin de sus días, viviendo su amor plenamente.

Magda Jardí

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domingo, 21 de agosto de 2016

Y la vida sigue.





No es conformismo simplemente es la realidad piensa Lola, una mujer positiva de corazón noble, aficionada a la Literatura, la música, la fotografía, adora la naturaleza, a los animales, un gato, Said, es el compañero de sus días, mientras disfruta su paseo por el bosque acepta que esa es su vida, no muy distinta a las tantas personas, siente que ya no queda nada nuevo por llegar a su edad, se dice que cuando plantas un árbol, tienes un hijo y escribes un libro has logrado la plenitud, ella se acerca a ese objetivo, tiene a su hijo Daniel su gran amor, un limonero y lo más parecido a un libro son colaboraciones en antologías literarias.

El tiempo lo coloca todo en su lugar, como en un armario cada cosa en su estante así lo siente ella, las vivencias no siempre positivas forjan el modo de ser afianzando la esencia de cada uno, su gran error duró más de veinte años, disfrazó de amor la mitad de su vida compartiéndola con alguien que no lo merecía, un ser insignificante que para sentirse grande la anulaba en todos sentidos hasta que despertó de ese  ensueño y solo encontró humo Lola luchó y venció, pero eso es pasado las heridas cicatrizaron aunque el tiempo perdido no se recupera, ha superado batallas, remontando el vuelo dejando atrás dolor, tristeza y la vida sigue en soledad ella está convencida de que será así hasta el fin de sus días, a sus cincuenta y un años ha vestido el corazón con una coraza ella que de jovencita era tan enamoradiza ahora le resulta difícil suspirar por alguien cree que no existe nadie capaz de volver hacerlo latir, disfruta de esa libertad que nunca conoció, vive cada momento con intensidad porque la vida se compone de esas fracciones de tiempo en los que aquello que hacemos nos hace sentir bien ha dejado de dar importancia a opiniones ajenas guiándose por su voz interior, su día a día quizás parezca monótono pero es su decisión.

Lola continua su camino entre flores, árboles, hierbas, pájaros, el sonido del agua de un riachuelo la retorna al presente observa el paisaje, la belleza que la rodea le recuerda lo bonita que es la vida a pesar de sus contratiempos no hay que cerrar las puertas a las sorpresas que nos depara nuestro andar.

Magda Jardí
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domingo, 15 de mayo de 2016

Rosa, Historia de una mujer luchadora


(Relato inspirado en una historia real)

Quizás no era lo más coherente seguir adelante con su embarazo, pero Rosa así lo decidió, sabía que sería difícil, una mujer sola en tiempo de guerra, conoció su estado el mismo día que su compañero Paco marchaba al frente,  en el momento del adiós prefirió callar, era una mujer luchadora, desde que su madre falleció siendo Rosa una adolescente dependió de sí misma, su única familia era su hermana Carmen, diez años mayor que ella, casada con el propietario de una lechería situada frente a la casa de Rosa, unos años después allí conoció a Paco, venido de Murcia a Rubí en Barcelona, se colocó de mozo de cuadra, con el tiempo compartían sus vidas.

Rosa sabía que pronto no podría ocultar su estado, y que la gente es cruel, aunque a ella las habladurías poco le importaban, su única preocupación era ese bebé que crecía en sus entrañas y Paco, la esperanza de su regreso, solo Carmen conocía el embarazo de su hermana, la ayudaría en cuanto le fuera posible, a pesar de que eran malos tiempos pero nos les faltaría de nada, Rosa era empleada en una fábrica textil, en las noches tejía por encargo, así conseguía algunos ingresos extras.
El tiempo pasaba su vientre crecía y los cuchicheos a su paso, cada uno contaba una historia distinta, pero ninguna real, desde que el bebé de Rosa era uno que pasó por la ciudad, que Rosa como era una libertina al dejarla sola su compañero iba con unos y otros, hasta que Paco marchó al frente para alejarse de ella al conocer su estado dudando de ser el padre, ella escuchaba los murmullos, pero caminaba con la cabeza alta, sabia de la maldad de la gente, no se sorprendida de que incluso  personas de su entorno  mal hablaran de ella, tan solo le dolía el vacío de la familia de Paco humillándola al cruzarse con ella, cambiando de acera, volviéndole la cara al saludarlos, negando que en su vientre llevara al hijo de Paco.

Se rumoreaba que se acercaba el fin de la guerra, igual que el embarazo de Rosa entraba en su último mes, la falta de noticias de Paco, dejaron de llegar sus cartas, le hacía presagiar lo peor, se mentalizaba que su hijo crecería sin su padre, si eso sucedía ella lo sacaría adelante sin que careciera de nada, aunque tuviera que trabajar día y noche. Una madrugada Rosa se sentía indispuesta, Carmen le aconsejo que los días que le faltaban para dar a luz los pasara con ella, pero allí también vivía Teresa, la suegra de Carmen, una huraña mujer de mente cerrada, que no vio con buenos ojos el embarazo de Rosa, así que optó por permanecer en su casa, tan solo tenía que cruzar la calle en caso de mal estar, esperó a que las contracciones fueran muy seguidas y fue en busca de Carmen, esta acogió a su hermana, ella no tenía hijos, la idea de ser tía la ilusionaba a la vez que la entristecía por el momento en el que llegaba ese bebé era complicado, a su hermana le esperaba un dura lucha y ese pequeño un futuro poco prometedor. José fue en busca de ayuda, llamó a Lola, que vivía en la puerta contigua, la compañera de Antonio, el hermano pequeño de Paco, que marchó al frente también, era madre de cuatro hijos, ella sabía bien cómo actuar en un parto, pero se negó, conociéndose de siempre, argumentó que no estaba dispuesta a ayudar a una cualquiera, José corrió calle abajo en busca de Consuelo la comadrona, mientras el hombre regresaba con ella, la hija de Rosa nacía sin ninguna ayuda, la llamaron Aurora, era bonita y tan pequeña que su primera cuna fue una caja de zapatos, la envolvieron  en una toalla de algodón para que no pasara frio, mientras se ocupaban de Rosa, ahora comenzaba su guerra personal, descansó unas horas junto a Carmen y en cuanto se sintió con fuerzas Rosa regresó a casa con la pequeña Aurora cuya diminuta presencia llenaba la solitaria casa. A los  pocos días, se hablaba de que alguno de los hombres que marcharon al frente habían regresado, pero permanecían ocultos, otros huían a Francia, al igual que multitud de gentes partían en busca de una vida mejor de la que les esperaba tras esa guerra sin sentido, como los padres de Paco, aunque antes de su marcha, Flora, la hermana mayor de Paco, visitó a  Rosa con la petición de poder conocer a su sobrina, ella nunca dudó de que Aurora fuera la hija de su hermano, es más al ver su carita era el vivo retrato de él, convenció a sus padres de verla, posiblemente sería la única ocasión de hacerlo, el destino era incierto lo mismo para los que viajaban como para los que se quedaban.

La guerra acababa, Rosa vuelve al trabajo tras reponerse del parto, siempre temerosa por su pequeña y el silencio de Paco, el ejército vencedor entró en la ciudad saqueando viviendas donde se podían ocultar desertores, apoderándose de víveres, ropas de abrigo y todo aquello de valor que encontraban a su paso, al salir de trabajo Rosa recogía a su pequeña en casa de Carmen, su hermana tiene noticias para ella, les ha visitado un hombre llegado del frente que ha pasado por la ciudad a despedirse de la familia antes de marchar lejos, el grupo de Paco fue apresado los delató un mal comàñero que decidido a unirse a los vencedores, consiguió llegar antes que los demás, los han encarcelado en Montjuich, por el momento es mejor no intentar  visitarlo, el rostro de Rosa se torna serio, no  es nada bueno aquello, Carmen intenta tranquilizar a su hermana, en un par de semanas Carmen irá a Montjuich, Rosa llora desconsolada, de esa prisión pocos salen por su propio pie, ahora la vida de Rosa es dura más de lo que imaginaba, viendo la falsedad de algunas personas que antes la llamaban amiga y ahora le dan la espalda, unas incluso compartían modo de pensar ahora reniegan de sus ideales unos por superviviencia otros por conveniencia.

Durante un año, Carmen y Rosa semanalmente van a Montjuich, Aurora queda al cuidado de María, una hermana de José, Paco al verlas suspira el terror está escrito en su mirada, cada día que comienza puede ser último pregunta por la niña, Rosa piensa llevarla a que la conozca en la próxima visita, Paco le pide precaución allí hay mucho hostil, Aurora conocerá a su padre tras las rejas. Un domingo las dos hermanas con la pequeña Aurora van a Montjuich, Paco las espera con el rostro compungido está mañana al alba han fusilado a Tom uno de sus mejores amigos pero al ver a su pequeña su mirada se ilumina, es  más bonita aun de lo que él imaginaba, se le escapan lágrimas de emoción, en sus adentros piensa que ya puede morir tranquilo, pero aleja esa idea debe luchar por abrazarla fuera de ese lugar de horror, acercan a Aurora a las rejas, Paco consigue acariciarla con un dedo, el buen hombre refunfuñando debe regresar a la celda al escuchar los gritos de los guardias que ha acabado el tiempo de visita, aquello es un infierno.

La vida sigue, igual que la lucha de Rosa y el sufrimiento de Paco, la pequeña Aurora crece ajena a lo que sucede en su entorno. Una madrugada de domingo del mes de Junio de 1941 unos gritos despiertan a Rosa que aún no dormía, simplemente se recostó en la cama después de pasar la noche tejiendo, era su primo Miguel venia a decirle que se habían liberado a presos de Montjuich y se decía que uno era Paco si estaba en lo cierto en unas horas llegaría, Carmen también se alertó por el griterío ella y José se asomaron al balcón de su habitación, viendo a Rosa sonreír en medio de su tristeza bajaron a ver que sucedía, al conocer la noticia las dos hermanas fundidas en un abrazo de esperanza, comenzaba  un día largo. A media tarde Rosa contemplaba a su hija dormida, el cansancio le impedía continuar tejiendo pero debía hacerlo al día siguiente irían a recoger el encargo cuando unos golpes en la puerta alertaron a la mujer, sigilosa se acercó a la puerta, era Paco exhausto, Rosa gritó emocionada, entraron en la casa abrazandose y besandose, Paco corrió hacia la cama donde dormía Aurora era la primera vez que la veía sin barrotes en medio, la cogió entre sus brazos no podía creer que fuera real, era el final de una pesadilla y el comienzo de una nueva etapa nada fácil.

Magda Jardí
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domingo, 3 de abril de 2016

Cuando el amor daña



El sol ilumina la habitación, Lola sentada frente a una taza de humeante café suspira en la radio suena una canción, es inevitable recordar a Oscar, en el momento en que se conocieron, él la invitó a bailar esa melodía que desde ese día se convirtió en la banda sonora de su vida en común durante diez años, las lágrimas la ciegan, aún lo ama, tras el tiempo transcurrido todavía intenta entender que les pasó pero simplemente se distanciaron.

Con la ilusión de dos enamorados decidieron unir sus vidas tras algo más de un año de noviazgo no necesitaban más tiempo para conocerse, sabían todo el uno del otro se amaban y aceptaban tal como eran, la sencillez de Lola, su belleza casi infantil cautivaron a Oscar en el instante que la vio sintió que era la mujer de su vida desde la primera palabra que cruzaron se enamoró de ella, a Lola aquel hombre moreno dicharachero de palabra fácil le parecía un tanto vanidoso pero poco a poco cambio de opinión, detrás esa apariencia descubrió a un hombre dulce y muy humano que robó su corazón. Celebraron una boda intima en ese día tan especial les acompañaron sus familiares más allegados y algunos amigos, la ceremonia fue en el Ayuntamiento a medía tarde de un viernes, el banquete en un restaurante frente a la playa, era una carpa con pista de baile sobre la arena, acabaron bailando descalzos de madrugada entre las olas del mar, Lola era la novia más hermosa, lucía un vestido rosa palo, una diadema de minúsculas flores en su negro cabello, Oscar eligió un traje baile con camisa rosa a conjunto con el vestido de Lola, la fiesta se alargó hasta los primeros rayos de sol.
Eran una pareja como tantas, ambos trabajaban, compartían las labores del hogar, los fines de semana salían a divertirse, solos o con sus amigos, se amaban cada día más, a los dos años Lola quedó en estado pero perdió a su bebé en un desafortunado accidente de tráfico cuando Oscar y ella viajaban a visitar a los padres de él, Lola cayó en una depresión aunque Oscar se desvivía por ella, en unos meses se recuperó, poco a poco todo volvió a la normalidad, Lola se reincorporó a su trabajo, la vida seguía igual que el amor entre ellos. Cinco años juntos con sus tristezas y alegrías, apenas salían con sus amigos, preferían quedarse en casa viendo alguna película o tras un paseo cenaban en algún lugar que les gustara. Oscar los viernes a la salida del trabajo se encontraba con algunos amigos, Lola pasaba ese tiempo paseando sola o visitaba a sus padres, al comienzo él iba a buscarla y juntos regresaban a casa, pero con el tiempo los encuentros con los amigos se alargaban, algún día Oscar llamaba diciéndole que no le esperará a cenar pues picaría algo donde estaba, no era del agrado de Lola pero ella callaba, hasta que se fue algo habitual y molesto para Lola. Todo parecía ir bien entre ellos pero sus conversaciones que eran escasas, solo unos meses antes les sobraba tiempo para buscarse entre las sábanas, hacían el amor como dos recién casados ahora ella intentaba acostarse antes cuando él iba ella dormía o lo fingía, la última vez que se amaron fue una noche en el sofá ambos se dejaron llevar sintiéndose con la pasión de siempre. Una noche Oscar llegó a casa Lola lloraba acurrucada en su sillón, parecía una niña, sorprendido se acercó a ella la abrazó tratando de averiguar que le sucedía, Oscar no se daba cuenta de que se alejaba de su esposa, se amaban pero vivían en mundos distintos, Lola necesitaba respuestas que Oscar no sabía darle, no existían motivos, no había otra persona pero ese amor, aunque aún vivía, ahora era cariño quizás no bastaba para seguir compartiendo sus vidas, no sabían estar el uno sin el otro pero acabarían dañándose había que tomar decisiones difíciles.

 A mediados de esa misma semana Oscar se trasladó a casa de sus padres, en principio, era algo temporal, Lola se quedó sola en su casa, durante una semana no se vieron, Lola parecía un alma en pena, Oscar pronto se habituó a su nueva situación, tras dos meses de separación se encontraron en un bar cercano al domicilio que ambos compartían, esa noche la pasaron juntos, hicieron el amor como no recordaban, sus cuerpos se añoraban, el deseo entre ambos seguía vivo, al despertar Lola, Oscar la contemplaba, se besaron una vez más, él la acarició recorriéndola entera, Oscar se levantó , fue a la cocina a preparar café y tostadas, mientras desayunaban se dijeron tanto, su amor era muy especial; pero Oscar necesitaba vivir libre de compromisos, por lo menos durante un tiempo, le propuso a Lola seguir igual y verse de vez en cuando como esta noche, Lola rechazó la propuesta, lo mejor era decirse adiós, cada uno retomar su vida, ella lo amaría siempre aunque no se conformaría con ser simplemente su amante, Oscar intentó disculparse pero ella le invitó a marcharse, un tanto avergonzado se vistió, la miró mientras cerraba la puerta, Lola estupefacta por lo que acababa de escuchar, él decidió por los dos.

En unos meses se divorciaron, no se vieron más de ese momento, aunque vivirá amándolo espera no volver a saber de él, no está dispuesta a perder esa paz que tanto bien le hace a ningún precio, en algunos momentos es imposible no recordarlo incluso añorarlo pero en su vida no hay lugar para él.
Magda Jardí
©Derechos reservados

domingo, 13 de marzo de 2016

La última sorpresa.


Alejandra, periodista y gerente de una editorial de renombre, ella es quien representa a su propietario con plenos poderes, Daniel  Arnau, un prestigioso  escritor español afincando en Estados Unidos desde que contrajo matrimonio con una norteamericana  al poco de crear la empresa, su obra literaria, valorada mundialmente, suele inspirarse en los derechos y apoyo a la mujer, al igual que la editorial impulsa  a los talentos femeninos que han llegado a lo más alto en el mundo de la letras, como Alejandra, amiga de Daniel desde la infancia, motivo por el que le  confió la dirección de su empresa, ella es el enlace entre Daniel y el consejo de dirección. Es una mujer de gran empuje, a pesar de su frenética  actividad profesional, diariamente escribe la editorial del periódico, se ocupa de supervisar  los textos que llegan y valorar a quienes ofrecer la posibilidad de publicar con ellos, intenta dedicar algo de  tiempo a su nueva novela, las reuniones diarias con los periodistas y las  semanales con los consejeros, es esposa y madre de dos hijos, ha logrado que su trabajo no afecte  su vida familiar, su marido es periodista en el mismo periódico que ella dirige, sus hijos ambos son abogados.

 Alejandra recibe una llamada de su doctor, la semana anterior se realizó unos exámenes, se sentía mal, pero lo achacó al estrés, debe acudir a la consulta  hoy mismo, es urgente que la vea, a pesar de que intenta tranquilizarla, ella intuye que algo va mal, almuerza con su familia, intenta mostrarse tranquila, pero en su interior habita el temor. Alejandra acude a su cita  médica, una hora después deja la consulta con los ojos llenos de lágrimas, le queda poco tiempo, tiene mucho que hacer, a los seis meses, tras una dura lucha, Alejandra fallece, en su último viaje la acompañan muchas personalidades del mundo de las letras, periodistas, escritores, editores, era muy apreciada, además de sus familiares y amigos, un hermoso ramo de rosas azules, sus favoritas llega en  nombre de Daniel Arnau, su gran amigo y jefe, la familia , emocionada, agradece las muestras afecto, es una satisfacción ver lo querida que era, además de lo buena esposa y madre, a pesar de estar siempre ocupada, nunca faltó a sus obligaciones personales, educó a sus hijos como a dos grandes seres humanos, en todo momento estuvo  junto a su esposo, al que hizo inmensamente feliz.

A la semana de la muerte de Alejandra, su familia recibe una citación de un prestigioso abogado, les comunica que en un mes se abrirá el testamento de Alejandra, además  les invita a estar presentes  en dos días en la próxima reunión del consejo del periódico, es imprescindible su presencia, sorprendidos se preguntan el motivo por el  que deben acudir. Los días pasan, los tres no dejan de pensar si podían haber ayudado más a Alejandra, a pesar de saber que no había nada que hacer, su enfermedad estaba muy avanzada cuando le fue diagnosticada, la arroparon hasta el último segundo, murió sintiéndose amada, no se podía cambiar el destino. Llegó el momento de  la reunión, desconcertados entran  en la sala de juntas, los consejeros les saludaron amablemente, tampoco entienden   por qué habían sido citados,  pero como las decisiones de Daniel pueden ser de lo más peculiares…Entra  el abogado a la sala, un hombre de aspecto solemne, acompañado de una mujer vestida de traje chaqueta gris, tras presentarse, inician  el orden del día, el primer punto es reproducir un cd, en el aparecía Alejandra, la primera nota es para su familia, después en general para todos los asistentes, allí da a conocer que Daniel Arnau no existe, era su seudónimo, muestra  un documento acreditativo firmado y avalado por un notario, decidió crear ese personaje en sus inicios en el mundo del periodismo y literatura, con su enfoque hacia la mujer, su lucha por apoyar a las escritoras y elevarlas a lo más alto , siendo Alejandra Puig encontraba más obstáculos  que como Daniel Arnau,  todo era  simple para él y más reconocido, un hombre apoyando a las mujeres escritoras en todos sus campos, ella constaba como gerente y mano derecha de Daniel, al que nadie conocía por residir fuera del país, rogaba a su familia que la disculparan  por no haberles desvelado su secreto, pero siempre pensó que era lo más conveniente para todos, la empresa pasa a ser propiedad de  sus hijos, ellos la dirigirán, aunque oficialmente es propiedad de  Daniel ,  al igual  los derechos de sus obras, tanto las de Daniel, como las de Alejandra, su esposo, ocupará su lugar en la gerencia , los miembros del consejo deben firmar un documento  aceptando la confidencialidad de todo lo sucedido en esta junta,  se  interpondrán  acciones legales, su familia pronto conocerá sus última voluntades. Alejandra agradece a todos por su apoyo, sin ellos no habrían llegado tan lejos  y espera que todo siga igual aunque ella ya no esté, Alejandra siempre fue una caja de sorpresas, incluso después de muerta.


Magda Jardí
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domingo, 21 de febrero de 2016

El que ama no maltrata



No entendía nada, solo escuchaba gritos, Paula y yo en la habitación con la abuela Lola, no sé qué hacía en casa, no acostumbraba a venir, mi padre y ella siempre se peleaban, mamá en el sofá llorando, con ella una mujer que yo no conocía, no veía muy bien lo que pasaba fuera, papá se marchaba con dos hombres, el abuelo Paco, diciéndole a papá palabras feas, mamá casi sin voz pidiéndole al abuelo que se callará. Paula y yo nos miraba, ella era muy pequeña, seguro que no recuerda nada, pero para mí este es el primer recuerdo.

Nos fuimos por un tiempo a casa de los abuelos, nos dijeron  que mamá estaba enferma, pero no era nada malo, pasó dos semanas en el hospital, nosotros queríamos ir a visitarla, pero el abuelo nos decía que a los niños no los dejaban entrar, la abuela le hacía compañía, pasaba con ella todo el día, como Paula y yo íbamos al colegio, bueno Paula a la guardería, ya estábamos atendidos, el abuelo nos llevaba y después iba a por nosotros, pero añorábamos a mamá y a papá, aunque a veces estaba raro, llegaba tarde a casa, chillándole a mamá, la llamaba por nombres que no eran el suyo, alguno me sonaba feo, pues lo había escuchado en la televisión, en programas que no podían ver los niños, papá los veía por las noches, pero desde mi cuarto se oía todo, la mandaba a su habitación, creo que alguna vez la llegó a empujar y tirar del pelo, dentro ella gritaba y lloraba, él hacía ruidos extraños, después, mamá, salía sin hacer ruido y se encerraba en el lavabo, papá decía que eran cosas de mayores, con nosotros también, alguna vez se enfadaba, a mí me buscaba para pegarme, pero mamá siempre se colocaba en medio, le decía que solo era un niño y yo corría a esconderme.

Cuando mamá salió del hospital, no regresamos a casa, nos dijo que ahora viviríamos los tres con los abuelos, yo pregunté por papá, ella calló, me abrazó fuerte, papá no volvería con nosotros, le había hecho daño a mamá y lo habían castigado, la miré esperando una respuesta, en aquel momento no dijo nada, para mí era todo confuso. Nuestra vida cambió en unos meses, el rostro de  mamá  era triste  pero  más guapa que antes, con los abuelos se estaba muy bien, no se escuchan gritos, mamá no lloraba, trabajaba otra vez, tenía amigas, Paula y yo éramos felices, pero faltaba papá, aunque sin él todo era tranquilo.

A los dos años, cuando yo tenía diez y Paula cuatro, una tarde veníamos con mamá del colegio, escuchamos la voz de un hombre que llamaba a mamá, era papá, discutieron como antes, comenzó a decirle cosas feas, yo fui hacia él para defender a mamá, él me miró, me dijo que era papá, yo le respondí que era un hombre malo, intentó pegarme como cuando vivía con nosotros, pero mamá lo apartó de mí, ella gritaba, pedía socorro, un señor vino a ayudarla, mientras otro llamaba a la policía, que llegó en seguida , otra vez se llevaron a papá,  fue la última vez que lo vimos, unos días después mamá y los abuelos hablaban de juicios, de órdenes de alejamiento, yo no sabía que era eso, el abuelo le decía a mamá que ahora sí que podría comenzar a vivir en paz, que ese loco nunca más se acercaría a ella, maldita la hora en que se encaprichó de él, su amor por ese energúmeno casi la mata, mamá lloraba cogiéndole las manos al abuelo, le pedía perdón, el abuelo la abrazaba muy fuerte, le decía´ ya pasó hija mía`.

Mi madre nos educó a Paula y a mí, enseñándonos el valor del respeto, que un hombre no es superior a una mujer, ninguna persona sea hombre o mujer es propiedad, ni un juguete de otro, siempre recordaré sus palabras, el que ama no maltrata, las diferencias se solucionan hablando  y si algo no va bien antes de llegar a dañar del modo que sea es mejor decir adiós.
Magda Jardi
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domingo, 24 de enero de 2016

El sueño voló



 El amor, ese sentimiento tan hermoso, que es capaz de cruzar cielos, superar obstáculos, igual que enloquece de felicidad puede causar mucha tristeza y dolor.

 Hugo era escritor de un país del otro lado del mar, cuando vio a Emma, quedó fascinado por su sutil belleza, ella aficionada a la poesía vivía al noreste de España, el azar los unió
 A Emma, Hugo al principio no le atraía nada, es más, en ocasiones evitaba su compañía, pero después de continuas conversaciones y gratos momentos junto aquel hombre moreno, de mirada picara, sentía algo especial por él, le robó el corazón. aunque era un tanto reacia a comenzar una relación con nadie, pues su vida sentimental no había sido muy grata.
Hugo la hacía reír, soñar, se sentía viva con él, aunque a ella no le faltaban pretendientes, sentía que aquel hombre era distinto, algo muy hermoso surgió entre los dos, quizás amor o tan solo deseo.

Una tarde Hugo invitó a Emma a pasar un fin de semana en una cabaña, ella aceptó, le parecía una idea divertida, tras dos horas de viaje en coche, llegaron a su destino, un bello paraje en las montañas, la cabaña de madera, acogedora, muy bien decorada, tenía una chimenea , una piel de oso a modo de alfombra, algo que siempre le gustó a Emma, tras una deliciosa cena romántica, velas, champán, el deseo era imparable, él la tomó entre sus brazos, besándola con loca pasión, en unos minutos, yacían sobre la alfombra amándose como si no existiera un mañana, era el comienzo de un sueño.

Pasaba el tiempo y sus encuentros eran más frecuentas, en ocasiones regresaba a esa cabaña, a la que han bautizado como la Cabaña de los sueños, en otras permanecían en la casa de Emma, cada tanto Hugo viajaba a su país, ella seguía con su vida, sabía que regresaría. Hugo en su tierra es bastante conocido, en especial por el público femenino, algo que a Emma disgustaba, pero lo aceptaba, ella siempre se mantenía en un segundo plano. Hugo subía como la espuma en el mundo de las letras de su país, recibiendo varios premios por su labor. Más de un año de relación entre ellos, a pesar de las idas y venidas de Hugo, ella lo amaba cada día más aunque comenzaba a pensar que las palabras de él eran solo eso palabras, pero Hugo le prometía que no era así decía amarla como el primer día.
Hugo comenzó a escribir su primera novela, Emma le aportaba pequeñas ideas,como en tantas ocasiones,la novela se publicó con éxito en su tierra,lo cual animó al escritor a pensar en un nuevo intento,proponiendo a Ema escribirla entre los dos,él era un hombre muy ocupado,por lo que en cuanto dispusiera de tiempo así se haría,pasaban los meses y su amor seguía  vivo por parte de Emma,Hugo parecía  que se iba alejando de ella,o así lo sentía Emma,ella pensaba que como ahora Hugo era una persona distinguida en su tierra,tenía a otra mujer  allí, al otro lado del mar y el instinto de una mujer suele ser acertado... Emma se sentía cada día más olvidada por su amor,aunque en sus cada vez mas breves encuentros,él le juraba lo contrario,pero ella intuía que el fin se acercaba.Hugo con siempre ocupado o así se lo decía a ella, ,no comprendía  la inquietud de Emma y la insistencia en dialogar con él,para Hugo  todo estaba bien,ella lo vía de otro modo,  Hugo no daba  importancia a sus   coqueteos con sus seguidoras, le decía que era para promocionarse, casi un juego,sin pensar que a Emma eso le dañaba,cierto es que pertenecían a distintas culturas, modos de entender la vida,pero el amor no entiende de eso,Emma es una mujer abierta y no conocía lo que era sentir celos hasta ahora,él le decía que era  falta de confianza en si misma,lo cual no era así.

Un día él decidió acabar con esa  relación a pesar de que seguía amándola,algo que ella no creyó  convencida de que jamás la amó,su amor  nacido entre letras,quedó como una amistad,entre dos seres lejanos,el sueño voló.
Magda Jardí
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